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Guatemala, 31 de agosto de 2008

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Óscar Peláez: “Sí tenemos por qué celebrar” 

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Síntesis

Momentos clave de la historia

Estos son algunos años determinantes para el país:

• 1821 Centroamérica declara la Independencia de España.

• 1822 Se decide la unión a México, al Imperio de Iturbide.

• 1824 Centroamérica se separa de México y declara la República Federal. Chiapas y Soconusco se mantienen como mexicanas. Se funda una república democrática, en la que todos son ciudadanos.

• 1847 Después de una década de guerras entre los miembros de la Federación, ésta se separa, y se declara la República de Guatemala, presidida por Rafael Carrera.

• 1871 Los liberales llegan al poder después de 30 años de conservadurismo. Insertan al país en el mercado global por medio del café. Se expropian tierras indígenas y se institucionaliza la bipolaridad ladino-indígena.

•  1920 El movimiento unionista (centroamericano) derroca a Manuel Estrada Cabrera y busca rehacer la Federación, democrática e incluyente.

•  1930 Jorge Ubico llega al poder y lo mantiene 14 años. Construye el Palacio Nacional y otras obras.

• 1944 Revolución de Octubre. Se elige democráticamente a Juan José Arévalo, que institucionaliza la educación y la salud gratuita, así como el Seguro Social y el Código de Trabajo. En 1951 se elige a Jacobo Árbenz, quien lleva a cabo la reforma agraria. Fue derrocado por un golpe de Estado, dado por los conservadores con financiamiento estadounidense.

• 1960 Se inicia el conflicto armado: 200 mil muertos, 50 mil desaparecidos.

• 1985 Retorno a la democracia, ininterrumpida hasta la fecha.

•  1996 Firma de los acuerdos de paz

“No se conoce la historia porque siempre se proscribe. Se proscribió a Arévalo y Árbenz, como los liberales a Carrera (...). Creemos que la historia comienza con nosotros ahora, y todo lo anterior no sirve”.



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Por martín rodríguez pellecer

Óscar Peláez —historiador del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos, profesor invitado por la Universidad de Harvard y la Autónoma de Madrid— hace un viaje por los inicios de Guatemala y Centroamérica, para romper mitos y desempolvar recuerdos, a dos semanas del aniversario 187 de la República.

Políticos con ideas de vanguardia mundial, la tradición de borrar la historia con cada cambio de régimen o la falta de identidad nacional son parte de esta conversación.

Después de más de 180 años, aún sigue el mito de que la independencia fue una lucha de criollos y mestizos contra españoles.

No se trató de insurrecciones como en Suramérica. En Centroamérica fue una lucha pacífica porque la élite vislumbró como inevitable la separación del Reino de Guatemala de España, y se adelantaron para evitar luchas fratricidas, como sucedió en México, con 10 años de guerras.

La élite decide, entonces, la independencia, y los conservadores encuentran una fórmula en la unión al imperio de Iturbide (en México). Después, los liberales (en 1824) optan por separarse y declarar la República Federal de Centroamérica.

Parte del imaginario nacional es que nos robaron Chiapas, pero no fue tan así, ¿cierto?

Exacto. Las élites de Chiapas, de criollos, funcionarios, letrados, comerciantes, incluso de la Iglesia Católica, lo deciden así. El cabildo de Chiapas, en Ciudad Real, decide soberanamente en 1824 que no se retire el ejército mexicano que había entrado en la región cuando Centroamérica se anexiona a México. También Soconusco decide quedarse.

En la escuela no se nos enseña nada sobre los próceres, de cómo querían construir una nación para todos, indígenas, americanos... muy de vanguardia continental.

Ellos están muy influenciados por las ideas de las revoluciones en Francia y Estados Unidos y los ilustrados españoles. Creían que a través de la educación lograrían los cambios. Eran políticos de nivel de los de Primer Mundo. En 1824 plantean un proyecto de República Federal de Centroamérica con los cinco Estados.

Democrático e incluyente.

Sí. En 1824, la Constitución decreta la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la abolición de la esclavitud (41 años antes que en Estados Unidos, 56 antes que en España o 67 antes que en Brasil). Eran ideas de vanguardia, las ideas más modernas, que iluminaban el siglo, quisieron cambiar el mundo, como dice el historiador Alejandro Marure.

Eran demasiado ambiciosos, pero poco a poco se va regresando al conservadurismo, y el centroamericanismo desemboca en el fraccionamiento de América Central.

En este fraccionamiento, ¿es clave el actuar del cónsul de Inglaterra (Chatfield)?

Siempre se piensa que lo que pasa malo acá es culpa de fuera, pero no. El papel fundamental es de las élites locales y su conservadurismo y falta de visión de futuro, que termina por rajar la Federación y construir Estados nacionales. Es cierto que hay influencia de las potencias extranjeras, pero la responsabilidad de lo que pasa aquí es nuestra. Ellos tomaron la decisión de romper la Federación.

Es el único caso latinoamericano con tanta fragmentación.

Vea el papel de las comunicaciones. Se llegaba en mula a El Salvador. La élite local no quería estar bajo la élite mexicana y la del resto de centroamericano tampoco, bajo Guatemala.

Se tardaba llegar a El Salvador menos del tiempo que se requería para ir de Bogotá a Medellín o de Guayaquil a Quito, y allá las élites no deciden separarse.

Depende del poder que pueda ejercer la élite, porque (Francisco) Morazán, el federalista, es derrotado por (Rafael) Carrera (que declara la separación de Guatemala de la Federación en 1847).

Son decisiones de las élites, que no se dan de la noche a la mañana y sin pelear. Las guerras de la Federación son eso, por mantenerla o dividirla, y los federalistas son derrotados.

