Guatemala, 13 de abril de 2008
Caos en Haití, ante difícil sobrevivencia
De cada 10 haitianos, se calcula que ocho sobreviven con ingresos de solo US$2 por día, es decir, debajo del índice de la pobreza. La renta anual es de US$346 por persona.
Por cada 100 mil niños nacidos vivos, mueren 630 gestantes, por la mala atención prenatal. La mortalidad infantil es de 156 por cada mil nacimientos.
Para engañar el hambre, muchos haitianos han encontrado una alternativa de “alimento”: galletas hechas con lodo, sal y aceite.
En Haití, 90 por ciento de la población no tiene acceso a la salud, 47 por ciento sufre de desnutrición crónica y 5 por ciento padece de sida.
Solo 30 por ciento de la población haitiana cuenta con acceso sostenible al agua potable y servicios de saneamiento ambiental.
El analfabetismo en Haití es cerca de 48 por ciento. Este país tiene una tasa de matriculación escolar de solo 60 por ciento.
POR BRENDA MARTÍNEZ
Sumida en una crisis económica perpetua y de escasos recursos, siempre lapidados por corruptas elites, esta pequeña república caribeña es el país más pobre del Hemisferio Occidental. Allí, en revueltas desatadas hace una semana —que causaron ya cinco muertos, decenas de heridos y saqueos—, la población pide uno de los escasos lujos que se puede dar: comer.
Quedó en el olvido aquella cálida tierra donde Cristóbal Colón fundó el primer establecimiento europeo en el Nuevo Mundo, donde ahora el hambre, carencia de medicamentos, falta de agua potable, mortandad infantil y analfabetismo son algunas de las características que describen las condiciones de esa isla.
Haití fue la primera república negra del mundo y el primer Estado caribeño en lograr su independencia (de Francia, en 1804). Pero su orgullo histórico ha sido borrado por décadas de penurias económicas, degradación ambiental, violencia, inestabilidad y gobiernos de facto.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), Haití ocupa el puesto 153 de los 177 países en el índice de desarrollo humano, y de sus 9.6 millones de habitantes, cerca de 80 por ciento no tiene trabajo, y su esperanza de vida no supera los 50 años.
La situación no deja de empeorar. Durante los desórdenes originados en diferentes ciudades de ese país, en protesta por el alza de los productos básicos, manifestantes desesperados salieron a las calles y gritaban “Tenemos hambre!”, al tiempo que portaban carteles que decían: “¡No a la vida cara!”.
Durante meses, los haitianos han comparado el dolor de tener hambre a “comer Clorox (líquido para desmanchar la ropa)”, debido al ardor que sienten en el estómago.
Los precios de los alimentos están subiendo en todo el mundo, pero el problema es muy grave en Haití. El costo de productos como arroz, frijoles, frutas y leche condensada ha subido 50 por ciento desde el año pasado, y el precio de la pasta se ha duplicado.
Por ejemplo, una bolsa de 120 libras de arroz, la comida más popular, que costaba US$35 pasó a US$70, mientras el precio de la gasolina conocía su tercera subida en menos de dos meses.
De acuerdo con informe de la ONU la semana pasada, los precios de los alimentos, que han aumentado en un promedio de 40 por ciento desde mediados del 2007, han ocasionado reacciones de violencia en varios lugares del mundo. Sin embargo, las protestas en Haití se agravan cada vez más, debido a la frustración expresada por la carestía.
“Las condiciones de vida son malas. Estamos cansados de escuchar promesas, queremos acciones rápidas”, resumió Wilson, un manifestante de 25 años.
Mientras el presidente haitiano, René Preval —que permaneció en silencio una semana—, llamó a evitar los violentos saqueos y destrucción, un grupo de senadores y manifestantes piden la dimisión al primer ministro, Jacques-Edouard Alexis.
La Agencia de Alimentos de las Naciones Unidas está cada vez más preocupada por los precios de los alimentos en Haití, que están subiendo fuertemente originado por varios factores. El cambio climático genera más tormentas, que destruyen los cultivos; el petróleo más costoso, encarece los fertilizantes y el costo del transporte, de los alimentos.
Asimismo, la lucha popular que se desarrolla en Haití muestra una vez más que Latinoamérica es una región en plena explosión social, donde las masas pobres engendran respuestas violentas contra la injusticia, el hambre y la corrupción.
En tanto el presidente Preval busca poner punto final a la crisis a través de una serie de subvenciones a productos básicos como el arroz, el pueblo haitiano sigue sufriendo.
INFORMACIÓN DE AGENCIAS
Y SITIOS DE INTERNET
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio