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Guatemala, 8 de febrero de 2008

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CATALEJOUna carta sobre riesgo en caminosPor Mario Antonio Sandoval

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HACE ALGUNOS DÍAS RECIBÍ una carta del señor Arturo Aguirre E., quien se ha interesado desde hace varios años en tratar de arreglar el serio problema de los accidentes de tránsito protagonizados por los vehículos de transporte colectivo o los camiones de carga. Según las copias recibidas, se ha dirigido por escrito desde hace unos nueve años a diversas autoridades, como la Dirección de Transportes, el Consejo de Seguridad, el Departamento de Tránsito de la Policía Nacional, a entidades privadas como la Asociación de Azucareros (Asazgua), a los vecinos de Chimaltenango, diputados, así como a varios periodistas, a quienes les ha tratado de hacer conciencia acerca de la seriedad de los accidentes viales ocurridos en las carreteras del país.

EL SEÑOR AGUIRRE sugiere a las autoridades “poner atención a este problema… y tratar de evitarlo”. Culpa de los accidentes a los transportistas, “pues pagan a los pilotos por cada viaje, obligándolos a manejar a excesivas velocidades, rebasar en curva, sobrecargar las unidades y realizar maniobras que provocan los accidentes”. En el 2005, sugirió “realizar un estudio sobre los accidentes y muertes en las carreteras que (durante las zafras) son provocadas por los pilotos de tráiler que conducen la caña”. (Asazgua) “es altamente eficiente y de proyección social bastante aceptable, por lo cual podrían establecer controles… para que los pilotos no abusen de su condición física para ganar unos centavos más. Así se evitarían accidentes y pérdida de vidas útiles”.

JUNTO CON SU CARTA, el señor Aguirre me envió una foto de una valla localizada en el kilómetro 119 de la carretera a Huehuetenango, vía Tecpán. En esta se insta a los pilotos a no rebasar en curva ni correr. Esta y otras vallas más son financiadas por él, por lo cual merecen una felicitación efusiva, pues de alguna manera habrá evitado alguna tragedia de esas tan comunes. Se trata, pues, de una persona dispuesta a colocar su dinero donde pone sus palabras. No existen estudios, o por lo menos no los he visto, acerca de la relación existente entre el número de vehículos y la cantidad de personas muertas, heridas o lesionadas permanentemente o no, como consecuencia de accidentes de tránsito. No me cabe duda: la relación es demasiado alta.

EXISTE UN FACTOR ADICIONAL. Guatemala, dice el señor Aguirre, es probablemente el único país donde “las sanciones por manejo irresponsable se aplican al vehículo y no al conductor”. No existen entonces expedientes abiertos contra los pilotos cuya irresponsabilidad ha sido la causa de accidentes. En una abrumadora mayoría de casos, los accidentes se deben a la irresponsabilidad humana, pues esta comienza con el descuido al mantenimiento de los vehículos, y continúa con la decisión de manejar en estado alcohólico, con sueño, o de hacerlo sin tomar en cuenta los efectos provocados por el tránsito, las malas condiciones climáticas, etcétera. Esto, más la ignorancia de distancias de frenado y otros factores, desemboca en el desastre.

LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO aumentan de manera proporcional al número de vehículos. Esto último obliga a tener más pilotos, y éstos son reclutados sin llenar un mínimo de condiciones. Todo lo anterior es cierto para los conductores de cualquier tipo de medios de transporte terrestre, incluidas las motos y hasta las bicicletas. La matanza cotidiana en las carreteras guatemaltecas se ha convertido en algo común y por ello no despierta la atención de la mayoría, lamentablemente. Nadie puede negar la importancia del automóvil como medio de transporte, pero tampoco rechazar la necesidad de dificultar los accidentes por medio de leyes aplicadas correctamente y sobre todo programas para hacer conciencia en todos del potencial peligro.

marioantoniosandoval@gmail.com

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