Guatemala, 7 de febrero de 2008
Mensajes íntimos
Por Rina Montalvo
El envejecimiento humano debe ser preocupación del Estado y de la sociedad.
Estimada Rina:
Armando es el nombre de mi tío que tiene 64 años de edad y que es sordomudo. Desde que nació, su historia es triste; sus padres murieron, y de tres hermanos sólo queda él. El problema es que nunca lo llevaron a una escuela especial para que aprendiera a comunicarse, por lo que pasa por graves problemas. No tiene trabajo fijo con el cual pueda pagarse dónde vivir.
Hasta hace un mes, lo ayudaban de una iglesia evangélica, pero lamentablemente el pastor de la misma dice que ya no pueden seguir pagando los Q400 de mensualidad del lugar donde vive. Usted se preguntará que por qué nosotros los sobrinos no nos unimos para ayudarlo, pero nosotros sí contribuimos para llevarle alimentos y una pequeña cantidad de dinero, que ya no alcanza para que pague su cuarto.
Ya acudimos al Ministerio de Trabajo para solicitar ayuda en el Programa del Adulto Mayor, pero nos respondieron que mientras no cumpla los 65 años, no pueden brindarle el apoyo necesario. Lo único que nosotros pedimos es que se pueda apresurar este trámite, para que tenga al menos dinero para pagar dónde vivir.
Tal vez por medio del diputado Manuel Baldizón se pueda llegar a un arreglo, y me gustaría saber su correo electrónico para exponerle el caso. Mi tío vive en la colonia Linda Vista, de Villa Nueva, y para cualquier información le agradecería comunicarse conmigo a la siguiente dirección electrónica: mayrarivera-7@hotmail.com. De antemano, le agradezco la ayuda que puedan brindarme para solucionar este caso.
Estimada amiga:
Gracias por compartir con los lectores, por medio de esta columna, su preocupación por el estado de su tío, quien necesita apoyo y cuidados. Por muchas razones, los problemas de los adultos mayores en nuestro país se vuelven muy difíciles, sobre todo cuando viven en desamparo como es el caso de esta persona con discapacidad auditiva y del habla.
En este caso, el aislamiento social y las necesidades son aún más graves y complicadas, y no queda más remedio que acudir a la caridad cristiana, a familiares con sensibilidad humana que poseen buenos sentimientos y a la gente buena que se acerca a los seres necesitados.
Las leyes existentes de protección a los ancianos, a los niños, a los minusválidos, que contiene nuestra Constitución, desde hace tiempo no se aplican con la responsabilidad y la firmeza que exigen las circunstancias. Así, con el tiempo, la vida de estos seres se va complicando, hasta caer en la más preocupante soledad y el más doloroso abandono. Este problema es cuestión de desarrollo y de derechos humanos. ¿Pero quién lo quiere enfrentar?
Amiga, yo creo que puede obtener muy buena orientación sobre el caso de su tío en el Comité Nacional Pro Ciegos y Sordos, que ha realizado un trabajo valioso a beneficio de estas personas. Esa ley de los adultos mayores pienso que aún no ofrece el apoyo que usted busca.
Libro Querida Rina
Dónde adquirirlo es la inquietud de muchas personas. En pocos días estará a la venta en librerías conocidas; mientras tanto, puede solicitarse en el teléfono 2360-2318, de 8 a 12 horas, o pedir información al teléfono 2412-5600.
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