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Guatemala, 10 de agosto de 2008

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Un pueblo dividido por su fe  

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Iglesia católica romana

Hemos buscado la reconciliación 

El sacerdote César Alonso, párroco de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en San Juan Comalapa, habla de la situación que se vive en ese lugar, por el cisma existente entre curas excomulgados que, bajo el nombre de Iglesia Católica renovada, celebran misas e imparten sacramentos bajo los ritos romanos.

¿Ustedes, como Iglesia, de qué forma tratan de atenuar este conflicto que confunde a los feligreses?

Hemos buscado el diálogo con los hermanos que perseveran en la Iglesia Católica renovada y que asisten al templo San Juan Bautista y se separaron de la Iglesia Católica romana.

También hemos insistido en la búsqueda de diálogo y nos hemos entrevistado ya con personas de la iglesia vecina. Reconocemos que nos hemos equivocado en muchas cosas, pero de nuestra parte nunca ha existido mala voluntad ni una mala acción. Hemos pedido perdón públicamente por los errores cometidos, y esperamos que ese perdón sea aceptado en el corazón de todos.

A que en el pasado ha habido poca flexibilidad y acercamiento hacia los grupos (con ritos costumbristas) que se sentían marginados por la Iglesia Católica romana.

Creo que es una realidad que puede confundir a la comunidad, que no termina de entender los misterios de la fe cristiana. Las celebraciones de sacramentos en la iglesia cismática renovada de Comalapa son similares a los de la Iglesia Católica, porque el cisma no es provocado por una liturgia (celebración) distinta, sino por la desobediencia al Papa y a los obispos.

El terreno del templo San Juan Bautista pertenece a la Iglesia Católica, ¿van ha hacer algún reclamo legal?

Efectivamente, están escriturados y son de la Iglesia Católica romana, y ésta siempre ha sido respetuosa del legítimo derecho de la propiedad privada, y no hemos renunciado a ese derecho.

El problema surge cuando él, utilizando el término canónico, fue ordenado obispo de la Iglesia Católica Brasilera, dentro de la Iglesia Católica, lo cual solo se puede hacer con delegación del Papa.

Cuando él, supuestamente, se hace ordenar obispo, no recibe, por un lado, la ordenación legítima, e incurre en excomunión, es inválida su supuesta ordenación, y sus actos, inválidos. Él sigue siendo sacerdote, pero que provocó la confusión dentro de la comunidad

Las misas que se celebran en el Sagrado Corazón y las que de San Juan son igualmente válidas, porque son sacerdotes válidamente ordenados. La pena de excomunión no les quita la potestad de celebrar la misa; es válida, pero es ilícita y sacrílega, porque se rompió la comunión.

Iglesia católica renovada

Nuevos elementos esenciales 

Eduardo Aguirre, sacerdote excomulgado y cabeza de la Iglesia Católica renovada, habla respecto de los señalamientos en contra del movimiento que dirige en el país.

Básicamente, lo que nosotros vemos como diferencia es que dentro de la Iglesia Católica romana se perdieron ciertos elementos esenciales al catolicismo primitivo original, y la renovada, lo que está tratando de hacer es redescubrir y reimplementar esos elementos.

Redescubrir el señorío que Cristo tiene como verdadero jefe o pastor de la Iglesia, y el papel que tiene el Espíritu Santo para dirigir e ir orientando el proceso y el camino hacia el Padre.

Lo primero es entender el significado de excomunión, ya que el término no tiene nada de sentido espiritual, sino canónico jurídico. Excomulgar es reconocer que no estamos bajo la jurisdicción de las autoridades católicas romanas.

Y nos excomulgaron porque nosotros estábamos haciendo un servicio a los que habían sido marginados por las estructuras católicas romanas.

Uno es la renovación carismática, y otros son grupos de algunos católicos que desde hace muchos años se habían resistido a la clericalización que sufrió la Iglesia Católica romana, a partir de los años 50.

Por clericalización entendemos que la vida y gestión de la Iglesia gira en torno al sacerdote o al obispo, y no a los organismos naturales de gestión que tienen las comunidades, tales como las cofradías, las asociaciones y las hermandades, y entonces, cuando el sacerdote era quien prácticamente venía a ejercer una función de servicio y no a tomar posesión y a disponer lo que se hacía en cada comunidad.

No, nunca ha habido confusión, porque desde el primer día los fieles están claros acerca de la situación, y déjeme decirle que por uno que se ha ido a la Iglesia Católica romana han venido a la renovada cuatro o cinco que no están de acuerdo con ellos.

No, no, no…. Absolutamente, esta iglesia es del pueblo, y seguirá siendo del pueblo. La Iglesia Católica romana ha hecho un intento de titularlo a su nombre, sustrayéndoselo al pueblo de Comalapa, lo cual demuestra que esas propiedades no son de esa iglesia, sino del pueblo de Comalapa, y así seguirá siendo.

Nosotros tenemos una apertura ecuménica, pero los sacramentos se le administran solamente a los que comparten plena e íntegramente nuestra fe.

Antecedentes

Historia del movimiento

A causa del cisma en San Juan Comalapa, se respira un clima de tensión religiosa.

•  En el 2003, la jerarquía eclesiástica le llamó la atención y sostuvieron varias pláticas.

•  Entre octubre del 2004 y marzo del 2005, en cuatro ocasiones Aguirre le escribió a Quezada para expresar confianza en que se encontraría la figura canónica ad hoc para el reconocimiento de su congregación. Esa carta también la dirigió al papa Juan Pablo II.

