Guatemala, 10 de agosto de 2008
Gumercindo Mérida, de 79 años, dueño de un salón de tiro al blanco, es uno de los comerciantes más antiguos de la feria. Comenzó a montar su negocio cuando tenía 29 años. Desde entonces, forma parte de la caravana que mantiene viva esa tradición en la capital. Mérida espera que este año acudan miles de visitantes.
Aura Marina Galindo, de 40 años, vecina de la zona 3, no pierde la oportunidad de visitar, cada año, la Feria de Jocotenango, para degustar la variedad de dulces típicos que allí se ofrecen. Este año la acompañó su hija Jackeline y su nieto Alexis, de nueve meses.
“La feria es para disfrutarla con la familia”, afirmó.
Una pareja conversa frente a un volcán de roscas y bolas de maíz dulce, típicas de la feria. Al fondo, paletas y dulces de melcocha.
Por Claudia Méndez Villaseñor
Con prisa y nerviosismo, los propietarios de los puestos de diversión y de comida, en la centenaria Feria de Jocotenango, afinaban ayer los últimos detalles, frente a los primeros visitantes que acudieron desde tempranas horas.
La tradicional feria se instala al final de la avenida Simeón Cañas, zona 2, donde los visitantes pueden disfrutar de varias atracciones.
La mayoría de locales como ventas de dulces típicos, de churros, de plataninas, de manzanas con caramelo; restaurantes, salones de juego (futillos, tiro al blanco, pesca, loterías, etc.) estaban listos para atender a quienes, desde las 10 horas, comenzaron a llegar.
La instalación de algunas chinamas para el juego de lotería aún no terminaba. “La primera partida la vamos a tirar a las cuatro (16 horas), dijo una de las encargadas, mientras sacaba de cajas de cartón una vajilla que colocó en el área de premios.
Desde el 2007, los juegos mecánicos como la rueda de Chicago se instalan al fondo de la avenida, frente al diamante de béisbol infantil Arturo Gálvez, y ayer, los propietarios de esos aparatos terminaban de armarlos, presurosos.
Carlos Antonio Martínez, de 17 años; Henry Sandoval, 20; Ángel Mario Rivas, 17, y otros tres jóvenes terminaban de armar una rueda.
“Nos toma día y medio levantarla, porque ya tenemos práctica desde hace seis años”, contó Martínez.
A las 16.30 horas, la atracción estaba lista, incluida una docena de carruseles y otro juego mecánico.
Gloria Choz, de 33 años, es propietaria de una venta de elotes locos, los cuales prepara con mayonesa, mostaza, salsa dulce y queso seco, desde hace 14 años.
Hoy, la feria permanecerá abierta de 10 a 22 horas. Parte de la referida avenida se usará como área de estacionamiento.
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