Guatemala, 15 de febrero de 2008
Ambiente Vecinos de poblados aledaños están preocupados por la depredación de montañas
La mayoría de montañas que se ubican en los alrededores de Chicamán está siendo talada; Inab asegura que no ha autorizado licencia alguna.
Mynor Palacios, director de la Región Séptima del Instituto Nacional de Bosques (Inab), dijo que esa institución no ha autorizado ninguna licencia de aprovechamiento forestal en el área. Agregó que el problema del agua no se debe sólo a la tala ilegal en Los Embudos, sino a la deforestación de las montañas de Chicamán.
El Inab efectuó, a solicitud de la Procuraduría de los Derechos Humanos, un peritaje en Los Embudos. “Establecimos que 563 árboles fueron talados en tres hectáreas. El volumen de madera de pino devastado es de mil 88 metros cúbicos, valorado en más de Q164 mil”, explicó.
Según Palacios, esos datos serán aportados al Ministerio Público para que investigue quiénes son los responsables.
Por óscar figueroa
Quiché
Chicamán. Habitantes de 11 comunidades y las autoridades municipales se unieron para hacer un llamado de alerta por la tala de bosques que desconocidos efectúan en las montañas donde se ubican los nacimientos de agua que los abastecen.
“El problema es serio”, dijo José Cifuentes, concejal, quien argumentó que los efectos del corte de árboles ya se están dejando sentir, porque cuando los agricultores quieren hacer uso de sus sistemas de riego el caudal no es suficiente.
Gaspar Ceto Marcos, de la Auxiliatura Municipal de Santa María Nebaj, señaló que las comunidades que se ven afectadas por la disminución del caudal de agua son Las Vigas, Llano Grande, Xecagüic, La Cañería, Buena Vista, El Periconcito, El Papelío, Las Culebras, La Cruz, Puente Seco y la cabecera municipal.
Según Cifuentes, en ocasiones los hogares de la cabecera pasan más de 24 horas sin servicio y, al enviar a fontaneros municipales para que verifiquen la causa al tanque de distribución, se percatan que campesinos han bloqueado el paso de agua al resto de comunidades, para concentrarlo en sus regadíos.
Marvin Noriega, encargado de la Oficina Forestal Municipal (OFM), confirmó que han descubierto que han sido talados más de 700 árboles, en una extensión de cuatro hectáreas de bosque. Además, los depredadores marcaron otros 200 para cortarlos en otra hectárea de terreno. “Se valen de lo desolado del lugar, para derribar lo que a la naturaleza le ha llevado décadas crear”, citó.
Jesús Martínez, de la comuna de Chicamán, señaló que las comunidades esperan que las autoridades competentes solucionen el caso, pues, de lo contrario, amenazan con adoptar medidas de hecho.
Santos Estená, oriundo de La Cañería, dijo que desde hace más de un año pasan frente a su casa camiones cargados con madera.
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