• El 10 de mayo del 2005, el entonces cardenal Joseph Ratzinger (después, papa Benedicto XVI) ordenó la suspensión de la comunidad fundada por Aguirre.

•  El 15 de agosto del 2006 se dio a conocer el decreto de excomunión.

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Por Marcela Marroquín C. y César Pérez

A casi dos años de que se instalara en el país la Iglesia Católica renovada, la Conferencia Episcopal de Guatemala no ha podido hacer nada para explicar y convencer a los feligreses de que se rompió la comunión y que no sigan al sacerdote Eduardo Aguirre Oestmann, excomulgado en octubre del 2006, y quien sigue oficiando misa en la catedral de San Juan Comalapa.

Este cisma religioso y la celebración del sexto concilio mundial de iglesias católicas apostólicas renovadas, la semana próxima, en el país, preocupa a las autoridades eclesiásticas y, especialmente, a las locales de San Juan Comalapa y otros municipios donde hay sedes de la iglesia renovada, por lo que instan a los feligreses a guardar la calma y a que no conviertan este cisma en un problema social.

El problema es que en la iglesia renovada se oficia misa similar al rito romano, y esto tiene confundidos a muchos feligreses.

“La misa es exactamente igual que la católica; nombran incluso al papa Benedicto XVI. Lo único es que aceptan ritos costumbristas, y las lecturas y el evangelio se hacen en kaqchikel”, explica uno de los feligreses.

Los domingos, en el pueblo la situación es especial: mientras los costumbristas acuden a la misa de la catedral, con los sacerdotes católicos renovados, los tradicionalistas van a la eucaristía que imparte el párroco César Alonso, en el templo Sagrado Corazón de Jesús.

“El problema aquí es que los curas no han querido aceptar las tradiciones costumbristas de nuestra gente, la cuales han señalado de satánicas, y eso ha creado malestar en la población, eminentemente indígena, la cual ha preferido unirse a Aguirre, quien sí acepta que las cofradías y que otros grupos mantengan sus costumbres”, refiere otro poblador, quien no quiso dar su nombre.

Preocupación

El alcalde Javier Bal cuenta que la división comenzó hace más de 40 años, cuando los sacerdotes del lugar se negaron a aceptar la celebración de ritos folclóricos en la Iglesia, pero el problema se intensificó luego de que surgiera la Iglesia renovada.

A criterio de Bal, el cisma obedece a la falta de apoyo por parte de las autoridades del vaticano a las costumbres autóctonas, y aunque reconoce que hay un acercamiento entre las dos tendencias, no ve interés de parte de los fieles para que el problema finalice.

La separación entre los católicos de San Juan Comalapa empezó en 1967, con la construcción de la casa parroquial de lo que ahora es la iglesia Sagrado Corazón, con el fin, según algunos costumbristas, de que se limitaran los oficios en el templo de San Juan Bautista, y con ellos, los ritos de las cofradías.

La excomunión de Aguirre y su posterior ordenación como obispo de la Iglesia Brasilera vino a acrecentar las cosas, y ahora, dos años después, quien visite el domingo San Juan Comalapa puede observar a un pueblo dividido por la fe.

Versiones encontradas

Mientras los católicos apostólicos romanos aseguran que el cisma es negativo y que Aguirre confunde a la gente, quienes asisten a la iglesia renovada opinan que la división ha sido positiva, ya que en los últimos años las presiones en contra del sincretismo religioso aumentaron.

“Nosotros creemos y seguiremos creyendo en Dios y en la Virgen, pero no pueden venir a quitarnos nuestras costumbres de años”, comenta un miembro de la cofradía.

Antonieta Chalí asegura que es una católica de corazón, pese a que acude a la misa de la Iglesia renovada, y lamenta los comentarios negativos de algunas personas hacia quienes asisten a los oficios en la catedral.

Los fieles de la Iglesia Católica romana y que asisten al templo el Sagrado Corazón no opinan los mismo, y aseguran que lo que sucede es una falta de respeto para la religiosidad del pueblo, que durante más de 50 años ha convivido en paz, sin que hubiera confrontaciones por preferencias de fe.

Aunque algunos creen que no pasa nada, otros vecinos como Sigmarilda Mux se sienten preocupados por lo que sucede, y asegura que saben de familias que se han separado por el problema religioso.

¿Y los sacramentos?

Otro aspecto que mantiene enfrentados a los feligreses de ambas iglesias es la validez de los sacramentos. César Alonso, párroco del templo Sagrado Corazón, aclara el asunto.

Explica que las misas que se celebran en el Sagrado Corazón y las que de San Juan son igualmente válidas, porque son sacerdotes válidamente ordenados quienes las ofician.

“La pena de excomunión no les quita la potestad de celebrar la misa ni de impartir los sacramentos. Lo que hacen es válido, pero a la vez ilícito y sacrílego, porque se rompió la comunión con Roma”, expone.

De una u otra forma, este es un problema que va mucho más allá. Fuentes de la Iglesia Católica aseguran que sus máximos jerarcas están preocupados, no sólo porque Aguirre sigue empeñado en continuar con su movimiento, al cual cada vez se unen más curas que en el pasado abandonaron la vocación, sino porque los católicos renovados tienen cada vez más presencia en el país y ofician misas en municipios de Huehuetenango, Quiché, Alta Verapaz, Petén, Chimaltenango, Totonicapán, Sololá, Sacatepéquez, Guatemala y Jalapa.

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