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El comentario de la semana: Mafias y la PNC
Por:
Redacción Prensa Libre
Un nuevo escándalo sacudió a la Policía Nacional Civil esta semana. Tras la denuncia de familiares, cinco jóvenes que residían en el barrio El Gallito fueron hallados sin vida en el bulevar El Naranjo.
Dos policías fueron detenidos como responsables de la ejecución extrajudicial.
Se trata del inspector Wilson Tobar Valenzuela y el agente Sabino Ramos Ramírez, quienes servían como escoltas de Julio Hernández Chávez, hasta entonces director de la institución y quien renunció al cargo un día después del hallazgo de los cadáveres.
Los familiares de las cinco víctimas denunciaron que cuatro agentes de la PNC habían llegado a la 7a. avenida y 13 calle del barrio El Gallito, zona 3, y que a la fuerza se habían llevado a cinco hombres que en ese momento jugaban futbol.
La localización de los cuerpos de Edwin Alfaro, Óscar Luna, Josué Aquil, Juan Enrique Luna y un menor, se logró gracias al sistema GPS con que cuentan vehículos de la Policía. Los registros señalaron que el autopatrulla DG 002 se había estacionado en el lugar donde fueron halladas las víctimas.
Este nuevo hecho pone de manifiesto que los intentos por depurar la PNC no han logrado acabar con las mafias infiltradas, pues los policías siguen siendo utilizados por grupos del crimen organizado para perpetrar crímenes, como ocurrió con el caso de los tres diputados salvadoreños y su piloto, asesinados en Guatemala, y la posterior ejecución de los cuatro agentes vinculados al crimen.
Las organizaciones pro justicia han solicitado públicamente que este caso se investigue con seriedad y que la depuración obligue a efectuar cambios estructurales dentro de la PNC, así como a identificar a los autores intelectuales, para llegar al fondo de la red.
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