Guatemala, 30 de abril de 2008

CATALEJOAgresión de policías edilesMario Antonio Sandoval

ALEPHUn hombre y su patriaCarolina Escobar Sarti

ECLIPSELibertad de prensaIleana Alamilla

A CONTRALUZCon las manos vacíasHaroldo Shetemul

CARA PARENSCorrupción/impunidadLucrecia Méndez

UCHA´XIKkSam Colop¿Quién sabe?
El presidente Álvaro Colom cree que la campaña electoral continúa porque en los Estados Unidos, entre los migrantes guatemaltecos, sigue levantando expectativas cuando se anticipa que su solicitud ante Bush tendrá poco eco. Este es un mal que aqueja a casi todos los que han gobernado este país. Lo triste es leer que muchos migrantes creen que él los puede ayudar. ¡Ojalá! Pero ya sabemos que al Gobierno gringo, mientras le sirva un gobierno, lo acepta, y si no, le meten una patada, y por eso se dice que los EE. UU. no tiene amigos, sino intereses. Álvaro Colom, hay que reconocerlo, no llegó como otro servil gobernante guatemalteco quien al llegar a Washington dijo algo así que va por las siguientes líneas: “Señor presidente, vengo a informarle a usted lo siguiente…”. Colom no tuvo, ni tiene por qué ir a entregarle cuentas a un promotor de invasiones y genocidios en el mundo por pura tradición familiar.
Bush, como ya va de salida, es otro que ofrece que va a analizar el Estatuto Temporal de Protección Migratoria (TPS), pero no creo que le quede tiempo para estos asuntos; además, como muy bien lo dice un miembro de la Coalición de Inmigrantes de Guatemala: “Bush no tiene poder político para influenciar en el Senado”; sin embargo, la esperanza queda y admiro su entusiasmo al decir: “puede todavía hacer peticiones en favor de los migrantes. Hay posibilidad de lograr alguno de los objetivos” (Prensa Libre, 29/04/08). Otra migrante más realista dijo que considera positiva la reunión entre ambos presidentes, pero eso no significa que las cosas vayan a cambiar pronto para ellos. Lo más seguro, como se dice por acá, es que quién sabe.
Más de alguna vez he contado las penas que viven los trabajadores guatemaltecos y de otras nacionalidades latinoamericanas que viven en los Estados Unidos. No están allí por placer: tienen que fajarse entre dos o tres trabajos. Fui testigo de una familia en la cual el padre comenzaba a trabajar a medianoche; sé que hay quienes cuidan parqueos y que alguien ha visto a Clint Eastwood y a Tom Cruise cenando en lugares exclusivos, tanto es así que un guatemalteco que trabaja de mesero le pidió a Tom Cruise que saludara a su mamá, y él amablemente lo hizo.
A la mamá guatemalteca por poco le da un infarto que Tom Cruise la llamara del teléfono celular de su hijo. En mi pueblo alguien dice orgullosamente que trabaja de jardinero para Chuck Norris. Estas son algunas de las pequeñas satisfacciones que tienen ciertos migrantes. Lo demás es trabajar y trabajar. Gracias a ellos la economía guatemalteca se mantiene a flote.
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