Guatemala, 9 de agosto de 2008
Entre el grupo, integrado por 105 personas, viajan militares y especialistas.
• Cuatro oficiales superiores
• 10 oficiales subalternos
• Dos oficiales asimilados con funciones de médicos
• 57 especialistas del Ejército de Guatemala
• 32 hombres de personal de apoyo
• Permanecerán nueve meses en África en la Fuerza Multinacional de Paz de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas.
• Es el sexto contingente de guatemaltecos que parte hacia la nación africana.
Por Leonardo Cereser
Entre abrazos y lágrimas, un contingente de soldados y colaboradores partió ayer por la madrugada hacia la República Democrática del Congo (RDC), para relevar al grupo que cumplió con su aporte a la fuerza de paz, en la guerra civil que desangra a esa nación africana.
La Fuerza Aérea Guatemalteca fue el escenario para familiares que llegaron, de diversos puntos del país, a despedir a las 105 personas que viajaron ayer hacia la RDC, por un período de nueve meses.
En el acto protocolario, el subjefe del Estado Mayor presidencial, José Bhor, ofreció un discurso, en el que motivó a los soldados e invocó a Dios.
El contingente dispuso de cierto tiempo para despedir a sus familias.
Michelle Pacheco, quien partió por primera vez a una misión en el extranjero, aprovechó esos instantes para abrazar varias veces a su papá, Benjamín Pacheco.
Patricia de Pacheco, esposa de Benjamín, con los ojos llenos de lágrimas, expresó: “Estamos preocupados por lo que pueda pasar, pero le pedimos a Dios que los cuide y que cumplan su misión. Del Congo hemos oído que hay guerra como hubo en Guatemala, y hay que apoyarlos a que consigan la democracia y la paz”.
Las muestras de despedida se repetían por todo el lugar, mientras el avión de una aerolínea jordana que los trasladaría hasta Ruanda, con escala en RDC, aceleraba sus motores.
A las 3.45 horas, el contingente fue llamado a formarse para abordar la aeronave.
Mientras hacía la fila Berta Esperanza del Cid tenía un oso de peluche en brazos al consultarle que por qué lo llevaba en su viaje, ella respondió: “Me lo dio mi hija de 7 años, para que la recuerde mientras no esté presente”.
“Tengo expectativas de ir a prestar servicios, y pensando en ir a ayudar; primeramente Dios que, así como vamos, regresemos del Congo; he oído que están en conflicto”, agregó Del Cid, originaria de Cobán, Alta Verapaz.
Uno por uno recibieron una Biblia, mientras subían las escaleras del avión.
A pesar de la congoja, en el lugar reinaba el optimismo, y nadie recordaba el episodio en el que un ataque contra la fuerza de paz causó la muerte de ocho kaibiles guatemaltecos, en enero del 2006. El avión despegó a las 4 horas.
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