Guatemala, 1 de diciembre de 2008
Pedro Pascual Simón es diputado de la UNE, y su nombre fue conocido cuando resultó electo en la actual junta directiva. Aunque lleva dos legislaturas, nunca ha tomado la palabra en el pleno ni ha presentado iniciativas de ley.
Algunos diputados que nunca intervinieron en el pleno:
• Salvador Baldizón, Moisés Chuvá, Elza Leonora Cú, Ferdy Elías, Gilberto López Alvarado, Pedro Mairén Alemán, Eri Adim Maldonado, Gustavo Medrano, Rudy Pereira, Édgar Caín, Rodolfo Castañón, Mirza Arreaga, Dolores Beltrán, Delia Back y Roberto Villate, de la UNE.
• Aníbal Ávila García, Daniel Caballeros, Leonel Sosa, Paúl Gómez, Roberto Méndez, Christian Ros, Domingo Solís y Juan Alcázar, del Partido Patriota.
• Herbert Barragán, Marcelino García y Alejandro Arévalo, del Partido Unionista
• Ronnie Escobar y Erasmo Estrada, de la UCN.
• Efraín Ríos Montt y Ronaldo Sierra, del FRG.
Estos son los diputados que siempre toman la palabra:
• Roxana Baldetti, Oliverio García Rodas, Gudy Rivera y Anabella De León, del PP.
• Mario Taracena, César Fajardo, Nery Samayoa, Manuel Baldizón y Santiago Nájera, de la UNE.
• Mariano Rayo y Pablo Duarte, del Partido Unionista.
• Aníbal García y Armando Sánchez, diputados independientes.
• Íván Arévalo, Luis Fernando Pérez y Julio López, del FRG.
• Luis Contreras, de la Bancada Guatemala.
• Manuel Barquín y Jorge Méndez, de la Gana.
• Walter Félix y Héctor Nuila, de la URNG.
• Emilenne Mazariegos, de la UD.
El máximo líder del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), Efraín Ríos Montt, no ha intervenido en el pleno durante todo el año. Al inicio de la legislatura dijo que se comportaría como “un diputado raso”.
El diputado del Partido Patriota por Huehuetenango, Osbelí Gressi, alzó la voz por primera vez para defender a los migrantes. Más de seis meses tuvieron que pasar para que volviera a hacer uso del micrófono para exponer su postura en contra del Presupuesto.
Eduardo Castillo, ex ministro de Comunicaciones y diputado de la Bancada Guatemala (BG), nunca ha tomado la palabra en el hemiciclo parlamentario, contrario a lo que todos pensaban cuando resultó electo por la Gana.
Conocido como el diputado que siempre corrige, Oliverio García Rodas, del Partido Patriota y ex constituyente, cuenta en su haber con 52 intervenciones en el pleno; es decir que ha tomado la palabra casi en todas las sesiones.
Reconocido entre sus compañeros por tomar la palabra cada vez que tiene un argumento para rebatir, Mariano Rayo, jefe de bancada del Partido Unionista, ha tenido más de 35 intervenciones en el pleno.
“Ya empezó el que habla de más”, se escucha decir entre los adversarios de Mario Taracena cuando éste toma la palabra. Y es que más de 40 veces ha intervenido en el pleno, y cada vez que lo hace cita alguna frase célebre.
Sus intervenciones han sido numerosas, pero además extensas. Anabella De León, diputada del Partido Patriota, es reconocida por hablar por más de 20 minutos consecutivos, y cuando la ocasión lo amerita lo hace con megáfono en mano.
Por Karen Cardona
En el Congreso de la República no todos los diputados toman la palabra durante las sesiones plenarias. De los 158, 60 se mantuvieron tras bambalinas a lo largo del año, y a muchos ni se les escuchó. El protagonismo quedó reservado para 10 legisladores que se disputaron los primeros puestos.
Si el sueldo de los diputados dependiera de las iniciativas de ley presentadas y de su participación en las discusiones, 60 no habrían recibido cheque. Coincidentemente, los mismos congresistas cuyo tono de voz sigue siendo una incógnita para muchos, son los mismos que figuran en las iniciativas de ley grupales; es decir que todo el año se limitaron a poyar lo que otros propusieron.
El general Efraín Ríos Montt, quien ocupó por varios años la presidencia del Congreso, pasó desapercibido a lo largo de toda esta legislatura, tal y como lo anunció al principio del año, cuando dijo: “Seré un diputado raso”.
Un estudio efectuado por Prensa Libre, del 14 de enero al 30 de noviembre último, demuestra que las intervenciones verbales, durante los debates en el pleno, parecen estar monopolizadas por un pequeño grupo, que casualmente está integrado por algunos jefes de bloques y diputados con más de dos legislaturas.
