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Guatemala, 13 de abril de 2008

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Falta de mantenimiento lo pone a punto del colapso

El Conservatorio Nacional se derrumba 

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Omar Franco, administrador, muestra cableado peligroso.

Música

Formación de artistas

El Conservatorio Nacional es el único lugar donde se puede recibir formación musical, a precios accesibles.

• La edad en que los estudiantes ingresan es entre los 6 y los 9 años, para comenzar el nivel inicial. De los 10 a los 15 años cursan la formación profesional.

• Cuando egresan, reciben el diploma de bachiller en Arte, especializados en un instrumento musical, con la capacidad y habilidad necesarias para recrear valores culturales mediante su actividad artística.

• En 1873 se fundó el Conservatorio Nacional de Música, en el Monasterio de Santo Domingo.

• El fundador y primer director fue Juan Aberle Sforza, de italiano.

• En 1922, el Gobierno de la República acordó la reorganización, y se trasladó a la 3a. avenida y 5a. calle de la zona 1, donde se encuentra actualmente.

• En 1955 se terminó de construir el edificio, y fue inaugurado el 18 de septiembre de ese año.

• En 1995, el Club Rotario patrocinó la remodelación del auditorio nacional, a cargo del artista e ingeniero Efraín Recinos.

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Por Juan Fernando Estrada

Una de las primeras decisiones que tomó la nueva Dirección de las Artes, del Ministerio de Cultura y Deportes, fue clausurar el auditorio principal del Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, pues utilizar esas instalaciones era un riesgo para sus estudiantes y para los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional.

El techo de la instalación está dañado desde hace mucho tiempo, pues el edificio —que data de 1955— no ha recibido mantenimiento adecuado. Tiene grandes agujeros por donde se filtra el agua, las instalaciones eléctricas y el cableado han quedado al descubierto, y las únicas que disfrutan de recinto son las decenas de palomas que lo habitan y que ingresan por los incontables agujeros que dan a la calle.

De esa cuenta, desde febrero, todos los músicos ensayan en salones improvisados, donde apenas si hay espacio para colocar instrumentos.

La clase de Orquesta se imparte en un aula en el tercer piso, mientras que la Sinfónica se ha ubicado en la zona de recepción del Conservatorio.

Ninguno de los dos lugares es apto para interpretar música de cámara, ya que la arquitectura no cumple los requisitos adecuados de sonido, como en el auditorio.

En el abandono

La directora del Conservatorio, Neli Mijangos, cuenta que desde el año último se comenzaron a tomar precauciones, porque el deterioro era evidente y la seguridad de los estudiantes corría peligro.

“Nos percatamos de que se entraba el agua y que eso debilitaba el cielo falso; además, el circuito de cables no se ha revisado desde hace muchos años”, detalla Mijangos.

Omar Franco, administrador del Conservatorio, explica que al edificio se le ha dado poco mantenimiento, pero que nunca se previó el deterioro del techo del auditorio.

“Poco a poco se fue debilitando, y se abrieron unos hoyos por donde se cuela el agua en tiempos de lluvia”, refiere Franco.

En 1995, el auditorio fue remodelado en forma parcial, y el artista guatemalteco Efraín Recinos pintó los cuadros que decoran las paredes de dicho recinto. Estas obras de arte también corren peligro de deterioro, por la lluvia y la humedad.

Proceso largo y demorado

La anterior administración del Ministerio de Cultura y Deportes asignó, en agosto del 2007, Q1 millón 200 mil para la restauración de estas instalaciones. Esta suma se trasladó a la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (Unops, en inglés), que no solo haría los estudios necesarios, sino que administraría los fondos para restaurar la sala principal, pero no se llegó más allá del diagnóstico, como lo afirma el arquitecto Esaú Beltrán Marcos, gerente senior de Proyectos, de Unops.

“A nosotros nos llegó el dinero, pero lamentablemente no había estudios ni ninguna documentación técnica del edificio”, explica.

La siguiente etapa consistía en licitar y contratar a la empresa que se encargaría de la remoción y construcción del nuevo techo del auditorio, pero llegó el momento del cambio de autoridades y el proceso se detuvo.

El ex ministro de Cultura y Deportes Enrique Matheu envió una carta a Unops, en donde disponía que todos los fondos que no habían sido ejecutados antes del 31 de diciembre se reintegrasen al Ministerio.

“Nosotros obedecimos y congelamos la cuenta”, asegura Beltrán.

La orden de cierre

La nueva administración nombró director general de Artes al guitarrista guatemalteco William Orbaugh, y fue él quien ordenó la clausura del auditorio.

“Como artista, es preocupante observar este tipo de cosas, y ahora que tengo una responsabilidad mayor, decidí que no se volvería a utilizar hasta que se repare”, dice Orbaugh.

El funcionario asegura que la decisión la tomó debido a las advertencias descritas en los diagnósticos.

“Prefiero prevenir, antes de que un pedazo del techo le caiga a un alumno y la responsabilidad recaiga en mí”, agrega.

Orbaugh afirma que el Ministerio ha dado el visto bueno para que se asignen los fondos, y así continuar la restauración del Conservatorio —decisión que ya fue comunicada a Unops—.

“Lo único que falta es que se proceda a contratar a la empresa que se encargará de la remodelación”, explica el arquitecto Beltrán.

Sin embargo, este proceso no se ha gestionado mediante el portal de Guatecompras, y tampoco se ha publicado la invitación a diferentes empresas que podrían encargarse de la obra.

Esperanza de mejor casa

Mientras tanto, educandos y músicos no detienen su preparación, y confían en que las autoridades cumplirán la promesa de apoyarlos y reparar, en el corto plazo, una instalación que resulta indispensable.

El maestro Juan de Dios Montenegro, quien ha impartido clases durante 51 años, compartió que las autoridades únicamente les anunciaron que ya no podían utilizar el auditorio, pues “se podía caer el techo”.

Para él, “es una pena que se tenga que llegar a estas medidas”.

Los integrantes de la Sinfónica reconocen que no ha sido fácil, pues el sonido rebota por todas partes, e instrumentos como los violines no se escuchan porque la acústica es terrible.

“La luz también es completamente inapropiada, y durante las tres horas de ensayo de la Sinfónica molestamos a los estudiantes del Conservatorio, pues el sonido invade todo el local”, aseguran.

Incluso, la semana última, el arpista cubano Alfredo Rolando Ortiz, quien se presentó junto a la Sinfónica, debió ensayar en esa área improvisada.

“Pero aquí estamos, con el deseo de colaborar y seguir adelante, para contar con una mejor casa en el futuro cercano”, expresan.

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