Guatemala, 31 de agosto de 2008
Estos son algunos datos del accidente aéreo:
• Se trata de un avión de la compañía Spanair. El vuelo era el JK 5022.
• Un total de 154 personas murieron al estrellarse la nave en la pista T-4 de Barajas, Madrid.
• Sobrevivieron únicamente 18 personas y se encuentran en estado grave debido a las quemaduras.
• La aeronave iba con dirección a Las Palmas de Gran Canaria.
• La causa del siniestro pudo ser el fallo de uno de los motores.
• La mayoría de personas que viajaban eran originarias de las islas Canarias, España.
Por marcela fernández
Mañana empieza el ciclo escolar en el colegio La Salle, ubicado en Arucas, Gran Canaria, España; lamentablemente, dos alumnas de ese plantel ya no compartirán nunca más con sus compañeros, quienes iniciarán el tercero básico, luego del infausto accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto de Barajas, Madrid.
En el avión accidentado viajaban Ana Isabel y Cristina Gallego Ortega, de 14 y 15 años, respectivamente, hijas de una pareja de españoles que las habían adoptado en la Ciudad de Guatemala hace unos 10 años.
Las dos menores perdieron la vida junto a su madre, María del Carmen Ortega Sánchez, representante de la farmacia Corrales, ubicada en aquella localidad.
En la página principal de la web del instituto aparece un réquiem en honor a las dos víctimas mortales del avionazo: “La comunidad educativa del colegio La Salle Arucas manifestamos nuestro apoyo y solidaridad a los familiares y amigos de las víctimas del accidente aéreo, y especialmente a la familia de nuestras alumnas, Cristina y Ana Isabel Gallego Ortega, y su madre María del Carmen Ortega Sánchez”.
Arucas, Gran Canaria, es una localidad de 35 mil habitantes y muy conocida por su majestuosa catedral gótica. Desde el miércoles 20 de agosto, día del siniestro, este pueblo se vio sumido en una gran tristeza y duelo al enterarse de que, de golpe, habían desaparecido dos familias completas, entre ellas las mujeres Gallego Ortega.
La familia Gallego Ortega, junto a la familia Afonso, optaron por aprovechar sus vacaciones de verano y el descanso escolar para viajar a Grecia. Al volver hicieron escala en Madrid y decidieron quedarse dos días más en la capital española para conocer la ciudad. Ese retraso les costó la vida a ambas familias.
El padre adoptivo de las víctimas no viajaba en el avión porque, según consta en la lista de pasajeros, estaban separados. El paradero del padre se desconoce aún, pero la separación sucedió años después de haber adoptado a las guatemaltecas, cuando tenían entre 3 y 4 años de edad.
Los servicios funerarios La Almudena en Madrid, adonde fueron trasladados los cadáveres que estaban en peor estado (calcinados), afirmaron que para identificar los cuerpos debían acudir a pruebas de ADN y muestras dentales.
Las autoridades madrileñas informaron que las menores de origen guatemalteco no podrían ser identificadas por medio de ADN, así que decidieron identificarlas por descarte.
“Sabemos que no se han reconocido sus cuerpos y que es un misterio que quizá no se resuelva porque son guatemaltecas”, anunció un maestro jubilado del colegio La Salle.
Sin embargo, el diario español El País, afirmó el viernes último que ya fueron identificadas las 154 víctimas del accidente, y que serían trasladadas a sus respectivas localidades.
Aunque no se pudo conseguir una muestra de ADN de las jóvenes, sí tenían alguna prueba dental que ayudó a la identificación.
Al rastrear en Guatemala el pasado de Ana Isabel y Cristina Gallego Ortega, se encontró escasa información.
La Procuraduría General de la Nación (PGN) únicamente informó que las niñas fueron adoptadas hace 10 años, pero que no se tienen los registros por la “antigüedad” del caso.
“No sabemos quiénes son sus padres biológicos, ni sus nombres de cuna, tampoco encontramos fotografías, porque no contábamos con archivo digital”, comentó el vocero de la PGN.
La embajada guatemalteca acreditada en España envió a Guatemala una carta en la que confirmaba que muchos padres adoptivos no registran a los niños en las embajadas, y eso dificulta la búsqueda de información. “Además existe una ley de protección de datos y no estamos autorizados a brindar información sin la autorización de los padres”, destaca el mensaje.
Arucas está golpeada por la muerte de estas dos familias, y los jóvenes lamentan la ausencia de sus compañeras Ana Isabel y Cristina.
Un familiar de las víctimas afirmó: “Estoy muy dolida, y ya no puedo más. Yo las quería mucho y ya no las volveré a ver, espero que se haga algo en contra de Spanair”.
Muchos amigos de las menores se llevaron un gran susto y sufrieron de mucha angustia al enterarse del accidente. Gabriela, una amiga de las dos hermanas, escribía constantemente a la aerolínea. “Dos grandes amigas mías iban en el avión, y no sé si han sobrevivido; he estado llamando pero las líneas están saturadas, ¡Todavía no me lo creo!”, comentó.
Javier Pérez Santana, un compañero de clase de las dos adolescentes, aseguró que los del grupo están muy mal. “Ana estaba en mi clase desde preescolar, y ahora que íbamos a empezar 3º se va. ¡Esto no es justo, yo también quiero que hagan algo contra Spanair!”, se quejó.
Santiago Rodríguez Domínguez, cura de la parroquia San Juan Bautista de Arucas, indicó que la familia Gallego era conocida en ese pueblo, pero llevaban poco tiempo de vivir allí, pues recién se habían mudado desde la ciudad de Las Palmas, donde serán enterradas.
La directora de otro colegio de la localidad, María Luisa, comentó que conoció a las menores porque eran amigas de sus alumnas. “Eran altas, de tez morena y muy guapas; su madre las quería mucho porque siempre les dio todo lo que necesitaban”, puntualizó.
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