Guatemala, 19 de agosto de 2008
María Hernández y su esposo Manuel Foronda relataron que procrearon ocho hijos; la mayor tiene 25 años y ellos llevan 27 de trabajar en el basurero.
“Lo que ganamos aquí nos ayudó a sostener a nuestros hijos; así creció la familia. Yo aquí crecí y sigo trabajando”, relató Hernández, quien agregó que a sus hijos, que ahora están grandes, los inició en ese trabajo desde que tenían 9 años.
Pero ahora, los más pequeños, de entre 3 y 14 años, le ayudan en su casa a seleccionar lo que ella, su esposo y dos yernos, han preseleccionado.
La jornada empieza a eso de las diez de la mañana y regresan a las seis de la tarde con el dinero de lo que vendieron en las afueras del basurero, o el producto que llevarán a otros intermediarios.
Por sandra valdez periodismo comunitario
Según la Comisión Nacional para el Manejo de los Desechos Sólidos (Conades), más de dos mil familias viven de los desechos que reciclan del basurero de la zona 3, adonde llega el 60 por ciento de los desperdicios del departamento de Guatemala.
El país produce medio kilogramo de basura por habitante, es decir seis mil 500 toneladas cada año. De esa cantidad, la mitad se genera en el departamento de Guatemala.
Sin embargo, de tales desechos, no todo llega al vertedero de la zona 3. José Tulio González, de Conades, contó que, de la basura que se produce en el departamento de Guatemala, solo el 60 por ciento lse deposita en ese lugar.
Un 20 por ciento más es enviado al vertedero del kilómetro 22.5 de la ruta al Pacífico, y el 20 por ciento restante es tirado en barrancos y ríos.
Ello quiere decir que unas mil 950 toneladas llegan cada año al relleno sanitario de la zona 3. Pese a ello, se aprovecha solo el 25 por ciento de los desechos que pueden ser reciclados, según González.
Con ese 25 por ciento que se aprovecha viven más de dos mil familias que residen alrededor del basurero de la zona 3.
Se trata de las personas conocidas como guajeros, quienes ingresan en el vertedero por la entrada principal de la zona 3, que es la autorizada por la municipalidad capitalina, o por un ingreso que no es controlado, por la zona 7.
En algunas familias trabajan solo los padres, en otras, laboran todos los miembros que las integran.
Este último es el caso de la familia Foronda Hernández, de la cual trabaja la madre, el padre y dos yernos.
La actividad de esta familia, y de todas las que sobreviven de los desechos sólidos en la zona 3, finaliza cuando entregan lo seleccionado a los intermediarios, quienes, a la vez, lo venden a mayoristas y éstos, a empresas recicladoras.
Papel, cartón, metales pesados, aluminio, envases plásticos y nailon son los materiales que recolectores seleccionan para su venta.
González aseguró que los ingresos que obtienen por esas ventas varían, aunque en muchas ocasiones ganan incluso más que el sueldo mínimo.
María, de la familia Foronda Hernández, aseguró que, en un día malo, la ganancia por cada uno de los que trabajan en su familia es de Q25 ó Q30, en tanto que en un día bueno, pueden llegar a reunir Q50 ó Q60.
Pero la selección de desechos sólidos en el basurero de la zona 3 no se circunscribe a los guajeros.
También los ayudantes de los camiones que recogen la basura en residencias hacen su propia selección, por lo que a los guajeros solo les llega un 10 por ciento de lo que se aprovecha, de acuerdo con González.
Ante la falta de información certera, Conades trabaja en una iniciativa de ley sobre manejo de residuos sólidos, para obtener más datos acerca de la generación de basura.
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