Guatemala, 20 de abril de 2008
“En el Gobierno de Berger se descuartizaron las fuerzas de seguridad”.
Por Alejandra álvarez
Mientras el Gobierno se enfrenta a una semana de recuento de lo alcanzado y lo pendiente en el marco de los Cien Días, un plan propuesto por ellos mismos, el presidente Álvaro Colom acepta que se trató de una medida electoral estratégica para la segunda vuelta y que el plazo que él mismo se impuso para cumplir varios de los objetivos no es suficiente. Argumenta que el desorden que dejó la administración anterior en varias instituciones ha complicado y la tarea ha sido parte de la causa por la que en estos primeros tres meses de gestión no ha recibido muchos elogios.
Contrario a la crítica de expertos, a los señalamientos de la oposición y a lo que percibe la población, Colom considera que las dos áreas en las que se alcanzaron más logros durante los primeros Cien Días de Gobierno son seguridad y la atención a temas sociales.
Yo voy un poquito más allá de los Cien Días. Hemos tenido que tomar acciones por lo que encontramos. Por ejemplo, el Consejo de Cohesión Social no estaba en los Cien Días, pero fue necesario al ver el desorden que había en los fondos sociales. En seguridad, se depuró a 431 efectivos, graduaremos a 500 en unos días; se incautó cocaína, como no se había incautado en año y pico y se ha capturado a varios narcotraficantes. Yo no estoy diciendo que la seguridad está mejor, pero se estabilizó. Los asesinatos bajaron de 17 a 11, aunque yo quiero bajarlos a 0. Sé que son números complicados para decir que vamos mejorando, y no me gusta decir eso, pero en tan solo 90 días, se logró bajar esa incidencia.
Yo creo que fue una medida de segunda vuelta, que nos dio resultados en la misma. Fue un compromiso e hicimos todos los esfuerzos para cumplir los Cien Días.
Yo vi un informe y el cumplimiento iba por el 73 por ciento y faltan algunos días, así que yo sí creo que se va a cumplir. Habrá algunas cosas que no se pudieron, pero otras las sustituyeron. En el caso de seguridad, la consolidación de inteligencia civil fue más rápida de lo que se esperaba, la coordinación entre Ejército y Gobernación para los operativos de impacto ha dado un resultado buenísimo, y eso se empezó a ver hace tres o cuatro semanas, y no es fácil poner de acuerdo a generales con comisarios y policías con soldados. Yo sí siento que hemos avanzado pero, por supuesto, quisiera mil veces más resultados.
Yo digo que hemos tenido más éxito en la parte social y en la parte de seguridad. Teníamos por lo menos 15 años de tener colas en los hospitales Roosevelt y San Juan de Dios, ahora hay todavía espera, pero es mínima. El Roosevelt no está cobrando ni un servicio. Algunas personas no ven eso, pero la gente pobre y que usa los hospitales lo ve. Más de 300 mil niños ya tienen su escuela pintada, con techo y pupitres. Habrá algunas áreas donde vamos retrasados, pero eso se debe a dos componentes: a uno legal o a problemas burocráticos.
El tema de los fideicomisos, por ejemplo, para reestructurar toda la cadena legal nos va a llevar 94 días, y se van a rescindir. Yo evalúo que las cosas van bien, en lo importante, lo que es la solidaridad con los pobres y la parte de seguridad.
El mayor reto es esta crisis que se nos viene. Si la sabemos aprovechar, será una oportunidad, si Guatemala trabaja para producir en serio y ve para afuera. Ese será el gran reto.
Aquí hay tres crisis que se juntan: la crisis del petróleo, que no tenemos forma de resolver; la crisis de lo que no se hizo durante casi 10 años... se destruyeron los sistemas de seguridad. El presidente Portillo cambió la Ley de la Policía Nacional. En el gobierno de Berger se descuartizaron las fuerzas de seguridad. Lo que no se hizo o se hizo mal en el pasado, lo estamos pagando ahora.
En energía eléctrica, es un pecado que no se hicieran políticas. Esos tres factores son los que más nos preocupan. No nos quejamos, obviamente sabíamos que en eso había que trabajar... en recuperar todo lo que no se hizo en el pasado. En educación, es un pecado que los niños estén sin escusados y usen letrinas. ¿Cómo les vamos a dar desayuno caliente, si no hay ni electricidad? A puro fuego les damos un poquito de alimento, pero nos llenamos de humo, por un lado, y nos enfermamos, por otro.
Yo diría que ese es otro valor de los Cien Días, nos ha servido mucho para evaluar hacia adentro. Yo no sé si habrá cambios al final, porque por ahí están corriendo algunos que iban un poco atrasados. Pero la intención es revisar, aprender y que no se repitan los errores.
Creo que también el mismo Gabinete está aprendiendo que somos un gobierno que no va a dejar las cosas a medias. Si dijimos tal cosa, se va a hacer. Obviamente, lo que no se pueda, no se puede. Lo que podamos hacer con los recursos que tengamos, lo vamos a hacer. Me siento preocupado por la situación, pero optimista por el ritmo que se está tomando.
Nos han acusado durante nueve años de cuanta cosa; nunca ha habido nada. Yo, una y otra vez he dicho que Sandra tiene una conciencia social muy profunda. Ella es una líder del partido. Nos conocimos en el partido, y está llevando excelentemente el Consejo de Cohesión Social. Es una medida de emergencia, mientras Rafael Espada, con el Gabinete socioambiental, entra a la reestructuración de toda esa área.
Que tienen todo el derecho. A veces parece que siguen en campaña. Yo ya no estoy en campaña, yo ya gané, ya no necesito voto, y voy a tomar las decisiones que le convengan al pueblo. Pobrecitos, me dan lástima.
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