Guatemala, 29 de agosto de 2008
Por patricia Orellana
Cuando los pechos de la madre se agrietan durante la lactancia, se deben buscar soluciones inmediatas.
“La lactancia no debe ser dolorosa. Si los pezones están lastimados, el primer paso es identificar la causa, que por lo general se debe a una mala posición del bebé al mamar o a una succión inadecuada”, explica Zulma de Noriega, de la Liga de la Leche materna. También recomienda que el bebé debe abrir su boca para que tome la mayor parte del pezón y areola, y sus labios deben estar volteados hacia afuera. Si se desea interrumpir la succión, no se debe halar al bebé, pues puede apretar más fuerte y lastimar a la madre. Lo ideal es presionar el pecho con un dedo para romper el vacío hecho por la succión y, luego, retirar el pezón.
El médico Alejandro Elías sugiere lavar los pezones con agua tibia cuando estén agrietados, pero no utilizar jabón porque ser resecan.
Entre las acciones que pueden ayudar a aliviar lesiones, están el extraer un poco de leche con la mano, para estimular el reflejo antes de amamantar al pequeño. Si solo un pezón está lastimado, empezar por el que no duele, para activar el reflejo y, luego, cambiar al bebé al pecho sensible. Existen pomadas especiales que pueden aliviar las grietas.
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