Guatemala, 03 de enero de 2008
01-03-2008 | 07:06:16 GMT - ( © 2008 AFP )
- (AFP)
ISLAMABAD (AFP) - El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, niega que su gobierno o las agencias de inteligencia estén implicadas en el asesinato de la líder opositora Benazir Bhutto, cuya investigación en curso no le satisface del todo.
Por primera vez desde la muerte de Bhutto en un atentado suicida atribuido por su gobierno a Al Qaida, Musharraf reconoció que se había regado la escena del crimen, lo cual podría haber destruido pruebas, momentos después del asesinato.
Una semana después de la muerte de la ex primera ministra y tan sólo un día después de que anunciara que Gran Bretaña enviaría expertos para participar en la investigación, Musharraf reconoció que no estaba "enteramente satisfecho" con las pesquisas y salió en defensa de los servicios secretos.
"Estoy seguro de que no lo hicieron con una intención de ocultar algunos secretos o que los servicios de inteligencia les ordenaron que escondieran secretos", declaró Musharraf durante una conferencia de prensa cuando se le preguntó por qué se regó con agua la escena del crimen tras el asesinato, el 27 de diciembre.
"Es solamente ineficiencia por parte de la gente que piensa que se deben limpiar las cosas y que hay que limpiar el camino y que el tráfico tiene que pasar por allí", dijo.
El Partido del Pueblo Paquistaní (PPP) de Bhutto ha ridiculizado la versión gubernamental sobre la muerte de su líder según la cual el tirador erró el blanco y la ex primera ministra habría muerto al golpearse la cabeza contra el techo de su coche.
El partido exigió una investigación de Naciones Unidas, algo que los representantes gubernamentales han excluido. No obstante Musharraf accedió a pedir ayuda y el miércoles, en su primer discurso televisado a la Nación, anunció la próxima llegada de un equipo de Scotland Yard.
Muchos simpatizantes de Bhutto han culpado al presidente de su muerte, aunque solamente haya sido por negligencia al no garantizar la seguridad de Bhutto después de que ésta sobreviviese en octubre a un sangriento atentado en su contra.
A la pregunta de si tenía las manos manchadas de sangre, Musharraf dijo que se estaba poniendo en duda su dignidad pero insistió en responder.
Mi familia "no es una familia que crea en las matanzas, el asesinato o la intriga" afirmó.
Lo cierto es que el aplazamiento de las elecciones del 8 de enero al 18 de febrero se ha interpretado en algunos círculos como una estratagema gubernamental para privar al PPP de un voto popular favorable por compasión tras la muerte de Bhutto.
El PPP estima que se trata de una artimaña del gobierno para ganar tiempo y amañar los resultados electorales.
Sin embargo, Musharraf niega las acusaciones de corrupción.
"Verá que no hay ninguna posibilidad de trucaje", dijo.
Mientras tanto, los partidos de la oposición exigieron más seguridad durante la campaña electoral.
"Nos gustaría que el gobierno proporcionara seguridad a toda prueba a Sharif, incluido un vehículo antibalas", dijo Ahsan Iqbal, un portavoz de la Liga Musulmana de Pakistán-N (LMP-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif.
El gobierno de Pakistán había proporcionado a Bhutto un vehículo blindado y protección policial.
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