Guatemala, 02 de abril de 2008
02-04-2008 | 13:54:17 ( © 2008 AFP )
Dmitry Kostyukov - (AFP)
NIKOLSKAIA, Rusia (AFP) - Convencidos de que Dios les envió una señal, el miércoles salieron tres de los 14 miembros de la secta ortodoxa rusa, entre ellos un bebé de 20 meses, encerrados en un refugio subterráneo desde hace cinco meses esperando el fin del mundo.
Un periodista de la AFP vio salir del refugio a dos mujeres, con faldas largas y turbantes negros en la cabeza, al parecer en buen estado de salud, y un niño con un chaqueta rosa.
El refugio se encuentra cerca del pueblo de Nikolskaia, en la región de Penza, 700 km al sureste de Moscú.
La madre y sus dos hijos fueron convencidos por Piotr Kuznetsov, el líder de la secta, quien fue autorizado a abandonar el hospital psiquiátrico en el que se encuentra internado para persuadir a sus seguidores.
Kuznetsov entró el miércoles en el refugio por un agujero causado por el desplome de ciertas cavidades. Les explicó que "Dios había hecho derrumbar el refugio (para que ellos salieran) y que actuar contra Dios es un pecado grave", explicó Oleg Melnichenko, vicegobernador de la región de Penza.
"Ahora sólo quedan once (miembros)", se felicitó ante la prensa, sobre todo porque "todos los niños están fuera".
"Esperamos convencer (a los últimos) para que salgan antes del final del día", añadió.
Sin embargo, según la agencia Interfax, los miembros de la secta golpearon violentamente al jefe, que sufrió un traumatismo craneal.
Kouznetsov sufre un "traumatismo craneal abierto", según el vicegobernador Melnichenko, citado por Interfax.
Treinta y cinco miembros de esa secta se encerraron en ese vasto refugio de varias cavidades construido bajo tierra a principios de noviembre de 2007, a la espera del fin del mundo en mayo de 2008. Al encerrarse amenazaron con inmolarse si alguien trataba de echarlos.
El martes, 14 de ellos debieron abandonarlo tras el hundimiento parcial y reclamaron garantías para poder retirarse a una casa en la aldea para aguardar el fin del mundo. Otros 14 quedaron en el interior.
Cuatro días antes, siete adeptos había decidido salir.
Esta secta reniega de todo avance técnico, como los teléfonos o la electricidad. Las autoridades rusas ofrecieron una vaca a los miembros que habían salido del refugio para que pudieran beber leche, ya que rechazan también tomarla embotellada por culpa del código de barras, que para ellos equivale a un pecado.
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