Guatemala, 20 de enero de 2008
Por la redacción
Lo que antes en las películas era considerado ciencia ficción, hoy es parte de la vida de algunos guatemaltecos. Lectores de huella digital, del iris, del rostro y de las manos se empiezan a consolidar como tecnología de identificación y validación en Guatemala.
Las claves numéricas de acceso a cajeros o a computadoras y las tarjetas de ingreso a algunas oficinas y empresas serán, en breve, cosa del pasado.
En Guatemala, instituciones como el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Banco de Desarrollo Rural e incluso algunas empresas y gimnasios ya utilizan la tecnología biométrica.
Esta palabra se deriva de “bio” (vida) y “metría” (medida), y es una tecnología de seguridad sobre el reconocimiento de personas, basada en uno o más rasgos físicos.
En el MARN, las huellas dactilares se almacenan en un aparato pequeño que funciona como base de datos, instalado en la recepción de entrada al edificio de ese ministerio (20 calle 28-58, zona 10).
Banrural está instalando cajeros que poseen un lector de huellas dactilares, para que, durante cada transacción, el individuo coloque su dedo en el hardware para verificar su identidad, lo que impide, por ende, que otras personas hagan retiros.
Esta tecnología se aplica extensivamente en distintos campos, como el comercio, la banca electrónica, industria, ciencias forenses y seguridad, y se perfila de próxima aplicación en la vida cotidiana.
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