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COLABORACIONES Desastres no cesan
En las últimas semanas los guatemaltecos se han visto de nuevo afectados por las lluvias, que siguen cobrándose vidas, como el caso de la zona 5, sin que se obligue a ejecutar planes de prevención.
Los planes no se aplican
Dicho de otra manera, se actúa hasta que se tiene el agua al pecho.
Por: Gustavo Ovalle
Como entidad rectora en materia de derechos humanos sí hemos tenido acceso a planes de contingencia, pero éstos parecen existir sólo en cuanto a la atención de emergencias.
Dependiendo del tipo de alerta que se declare, según el evento y la magnitud de éste, así será el plan que se active con las instituciones involucradas. Esto se conoce como el Plan Institucional de Respuesta (PIR), que, aunque no resuelva el problema, algo se hace.
Sin embargo, este plan no alcanza el objetivo con el cual se creó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), en la que la palabra reducción lleva implícito el sentido de prevención, y es ahí donde las cosas no han salido como se soñaron. Sin duda existe frustración, ya que no se ha logrado cumplir con lo que establece el decreto 109-96, de preparar a la población en esta materia.
Este basamento legal señala que se deben establecer los mecanismos, procedimientos y normas que propicien la reducción de desastres, a través de la coordinación interinstitucional en todo el territorio nacional.
Sin embargo, el plan institucional de respuesta no ha logrado su objetivo debido a la falta de seriedad de las altas esferas de gobierno para involucrarse en el tema. ¿Cómo podríamos esperar mejores resultados en la planificación y mitigación?...
Se dice que existen las coordinadoras departamentales y, desde luego, las coordinadoras municipales, pero en la realidad no se les ve actuar, como se dice, “no están en la jugada”. La ley indica qué rol deben jugar estas instancias, pero hasta el momento no se ve que funcionen.
Lo mismo sucede a nivel de todo el país: los funcionarios no sólo no se involucran, sino que envían como representantes a personal que no tiene toma de decisiones. Aparecen hasta en el momento que ocurren los desastres, pero desconocedores totalmente de las acciones que deben tomar ante esas circunstancias.
La situación es similar a nivel local, donde supuestamente deben funcionar las Coordinadoras Locales para la Reducción de Desastres, en donde en muy raras excepciones las autoridades, como alcaldes y gobernadores, verdaderamente asumen su papel y se involucran en la atención de este tema.
Dicho de otra manera, se actúa hasta que se tiene el agua al pecho.
Del área de Medio Ambiente, de la Procuraduría de los Derechos Humanos.
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Todos somos Conred
Para reducir los desastres debemos cumplir todos con nuestras responsabilidades.
Por: Hugo Hernández
Cuando hablamos de “planes de emer gencia por desastres” no nos referimos a “planes de prevención de desastres”, por lo que el que se cuente con los primeros no implica “prevención”.
Los primeros son planes técnico-operativos, su articulación implica la participación de diferentes autoridades, actores y sectores con responsabilidades o competencias para responder ante el impacto de un evento adverso o destructivo. Son planes que se estructuran en corto o mediano plazo, y su activación es coyuntural.
De esta cuenta los planes de emergencia no constituyen como tal “planes de prevención”, ya que la estructuración de éstos implica un proceso complejo, de mediano y largo plazos, que debe involucrar a todos los actores y sectores del desarrollo social.
Estos planes son complejos porque se requiere de planes de desarrollo social sostenible, reducción de la pobreza, un ordenamiento territorial que permita el uso del suelo acorde a las necesidades de cada sector, una normativa exigente que logre un equilibrio en el uso de los recursos hídricos y otros recursos naturales, que a su vez permitan una armonía entre naturaleza y ser humano.
Pareciera que lo anterior no tiene relación con la prevención de desastres, bueno, pues la relación se da muy estrechamente cuando somos los seres humanos los que potenciamos nuestra exposición al riesgo y nos exponemos cada vez más a sufrir desastres, al construir viviendas en laderas de barrancos, terrenos con pendiente muy inclinada, en orillas o cauces de ríos, sin la aplicación de normativas antisísmicas y, en general, expuestos a otros fenómenos o amenazas.
Por esta razón, la Secretaría Ejecutiva de la Conred ha venido trabajando en su “plan estratégico” desde el 2004, el cual contempla el fortalecimiento del componente de “planes de emergencia” que dio inicio años atrás, ahora con un enfoque de desconcentración-descentralización, y por otra parte el componente de “prevención”, con un enfoque integral de “gestión para la reducción del riesgo de desastres”, y ya no sólo un enfoque “emergencista”, basados en mandatos de la ONU y del Centro de Coordinación para la Prevención de desastres Naturales en América Central -Cepredenac- y su nuevo Convenio Constitutivo aprobado por el Congreso de la República, en vigencia desde julio de este año. Por lo tanto, para reducir los desastres en nuestro país debemos cumplir todos con nuestras responsabilidades y competencias. TODOS SOMOS CONRED.
Secretario ejecutivo de Conred
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