Guatemala, 4 de diciembre de 2008
El Partido Patriota (PP) no pudo ayer interrogar al ministro Jiménez sobre la matanza ocurrida en Huehuetenango; por falta de quórum, la interpelación al funcionario se suspendió ayer, y seguirá hoy.
En la tercera jornada de la interpelación, la diputada Anabella De León solicitó a Jiménez la destitución del director del Sistema Penitenciario (SP), Eddy Morales, a quien responsabilizó por participar, o al menos permitir, actos de corrupción en las prisiones.
De León hizo varias acusaciones contra el director del SP. Entre ellas, aseguró que ha permitido que los reos tomen el control de las cárceles, y que ha violado derechos laborales y humanos de trabajadores de esa institución.
Refirió que en su despacho ha recibido quejas de empleados y guardias del SP, por la “excesiva” corrupción que impera en éste. Una de esas denuncias es la de que en las prisiones se están “vendiendo los diferentes sectores”, con lo que cada uno queda en poder de algunos reclusos. Juan Zúñiga, alias Lico, y Carlos Orellana, alias el Pato, son de los internos que dominan la mayor parte de áreas de las cárceles, y hacen cobros e intimidan a los demás presos, todo ello con el consentimiento de las autoridades.
Jiménez ofreció investigar aquellas aseveraciones.
Estas son algunas de las preguntas formuladas ayer al ministro de Gobernación, en el Congreso.
• ¿Se le concedieron gastos de representación a la directora de la PNC, Marlene Blanco, y al director general adjunto, Rember Larios? “Sí, se tomó esa decisión”, contestó Jiménez.
• ¿Cuánto gana cada uno de ellos, incluido ese nuevo incentivo? “La directora, Q18 mil 495, y Larios, Q16 mil 960”.
• ¿Es cierto que la directora de la PNC cuenta con 45 agentes a su servicio, para brindarle seguridad? “No; solo se le asignaron 18 agentes, divididos en dos turnos”.
• ¿Está al tanto de la corrupción en el Sistema Penitenciario? “Reconocemos que hay vulnerabilidades; por eso creamos una inspectoría, para que investigue a fondo”.
Por Ana Lucía Blas
El ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, reconoció ayer que el crimen organizado y el narcotráfico han evolucionado hacia formas más violentas de operar que no se habían visto antes, y que se requiere de estrategias “excepcionales”.
“El país enfrenta este año una situación nueva: hay expresiones más violentas por parte del crimen organizado, se ve mayor uso de armas largas y asesinatos masivos. Es similar a lo que ha ocurrido en México, por lo que se podría decir que hay un desplazamiento de esa violencia hacia nuestro país”, aseguró el funcionario durante una conferencia de prensa improvisada, en el Congreso, antes de su interpelación.
“Es algo que no habíamos visto antes, y que requerirá medidas excepcionales”, afirmó Jiménez. Refirió que ayer por la mañana se reunió el Consejo Nacional de Seguridad —integrado por el presidente Álvaro Colom, el vicepresidente Rafael Espada, la Cancillería, el Ministerio de Gobernación y el de Defensa, entre otros—, para definir un plan en ese sentido, aunque no detalló qué acciones contemplará.
“El crimen organizado evoluciona, y no tiene fronteras; además, según datos de Naciones Unidas, tiene financiamiento de US$36 mil millones —Q277.2 mil millones—, y el Estado debe combatirlo con sus recursos limitados”, enfatizó el ministro.
Insistió en que solucionar ese problema es asunto de todos, ya que se necesitan no solo medidas para combatir el crimen organizado o terminar con la impunidad, sino también para prevenir el consumo de drogas, especialmente entre los jóvenes. “Las acciones deben ser integrales, y abarcar no solo el ámbito de seguridad, sino también el de educación y salud, por ejemplo”, aseveró Jiménez.
El ministro reconoció que hay debilidades en materia de seguridad, ya que no se cuenta con suficiente cobertura, ni de la Policía Nacional Civil (PNC) ni del Ejército, para resguardar fronteras o áreas con mayor riesgo frente a la delincuencia organizada.
Citó como ejemplo que en Huehuetenango —donde el domingo recién pasado se enfrentaron grupos de narcotraficantes guatemaltecos y mexicanos, con saldo de al menos 17 muertes— “no hay suficientes elementos de las fuerzas armadas, para el tipo de territorio que es”.
En ese departamento hay asignados 403 agentes de la PNC, aunque tras aquella masacre se han movilizado efectivos del Servicio de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA) y del Ejército, entre otros.
“Tenemos controlada el área, en el sentido de que no se repetirá un hecho como el del domingo. Pero controlar el crimen organizado en esa región será un proceso para el que hay que definir un plan de permanencia, entre otros”, dijo.
Jiménez también admitió que en la PNC se han infiltrado el crimen organizado y el narcotráfico, pero aseguró que se trabaja en depurar esa institución.
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