Rafael Carrera fue el primer presidente indígena en 1847.

Era mestizo. Llega al poder porque le conviene a los intereses conservadores. Eliminan medidas liberales como el matrimonio civil, los juicios por jurado, o el combate al cólera. Y todavía no hemos logrado eso que habían hecho (los próceres), de juicios por jurado.

Tras el conservadurismo, los siguientes liberales de 1871 traen las ideas del racismo —que heredamos hasta hoy— que existía así con los primeros liberales, los próceres, o en la Colonia.

No existía así. En la Colonia estaban separados por castas. El cambio radical se da con el café, a finales del siglo XIX, que necesita de fuerza de trabajo y tierra, y se recurre a la tierra y a la fuerza de trabajo de los indígenas. Y se estructura un discurso racista, para expropiarlos y obligarlos a trabajar. Antes, se consideraba que todos eran iguales, que todos eran ciudadanos. Esto no se enseña en la escuela porque la historia que se enseña es demasiado simplista, pero es mucho más compleja.

¿Influye ese desconocimiento de los próceres en la falta de identidad nacional?

Si se entra en la complejidad de la lucha entre liberales y conservadores, de Morazán y Carrera, se enriquece el acervo, la visión de la historia. Pero si se explica como un hecho simple, sin lucha, con cohetes y marimba... no se logra nada.

Hay una idea de que todo empieza con nosotros y que la historia empieza ahora, pero la historia es más profunda y enriquece el patrimonio nacional.

Se piensa que todo lo de atrás no tiene sentido, y que son cosas viejas e inservibles. Se olvida que es el desarrollo de generaciones de hombres que logran objetivos, y somos la continuidad de esas generaciones. Cuando uno entiende eso, puede vislumbrar esto así, y no como hechos aislados.

Y se pierde en identidad...

Sí. Es una carencia. Mire a un mexicano, le habla de Hidalgo, de Morelos, de la Revolución mexicana. Acá se proscriben. Se proscribió a Arévalo, a Árbenz. Aquí la historia se proscribe, se borra, como no es la que nos gusta, hay que quitarla, desaparecerla. Se proscribe la historia, la historia de las mujeres, la historia de los indios... se borran.

Como Carrera proscribe a los próceres y los liberales de Barrios proscriben a Carrera.

Los liberales de Justo Rufino Barrios dicen que todo lo de atrás no servía, que era lo conservador, lo cachureco; pero ellos mismos, los liberales cafetaleros, surgen en la dictadura de Carrera. Es como con Ubico. Todos los que actuaron en la Revolución de Octubre estudiaron en las escuelas de Ubico y en la Universidad. Entonces todo lo que hizo Ubico no sirve. Igual que Portillo, que es un proscrito y no hizo nada bueno, pero sí. Hay cosas rescatables de los períodos históricos; es solo de verlos en su justa dimensión, con sus luces y sombras.

¿Qué se puede hacer para mejorar esto?

Reforzar las clases de historia a todo nivel. Que deje de ser una materia aburrida, y que sea de vivencias y de lo que somos hoy. Es que hay que entender cómo fue nuestro pasado para entendernos hoy. Si no, no sabemos a dónde venimos.

Y no se conoce de dónde venimos. Prácticamente no se sabe nada de la historia, menos de inicios del siglo XIX ni de la época de la independencia. ¿Qué se debería tener presente de entonces?

No debe perderse el idealismo de estos personajes, el papel de las ideas porque son las que mueven a la gente. Debe entenderse sus ideas de desarrollo a través de la educación.

Entender el papel de las ideas y comprenderlas en cada momento histórico es clave. En ese momento eran ideas de vanguardia mundial.

¿Un debate distinto al de ahora?

Para mí, el debate se ha avivado mucho desde los años 1990, para la firma de los acuerdos de paz, en los que se trataron temas tabú, por ejemplo el papel del Ejército, que en los años 1980 no se podía tocar. Ahora hay mucho debate, mucha discusión, por ejemplo los escándalos que ha habido últimamente se debaten ampliamente.

Hay una creencia en el imaginario guatemalteco que siempre hemos estado mal, que siempre hemos estado a la cola del progreso en el continente y cada vez estamos peor.

Y no es cierto. Es falso. Mire Guatemala de hace 10 años no es la misma de hoy. Guatemala ha cambiado, tiene lugares en donde la vida ha mejorado sustancialmente, comunidades que han mejorado sus perspectivas de vida, sus perspectivas de educación, sus perspectivas de salud.

Pero también están sus sombras. Hay lugares en los que no se han logrado estas mejoras, por más esfuerzos que se hagan. Pero Guatemala no está igual que ayer, se cambia todos los días, es la ley de cambio.

¿Y se tiene algo que celebrar en este aniversario de la Independencia?

Hay que celebrar... (piensa) nuestro país, Guatemala (sonríe)... Que tenemos gobierno democrático, y no una dictadura. Con todos los tropiezos que pueda encontrar un gobierno democrático. No tenemos una dictadura como nos tocó vivir a nosotros tantísimo tiempo. Los jóvenes no se acuerdan, pero yo sí. Los cateos, el terror.

Hay que celebrar que estamos en una época con dificultades, pero con oportunidades. Ahora todo el mundo considera que el papel de la educación es fundamental para el desarrollo. Eso es una gran cosa, pues no siempre se ha considerado así.

Hay preocupación por la salud, que los que menos tienen tengan algo. Eso no ha sido siempre así, ha habido épocas en que eso no importaba. Hay que celebrar, pocas cosas, tal vez, pero sustanciales.

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