Guatemala, 20 de abril de 2008
20-04-2008 | 14:47:09 ( © 2008 AFP )
Leon Neal - (AFP)
ACCRA (AFP) - El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, alertaron sobre las consecuencias de la crisis alimentaria durante la inauguración este domingo en Ghana, de la 12ª Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
Ban Ki-Moon expresó su temor a que se produzcan "crisis en cascada" que afecten al crecimiento y la seguridad mundial si la subida de los precios de los alimentos continúa al ritmo actual.
"Si la crisis actual no es tratada correctamente, podría provocar una cascada de otras crisis múltiples, lo que desembocaría en un problema multidimensional que afectaría a la crisis económica, el progreso social e incluso la seguridad política en el mundo", advirtió Ban al abrir la conferencia de la UNCTAD.
"No podemos esperar más. La comunidad internacional debe tomar medidas urgentes para evitar consecuencias políticas y de seguridad más graves. Naciones Unidas está dispuesta a encabezar esta acción para coordinar una respuesta global a la crisis", añadió el secretario general de la ONU.
A su juicio, si la comunidad internacional "no reevalúa sus estrategias" se corre el riesgo "de volver a la casilla de salida. Nos enfrentamos a una crisis de desarrollo".
En un pugnaz discurso, Lula se convirtió en el abogado defensor de los países en desarrollo, que serán las primeras víctimas de la crisis actual, según el presidente brasileño.
"La economía internacional se enfrenta a una crisis causada por la gobernanza financiera de las economías mas poderosas del mundo. Los países pobres no deben pagar la factura", dijo Lula.
"La mundialización no puede transformarse en un modo de transferir las pérdidas a los países en desarrollo, que son precisamente los que más han contribuido a mantener el nivel de crecimiento mundial", añadió.
Lula exigió este domingo a los países ricos, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea, que eliminen las subvenciones agrícolas a la exportación y a sus productores y a abrir sus mercados, en un momento en el que los países en vías de desarrollo están afectados por el incremento de los precios alimentarios y del petróleo.
"Estas subvenciones masivas funcionan como una droga para sus propios productores, y las principales víctimas son los agricultores de los países pobres. Debemos permanecer vigilantes frente a la tentación de prácticas proteccionistas de los países ricos", clamó desde la tribuna.
A su llegada a Accra, Ban Ki-Moon, ya había advertido que "estamos ante una situación muy inquietante que amenaza la estabilidad de numerosos países en vías de desarrollo".
En este contexto se celebra durante cinco días la conferencia de la UNCTAD, en la que representantes de 193 países miembros de esta organización debatirán sobre los "diversos impactos económicos de la mundialización".
"¿Cuáles son las opciones para mejorar los sistemas monetarios y financieros internacionales y evitar así nuevas crisis? ¿Cómo adquirir las capacidades comerciales y de producción necesarias para competir mundialmente? ¿El boom de los precios de las materias primas puede crear más empleos?", serán algunas de las cuestiones que tratarán los delegados.
En su discurso de apertura, Ban Ki-Moon ofreció su particular lectura metafórica de la mundialización: "La marea económica no ha empujado a todos los barcos. 142 navíos han partido, pero 50, los más pobres del mundo, permanecen en puerto. El boom global les ha olvidado".
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