Aquellos legisladores que pasaron sin pena ni gloria todo el período niegan haber permanecido callados, y los pocos que aceptan su silencio, afirman que lo hacen porque son disposiciones del jefe de bancada.
Moisés Chuvá, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y representante por Quetzaltenango, afirma que siempre hay cuatro o cinco diputados que toman la palabra, por mandato de su jefe de bloque, Mario Taracena.
“Es una disposición institucional, pero en temas importantes tenemos la libertad de hablar en el pleno”, aclaró Chuvá, y explicó que se especializa en temas agrícolas y ambientales, por lo que no ha llegado la oportunidad para tomar el micrófono y dirigir unas palabras, pese a que ya lleva dos legislaturas consecutivas.
Chuvá, al igual que la mayoría de los 60 diputados que pasaron en blanco, no presentó iniciativas de ley a título personal este año, pero sí figura en las grupales.
Ferdy Elías, también del partido oficial y uno de los más jóvenes de esa bancada, no pudo disimular su molestia al ser cuestionado sobre las razones por las que no intervino a lo largo del año, y negó que la participación esté condicionada a disposiciones institucionales.
“Tuve participaciones para el presupuesto, y antes también hablé cuando creamos la Comisión de la Juventud, solo que ahí Manuel Baldizón me jugó chueco, ofreció obras y le dieron la presidencia a un allegado de él”, reclamó Elías, quien titubeó cuando fue consultado sobre cuántas iniciativas de ley ha presentado.
Finalmente aceptó que ninguna, pero aclaró que trabaja en reformar el Código Penal para clarificar los delitos de extorsión y chantaje.
Juan Francisco Cárdenas, de la Gran Alianza Nacional (Gana), también ha pasado inadvertido, ya que, de acuerdo con el diario de sesiones, no ha intervenido ni una vez en el pleno.
“La bancada decidió que solo algunos deben hablar, porque algunos conocen más que otros de las leyes que se discuten; por eso yo sólo hablo en temas que nos competen. Hay temas que uno no domina, como los económicos”, argumentó.
Su compañero de bancada, Reynabel Estrada, es otro de los que no participan de las discusiones. Con un poco más de sinceridad, respondió que si no habla es por “estrategia” personal que tomó desde la legislatura pasada, ya que logró ser reelecto.
“Después de ver un tiempo lo que sucede en el pleno, uno se da cuenta de que muchos hablan por hablar, sin ningún impacto. Mi decisión es pura estrategia personal, porque no por hablar más se logran más cosas. Soy representante por Quiché, y la gente de las comunidades conoce mi trabajo, sabe quién soy: fiscalizo e intermedio. Quizás no sea el más brillante, pero he hecho mi trabajo, porque a veces hablan de todo y eso no tiene impacto”, respondió Estrada, con tono de orgullo.
La elección de la Junta Directiva, la discusión del Presupuesto de la Nación del 2009, la ley del Impuesto Solidario y las interpelaciones sirvieron para que varios diputados del Partido Patriota pronunciaran algunas palabras y no terminaran en blanco el año.
Domingo Solís, Aníbal Ávila García, Daniel Caballeros, Leonel Sosa, Paúl Gómez, Roberto Méndez, Christian Ros, Domingo Solís, Valentín Gramajo, Guillermo Samayoa y Juan Alcázar se vieron obligados a hablar, ya que, por disposición de la bancada, todos debían razonar su voto en contra de las leyes mencionadas.
Para algunos no fue fácil tomar el micrófono y expresarse ante el pleno por primera vez. Ese fue el caso de Leonel Sosa, quien, para ocupar todo el tiempo necesario, empezó a citar a filósofos griegos y grandes pensadores, durante la aprobación de los primeros dos artículos del presupuesto del próximo año.
También hay diputados que tuvieron su época de oro, pero que ahora se ven obligados a callar.
Eduardo Meyer y Rubén Darío Morales, ambos ex presidentes del Congreso y vinculados al desvío millonario de fondos de ese organismo a la casa de bolsa Mercado de Futuros, S. A., forman parte de los silenciosos.
“En boca cerrada no entran moscas”, les advierten sus compañeros legisladores al primer asomo de que quiera tomar la palabra.
Y no faltó el diputado que, al enterarse de que Prensa Libre estaba haciendo el recuento de las intervención, se apresuraron a pronunciar algunas palabras en el pleno. Pero para la mayoría, la legislatura terminará y en el Congreso no se les conoce la voz.
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