Prensa Libre - Edición Electrónica

Guatemala, 4 de abril de 2008

Tipo de cambio

US$1.00 | Q7.60

Búsqueda

  

Archivo digital

Foro

Opine acerca de una investigación que encontró que presidente Álvaro Colom es uno de los mejor pagados de América, solo detrás del de EE. UU.

[ participe ]

Publicidad

Buena Vida

Paciente crónica 

Realidad guatemalteca

La vulnerabilidad del país frente al cambio climático puede comprobarse con los datos de la Encuesta sobre condiciones de vida (Encovi) efectuada en el 2006.

“La gente cree que el cambio climático es una fantasía debido a la falta de mecanismos de divulgación y concienciación sobre el tema a nivel nacional”.

Héctor Tuy, ingeniero Iarna/URL

“Es importante fomentar una cultura forestal, porque al tener el país una vocación agrícola, se tiende a considerar los bosques como obstáculos para la agricultura”.

Edwin Castellanos, ecologista de la UVG

Es necesario...

Cambiar hábitos de vida

Las recomendaciones de la OPS/OMS para mitigar los daños que ocasiona el cambio climático son:

• Informarse sobre los peligros que esta situación podría causar o está ocasionando a nivel local.

• Reducir la huella de carbono que cada persona deja en el ambiente. Esto se logra a través del uso del transporte colectivo; caminar, usar bicicleta; evitar viajes cortos en automóvil.

• Disminuir el uso del aire acondicionado y apagar las luces cuando no se necesiten.

• Jamás dejar encendidos aparatos que no estén usándose.

• Dejar de tirar la basura en la calle y tampoco quemarla.

• Ahorrar agua y sembrar árboles en lugar de deforestar.

10

de cada cien personas en el área rural todavía consumen agua de lluvia, pozos o arroyos y, al no ser líquido purificado, se exponen a padecer trastornos gastrointestinales.

52

de cada cien niños menores de cinco años padecen alguna infección respiratoria.

30

de cada cien niños de cinco años o menos tienen diarrea cada mes.

36

de cada 100 hogares tienen todavía una letrina o pozo ciego.

68

de cada cien personas usa leña para cocinar.

93

de cada cien personas en el área rural dependen de la leña para cocer los alimentos.

Especiales
Fotogalerias
Entretenimiento
Mapas de Guatemala
Publicidad

POR LUCY CALDERÓN

“El clima está loco. En la mañana hace un frío insoportable, al medio día tremendo calor, y en la noche otra vez frío. Y por esos cambios tan bruscos de temperatura, estoy enferma de la gripe ”, dice Jéssica Pineda, de 21 años, quien vive en Totonicapán.

Al igual que Jéssica , muchas personas que han padecido algún trastorno de salud debido a la cada vez más frecuente variabilidad climática que en las últimas décadas ha estado experimentándose a nivel global.

Así que para aumentar la conciencia y el conocimiento público de las consecuencias sanitarias de esta situación, las metas del Día Mundial de la Salud 2008 (que se celebrará el próximo 7 de abril), están encaminadas a generar intervenciones eficaces de los gobiernos, comunidades y sistemas de salud.

Joaquín Molina Leza representante de las organizaciones Panamericana, y Mundial de la Salud en Guatemala (OPS y OMS), señala: “Estamos necesitados y obligados a hacer algo respecto del cambio climático. Es nuestra contribución con el Planeta Tierra, que es la casa de todos. Guatemala tiene grandes retos. Le hace falta una legislación contra la contaminación que producen los vehículos; también debe evitar la tala indiscriminada de árboles y tiene que proteger las cuencas hídricas”.

¿Por qué tanto desbalance?

Según la convención de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (nombre con que se le conoce a las situaciones extremas de frío, calor, sequía o inundación— éste es atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables.Sus efectos pueden ser vistos tanto en el ambiente como en la salud de la gente.

“El aumento de la temperatura hará que ciertos transmisores de enfermedades se expandan a zonas que no eran su hábitat. Por ejemplo, en 2007 hubo en la capital de Guatemala una epidemia de dengue bastante fuerte, cuando esta enfermedad sólo se adquiría en la Costa Sur. Yo enfermé de dengue y lo peor es que se me complicó con neumonía”, relata el doctor en ciencias ambientales Edwin Castellanos, director del Centro de Estudios Ambientales de la Universidad del Valle de Guatemala.

En la cuerda floja

Guatemala es tan susceptible al cambio climático y para convencerse que no hay que esperar a conocer los efectos descritos por informes mundiales.

“Las tormentas tropicales Mitch y Stan demostraron cuán vulnerables somos”, señala el ingeniero Héctor Tuy, coordinador operativo del proyecto Cuente con Ambiente del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente( (Iarna) de la Universidad Rafael Landívar (URL).

En Guatemala todavía padecemos muchas enfermedades bronquiales y diarreicas que cualquier lluvia potencia. “Debido a la pobreza en que vive la mayoría de la población, y no sólo la del área rural, disminuyen las posibilidades de enfrentar y adaptarnos a eventos extremos”, dice Castellanos.

Las sequías o las inundaciones de ciertas zonas, en conjunto con las migraciones, incrementan los trastornos respiratorios y gastrointestinales, porque los sitios inadecuados para vivir se convierten en focos de infección y propagación de enfermedades, explica el epidemiólogo Carlos Mendoza, consultor de la OPS para brindar asesoría al Ministerio de Salud.

Algo parecido sucede con la gente que por mejorar su economía se introduce en la selva, “empeña su salud”, dice Tuy. El profesional añade que estas personas, además de cambiar el uso de la tierra, de arrasar árboles y terminar con otras formas de vida, se asientan en zonas donde no tendrán acceso a servicios básicos.

Mendoza explica que cuando los humanos invaden áreas selváticas y entran en contacto con reservorios naturales de ciertas enfermedades, se exponen a padecerlas y propagarlas.

Mitigar y adaptarse

Molina explica que las líneas de acción sobre el cambio climático deben ser generadas en dos áreas: La primera trata sobre mitigación, es decir, la de aminorar todos los factores que inciden en el calentamiento global. “Los países tienen que contribuir en reducir los gases que provocan el efecto invernadero y que destruyen la capa de ozono”.

La segunda aborda el tema de la adaptación. “Los daños producidos al planeta muchas veces son irreversibles, por lo tanto, hay que invertir en educar a la sociedad y hacerla participar en transformar hábitos de vida”, explica.

fuentes consultadas:

Erwin Castellanos: 2368-8353; Héctor Tuy: 2426-2626,

ext. 2649; Joaquín Molina: 2332-0583; Carlos Mendoza: 5522-9848.

Más Noticias

Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio