Guatemala, 10 de agosto de 2008
Importancia mundial
• Será de rango continental, y los estudiantes recibirán beca completa.
• Los planes de estudio —cuatro años— se impartirán en español, y tendrán interpretación simultánea al inglés, para los estudiantes de habla no hispana.
• Al finalizar, obtendrán el título de ingenieros ambientales, especializados en las regiones tropicales y subtropicales, en el grado de licenciatura o su equivalente —Bachelor of Science—.
Por Juan Fernando Estrada
La educación superior en Guatemala ha sentado precedente. Ejemplo de ello es el proyecto para construir la Escuela Ecológica San José (EESJ), que ofrecerá la oportunidad a estudiantes de todo el mundo de cursar la carrera de ingeniería ambiental, en un espacio óptimo y de forma gratuita.
Con la ejecución del proyecto, en Petén, el país competirá con naciones como Honduras y Costa Rica, donde ya funcionan escuelas de ese tipo que atraen a cientos de extranjeros, cada año.
Lo que en junio fue solo un anuncio, está por convertirse en realidad: ya se trazaron los planos y las autoridades de la escuela están a la espera del Estudio de Impacto Ambiental por parte del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, para empezar a construir las aulas.
Omar Ramírez, quien será el director de la EESJ, informó que el plan es edificar las instalaciones y equiparlas entre el 2008 y el 2009, para, en el 2010, abrir sus puertas.
Con la construcción de la escuela, el Estado cumple con lo establecido en el decreto 96-96 del Congreso de la República, Ley para la Formación Científica de Recurso Humano para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de las Regiones Tropicales Húmedas. La norma establece la creación del centro de estudios, y ordena al Ejecutivo que brinde todo el apoyo económico y técnico para su funcionamiento.
Lo anterior quiere decir que se usarán fondos públicos y de países amigos para su construcción —unos Q65 millones—, por lo que las licitaciones de la compra de materiales ya se encuentra en el portal Guatecompras, a la espera del mejor oferente.
Los planes de estudio serán a nivel superior, y se desarrollarán conjuntamente con la Universidad Rural de Guatemala (URG), de conformidad con el calendario académico nacional. La escuela funcionará como internado, y 125 estudiantes nacionales e internacionales serán becados anualmente.
El único requisito es que provengan de regiones tropicales o subtropicales de América, África y Asia; que aprueben los exámenes de admisión y estén familiarizados y comprometidos con el tema ambiental, explica Ramírez.
La extensión de la finca educativa es de 225 hectáreas, de las cuales, 13 serán utilizadas para la construcción de las aulas, laboratorios, hospedajes y áreas de recreación para estudiantes y profesores. “El resto será un laboratorio viviente”, refiere Fidel Reyes Lee, vicerrector de la URG.
Además del aval de esta casa de estudios superiores, la escuela firmará un convenio de asesoramiento con la facultad de Ciencias Forestales y Geomáticas de la Universidad Laval de Canadá. “En cinco años tenemos planeado graduar 525 ingenieros ambientales”, comenta Reyes Lee.
El modelo de estudios y convivencia es similar al de la Universidad EARTH, en Costa Rica, y Zamorano, en Honduras. La diferencia radica en que los ingenieros ambientales de la EESJ van a estar capacitados para diseñar métodos y sistemas para el manejo de los recursos naturales de Guatemala.
El decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos, Francisco Vásquez, y el director del Departamento de Ingeniería Agroforestal de la Universidad del Valle, César Castañeda, coinciden en que una iniciativa como la expuesta es bien vista en el campo académico, sobre todo por el impacto positivo que tendrá en la flora y fauna del norte del país.
Andrés Huard, del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales expresa que es importante que se promueva este tipo de carreras a nivel universitario, debido a la vocación ambiental del país.
“Guatemala posee un ecosistema variado, y qué mejor que los propios guatemaltecos aprendan a manejarlo”, añade Huard.
Otro aspecto que menciona el economista es que, debido al perfil de estudiantes internacionales, se tendrá un “impacto global en este tipo de regiones”.
A pesar de cubrir alrededor de siete por ciento de la superficie mundial, los bosques tropicales representan un pulmón para el planeta. Es por eso que se debe comenzar a manejarlos de manera adecuada y sostenible, si no se quiere que la tierra deje de respirar.
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