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Guatemala, 31 de agosto de 2008

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Pareciera que los guatemaltecos estamos condenados a soportar malos tratos, cobros ilegales y contaminar nuestros pulmones al respirar el humo mortal que dejan los autobuses viejos o con escaso mantenimiento. Los usuarios no han recibido absolutamente nada del subsidio.

Por más de 11 años, los guatemaltecos hemos aportado aproximadamente Q1 mil 500 millones para mantener este subsidio, que comenzó como una salida emergente para evitar el incremento a la tarifa y se convirtió en un premio a la ineficiencia del servicio, y en la parte central del negocio para los empresarios.

Los millones de guatemaltecos no esperábamos que el transporte público urbano llegara a convertirse en un verdadero caos, en donde pareciera no existir interés, por parte de las autoridades competentes, de exigir a los prestadores del servicio que cumplan con estándares de atención para el cliente o usuario.

Pareciera que existe una especie de arreglo entre los empresarios y algunas autoridades; que cada quien en su turno ha hecho lo suyo y son directamente responsables de que los guatemaltecos contemos con esta joya de transporte.

Teniendo como referente la equivocada decisión de los gobiernos, de continuar con esta mala práctica, vemos a empresarios del servicio en otras ciudades importantes del país también exigiendo al “honorable” Congreso un apoyo similar.

La población ha denunciado que algunos empresarios cobran su parte del subsidio sin prestar el servicio, ya que sus unidades permanecen estacionadas en los predios, sin la debida fiscalización de la Contraloría General de Cuentas.

Por ello hemos insistido en que con creatividad sea modernizado el sistema de cobro, teniendo en cuenta que a diario se registra aproximadamente 40 por ciento de drenaje. Y, ojo con ello, ya que se escucha que más de algún funcionario público está viendo la manera de que su empresa sea la favorecida para la implementación del sistema llamado prepago.

Exigimos que el Gobierno permita que la sociedad civil tenga acceso a lo que “ellos” llaman mesa de diálogo, en donde solo ellos y Dios saben a qué acuerdos llegan. Y que, si el subsidio continúa, que sea inteligentemente designado y de manera técnica, sin intereses particulares.

Algunos dueños de buses se han preocupado más por desacreditar a quienes objetivamente les critican, cual mecanismo distractor, para que no podamos identificar a los verdaderos responsables de llevar el sistema de transporte público urbano a una anarquía total, en desmedro de millones de connacionales.

Édgar Guerra, Junta Directiva de la Asociación de Usuarios de Transporte Urbano y Extraurbano

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