Guatemala, 18 de agosto de 2008
“Luis Argueta (El silencio de Neto) hizo un guión cinematográfico basado en mi novela Vivir en el maldito trópico. Pero primero hay que conseguir el dinero para poder hacer la película”.
David Unger,
Escritor y traductor guatemalteco-estadounidense.
Nació en Guatemala en 1950. Aunque sus padres emigraron a EE. UU. cuando tenía 4 años, pasó sus veranos en esta ciudad, con sus abuelos. Su novela Vivir en el maldito trópico, publicada en inglés en el 2002, ha sido traducida al español y al chino. Unger también escribe cuento, y acaba de terminar su novela In my eyes, you are beautiful. Ha traducido 13 libros al inglés, de autores como Dante Liano, Teresa Cárdenas, Bárbara Jacobs, Nicanor Parra y Sergio Ramírez. Vive en Nueva York con su esposa, la artista Anne Gilman, e hijas. Es representante estadounidense de la Feria del Libro de Guadalajara y dicta un curso de traducción en el City College of New York.
Novelista, cuentista, poeta y traductor, Unger habla de su mundo literario.
Por Nancy Arroyave
Hijo de padre alemán y madre egipcia, David Unger (Guatemala, 1950) se siente orgulloso de ser guatemalteco-estadounidense.
Sus facetas de escritor y traductor le han valido distinciones como el premio Ivri-Nasawi de poesía (1998) y el ALTA Translation Prize (compartido), por la traducción de una colección de poemas del salvadoreño Roque Dalton (1997).
Unger habla de los retos de la traducción y sobre su propia obra literaria, en la que Guatemala está siempre presente.
Lo presentaron en Filgua 2008 como guatemalteco-estadounidense, ¿a qué se debe?
Mi papá era un alemán que llegó a Guatemala en 1932, huyendo de los nazis. Y la familia de mi mamá llegó a este país en 1920. Eran sefarditas del Cairo que vinieron en busca de oportunidades, en una época muy difícil en el Medio Oriente. Yo nací en Guatemala, pero me fui a Estados Unidos desde los 4 años de edad.
Es muy difícil de responder. Nací en Guatemala, vivo en los Estados Unidos, escribo en inglés, escribo principalmente —y no exclusivamente— sobre Guatemala. También he tocado temas judíos, pero no en un contexto religioso sino social. Entonces, es muy difícil definirme. Creo que escribo, más bien, dentro de la tendencia norteamericana. No soy un surrealista, no soy un indigenista. Mi prosa es bastante limpia, sin muchas metáforas. No tiene nada que ver con el Realismo Mágico, sino mucho de realismo vivido y actual.
Tengo una ventaja porque escribo en inglés y puedo tener éxito en el mundo anglosajón, pero desgraciadamente no tengo un apellido hispano. Y eso causa alguna dificultad para vender mis libros. Yo soy David Unger, no González o Sánchez. Pero los demás centroamericanos dependen de la traducción para llegar ese mercado.
Siempre pienso en unas palabras de Jorge Luis Borges quien le dijo a su traductor: “no quiero que traduzcas lo que escribí, sino lo que quise decir”. Él era muy sabio, entendió muy bien la traducción. Ese es el espíritu de la traducción.
Para citar algunos, Claribel Alegría, Roque Dalton, Sergio Ramírez. También los libros para adolescentes que escribieron conjuntamente Rigoberta Menchú y Dante Liano, y la hermosa versión del Popol Vuh de Víctor Montejo.
Muy satisfecho con el trabajo del hondureño Walter Krochmal. Lo bonito de la traducción que él hizo de mi novela es que es muy centroamericana. Tiene muchas palabras guatemaltecas que yo no pude poner en la obra en inglés, y él buscó esas palabras. Entonces habla de los “chontes”, los “patojos”, del “pisto”, de los “shucos”, de todas esas palabras que no se usan en otras partes. Los mexicanos aceptaron esto, y me dio mucha satisfacción.
Escribo narrativa y poesía. En los últimos años me he enfocado en el cuento y la novela.
La novela se publicó en inglés en el 2002. En México, en el 2004, y en chino, en el 2007, tanto para Taiwán y, con caracteres simplificados, para China Continental.
Así dicen (sonríe). Yo creo que también los interesó que encontraran muchos aspectos del budismo.
Estoy buscando los derechos para que se publique mi libro en Guate. El libro está agotado. Por el precio que le pusieron no está al alcance de este mercado. Sería mejor publicarlo con una editorial local.
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