Guatemala, 15 de enero de 2008

POR QUÉ SUBDESARROLLADOSAniversario de oroPor Jaime Francisco Arimany Ruiz

HOMO ECONOMICUSTu gabinete es mi esperanzaPor José Raúl González Merlo

DE MIS NOTASTerroristas *-/"·$%&/?!"+*/Por Alfred Kaltschmitt

PUNTO DE ENCUENTRODesafíosPor Marielos Monzón

SIEMBRAPetrochávezPor Carlos Enrique Zúñiga Fumagalli

WACHIK ´AJEl once de ColomPor Martín Rodríguez Pellecer
En la delantera ha fichado a dos jugadorazos. Haroldo Rodas, canciller, es un profesional de carrera y sus primeros goles han sido traer a la toma de posesión a Lula Da Silva (Brasil), Álvaro Uribe (Colombia), Hugo Chávez (Venezuela), Felipe Calderón (México), Rafael Correa (Ecuador). Es una proeza. Guatemala vuelve a contar para América Latina por primera vez, desde que firmamos la paz en 1996. Y si logra pasos concretos en la unión económica centroamericana, podría descansar tranquilo.
El otro es Juan Alberto Fuentes, como ministro de Finanzas. Si alguien conoce el estado de las finanzas nacionales y sabe los cambios que deben hacerse, es él. Si consigue concretar el reto nacional de una reforma fiscal, pasará a ser parte de la historia. Ya le han puesto un defensa para cubrirlo sin romanticismos: un presidente de la patronal, ultraconservador.
La situación empieza a complicarse en la media cancha. El que debería ser el alma del equipo —Berger tuvo que apoyarse decenas de veces en Stein, que ha sido el mejor vicepresidente que ha tenido la República— es ahora el doctor Espada. No tiene la calidad para ser un capitán de equipo, y la contratación de oportunistas, como el vicepresidenciable de Suger para gerente, da muestras de que será mejor que se coloque en la banda izquierda y sea un buen ministro de Salud.
En el centro del campo se colocará, entonces, doña Sandra de Colom, cabeza del consejo de cohesión social. Su primer proyecto, el de Bolsa-Escuela brasileño (de dar dinero a las madres, a cambio de que aseguren que sus hijos van a la escuela y así se evite el trabajo infantil) es muy acertado, pero lo tendrá que ejecutar bien. Sin embargo, la primera dama tiene el síndrome del presidente francés Sarkozy y quiere jugar de delantera, defensa, portera y mediocampista, y el presidente la expone a la crítica, por lo que no podrá recriminarle en público ni ponerla en la banca de suplentes. Una apuesta muy arriesgada.
En medio del campo está también Carlos Meany, en Energía. Si consigue petróleo barato, sin sacrificar independencia política y fuentes de trabajo, y energía, se apuntará muchos aplausos del público. Para esto necesita de mucho tacto y probidad. Habrá que ver si tiene madera para lograrlo.
A la que debería ser una creadora de futuro, la nueva ministra de Educación, Ana de Molina —que no le llega ni a los talones a María del Carmen Aceña—, el presidente le ha amarrado las correas de los zapatos para que no pueda caminar; la marca de las correas se llama Joviel Acevedo, en tres viceministerios. En fin, Colom logró que De Molina se cubra sola.
La línea de defensas. En una de las laterales tiene a la inversión social. La Secretaría Ejecutiva, Agricultura, Comunicaciones… Mi escasa experiencia periodística me dice que eso será un saqueo, y el presidente tiene que tomar represalias contundentes pronto porque, si no, ahí será donde le metan goles desde el minuto 5 del primer partido, y con ello se erosionará la confianza ciudadana.
En la otra lateral de la defensa, podemos situar la parte económica. Tiene que ponerse el equipo al hombro con la creación de empleos y la competitividad. Sin un cambio económico, la ciudadanía también perderá la paciencia.
El flan viene en el centro de la defensa: su bancada en el Congreso. Le ha cedido el control de la Junta Directiva al Frente Republicano Guatemalteco, que es una apuesta arriesgada, porque aporta la experiencia y hará caminar el pleno, pero cuando quiera y como quiera. Creo que nos podemos olvidar de reformas estructurales logradas por la UNE y prepararnos para más goles por clientelismo y corrupción.
Y en la portería colocó al ex viceministro de Gobernación de Berger, Vinicio Gómez, en una decisión para mantener el camino de las reformas institucionales que empezó Adela de Torrebiarte. Tiene un portero suplente, al que deberá poner en forma (y en cintura) contra el narcotráfico (Ejército), y que contará con el apoyo de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, para empezar a atajar al crimen organizado. En el combate de la inseguridad —en la portería— es en la única posición en la que un error se traduce en un gol en contra. Ojalá el equipo gane, porque no hay tiempo para pérdidas, y un empate sabe a derrota en nuestro país de la impunidad y la esperanza.
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