Guatemala, 3 de enero de 2008

INDEPENDENCIA¿Diálogo o deliberación?Por Juan Callejas Vargas

PERSISTENCIATodos tienen miedoPor Margarita Carrera

PERSPECTIVASEntre nuevos propósitosPor Renzo Lautaro Rosal

A CONTRALUZTrinquetes en el deportePor Haroldo Shetemul

ALEPHPrimeras señalesPor Carolina Escobar Sarti

IDEASMetasPor Jorge Jacobs A.
“Pero siempre hay situaciones inesperadas”, me dirá usted; “no podemos controlar el precio del petróleo”, “no sabemos qué decisiones vaya a tomar la nueva administración”, “podemos tener percances o ser víctimas de la delincuencia”, y así por el estilo serán los argumentos utilizados. Y, en efecto, pueden suceder muchas cosas que uno no pueda controlar, lo importante es cómo reaccionamos ante ellas. Más importante aún es que hay muchas cosas que sí podemos controlar, que dependen de nuestras decisiones y que, con contadas excepciones, son las que realmente definen nuestro caminar.
Por ello, yo lo invito a que si aún no lo ha hecho o simplemente no tiene costumbre de hacerlo, se ponga algunas buenas metas a alcanzar durante este año. Está demostrado hasta el cansancio que las personas que se ponen metas obtienen mejores resultados que quienes simplemente andan “a la deriva en la vida”.
“Eso no funciona…”, “todos se proponen cosas pero luego las olvidan…”, “antes de que termine enero ya casi todos se olvidaron de sus propósitos de Año Nuevo…”, continúan los argumentos. En efecto, así suele suceder. De hecho, en algunos estudios han encontrado que el 85 por ciento de las personas que se han propuesto algo al inicio del año, lo dejan en el olvido a las pocas semanas.
Lo importante aquí es la contraparte: ese 15 por ciento que no lo deja al olvido. Esas personas avanzan más en la vida que el resto, y no me refiero sólo a lo material. Usted puede ser una de ellas. No hay nada en sus genes que lo “predisponga” o “condicione” a estar en ese 85 por ciento: la única diferencia es la voluntad.
No pierda más el tiempo y propóngase por lo menos una meta alcanzable (eso es muy importante) en cada una de estas cuatro áreas: salud, riqueza, desarrollo personal y desarrollo social. Pueden ser metas muy sencillas, no tiene que pasar de la total inacción a escalar el Everest en un año, pero sí puede proponerse, por ejemplo, caminar 15 minutos tres veces por semana, leer un libro al mes, tomar un curso que le ayude a mejorar en su trabajo, sonreír a todas las personas con que se encuentre, dominar algún hobby, cambiar de trabajo para hacer algo que realmente le guste; en fin, puede ser cualquier cosa que usted quiera. Lo importante, repito, es que tenga una meta a donde llegar.
Así que no se deje vencer por las circunstancias y la holgazanería. En este año que empieza, propóngase algunas metas y persígalas todo el año. Verá que no se arrepentirá.
jjacobs@radiopolis.info
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