Guatemala, 30 de abril de 2008

CATALEJOAgresión de policías edilesMario Antonio Sandoval

ALEPHUn hombre y su patriaCarolina Escobar Sarti

UCHA´XIKk¿Quién sabe?Sam Colop

A CONTRALUZCon las manos vacíasHaroldo Shetemul

CARA PARENSCorrupción/impunidadLucrecia Méndez

ECLIPSEIleana AlamillaLibertad de prensa
El 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Las entidades que trabajamos el tema y que estamos empeñadas en blindar este derecho, aprovechamos la fecha para presentar nuestros análisis y reflexiones alusivas a esta garantía, corolario de otros derechos humanos, como el de libertad de emisión del pensamiento y de expresión.
Estos derechos han requerido de una lucha permanente para mantener su vigencia. Hay obstáculos que se interponen entre su regulación legal y su efectivo ejercicio. Los enfrentamientos por diferencias económicas, políticas y sociales constituyen el entorno conflictivo en que se ejerce el trabajo de prensa. Pero lo peor son las circunstancias anormales, como la inseguridad generalizada, la impunidad y la ineficiencia de los sistemas de justicia.
La transnacionalización de la delincuencia, el crecimiento de las actividades ilícitas como la narcoactividad, la corrupción, el contrabando, los secuestros, los robos a bancos y de vehículos y la trata de personas, entre otros, son circunstancias que hacen vulnerable la cobertura periodística y obstruyen el derecho de la sociedad de informar y ser informada.
Estos grupos violentos e ilegales recurren a diversas formas para lograr el respaldo de la población, que pueden ser el otorgamiento de satisfactores individuales o colectivos, la siembra del terror generalizado o la cooptación de voluntades. En otros casos aplican medidas de fuerza y de terror en un irrespeto a las más elementales normas de convivencia humana y a los derechos de las personas. Todo esto, tristemente, ha ocurrido en nuestro país.
La comunicación e información se han visto distorsionadas por esos imperios del mal que se han desarrollado, cobijados por la debilidad del Estado, que incumple sus obligaciones esenciales de garantizar la vida y la seguridad a la población, no digamos enfrentar la injusticia social.
Los temas sensibles, vinculados al quehacer de estos poderes paralelos, constituyen aspectos peligrosos de ser abordados por los periodistas, debido a los riesgos que implican. Estos poderes fácticos gobiernan atrás o por encima de las autoridades legalmente constituidas, son invisibles, tienen fuerte presencia recurrente en áreas rurales y provocan censura y autocensura; en algunos casos cooptan periodistas y en otros los agreden.
Además de los temas mencionados, hay otros riesgos para el trabajo periodístico, como las disputas locales que pueden ser fuente de peligro para los reporteros, la brutalidad policial y las acciones violentas de las turbas enardecidas.
Un análisis de Situación de la Libertad de Expresión 2007, realizado por el Observatorio de los Periodistas de la Agencia Cerigua, concluye que en ese período hubo un descenso de violaciones a la libertad de expresión, puesto que en el 2006 se contabilizaron 54 hechos, mientras que en el período ahora examinado se registraron 35 casos de agresiones a periodistas, entre ellos, intimidaciones, persecución, amenazas de muerte y cinco asesinatos, los cuales no se ha determinado si tienen relación con el ejercicio profesional.
Lamentablemente, en el año actual, la tendencia es diferente, ascendente y preocupante; por eso es urgente mantener la vigilancia, la denuncia y la exigencia de políticas de seguridad y de investigación. Ratificamos nuestro compromiso y solidaridad con el gremio.
iliaalamilla@hotmail.com
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