Guatemala, 18 de febrero de 2008

ECLIPSEHistoria de una infamiaPor Ileana Alamilla

EL QUINTO PATIOEl aquí y el ahoraPor Carolina Vásquez Araya

COLABORACIÓNMaravilla del mundoPor Sébastien Perrot-Minnot

TASSOLILOQUIOSUn trílogo* entre grandes artistasPor Tasso Hadjidodou

ARCA DE ESPEJOSOpción para ganaderosPor Aquiles Pinto Flores

CATALEJOEmbotellamientosPor Mario Antonio Sandoval
UN SOBERANO PROBLEMA ocurrió el sábado por la tarde, en Antigua Guatemala, como consecuencia del embotellamiento de tránsito causado porque a alguien se le ocurrió la brillante idea de interrumpir el paso de vehículos mientras el presidente Álvaro Colom se encontraba en una reunión, en la cual anunció su deseo de nombrar patrimonio intangible para la humanidad las celebraciones de Semana Santa, así como tratar de reducir la acción delincuencial. Según parece, no aprovechó la oportunidad para explicar por qué nombró como gobernador a una persona tan impopular. A causa de esa conversación, cientos de vehículos y personas quedaron varados.
NO SE POR QUÉ, pero son especialmente molestas las interrupciones de tránsito vehicular causadas por la presencia de altos funcionarios de gobierno. Se les considera una prueba de prepotencia, aunque desde el punto de vista de seguridad tengan razón de ser, siempre y cuando no se alarguen exageradamente en el tiempo, y además les permitan usar vías alternas a quienes desean pasar a pie o en vehículo. Una cosa es detener el tránsito a fin de facilitar el paso presidencial, y otra dejarlo detenido por horas porque participa en cualquier reunión. Todo se soluciona con una simple orden, basada en el sentido común de no conseguirse críticas innecesarias.
EL VICEPRESIDENTE, doctor Rafael Espada, llegó también el sábado a Antigua, pero lo hizo en moto, vehículo al cual es aficionado. Los carros con guardaespaldas iban custodiándolo, todo lo cual hacía una caravana muy peculiar. A este respecto es conveniente recordarle al alto funcionario la peligrosidad implícita en toda motocicleta, aunque use casco. No es buena idea, porque el motorista lleva las de perder si ocurre un accidente, ya sea porque se resbaló en un charco de aceite o en una curva, o porque colisione con un automóvil, camión o autobús. O puede atropellar a un peatón. Por eso, las motos del vicepresidente deben estar guardaditas en su casa.
SEGÚN UN INFORME DEL ministro de Gobernación, Vinicio Gómez, tenía antecedentes penales la tercera parte de las personas muertas en hechos de violencia registrados en los últimos 30 días en la capital de la República. Las autoridades señalan un hecho evidente: en la mayoría de casos puede tratarse de acciones de venganzas y enfrentamientos entre grupos delincuenciales en diputa de territorios, para cometer sus crímenes. Pero existe, además, una posibilidad también preocupante: tratarse de gente asesinada por encargo de familiares de víctimas de los delincuentes liberados por la ineficiencia tanto del sistema policial como del judicial.
UNO DE LOS EFECTOS menos mencionados de esta ineficiencia es la decisión de estos familiares de buscar venganza porque no pudieron encontrar la justicia. En Guatemala, un porcentaje minoritario de los crímenes son investigados, y un mínimo de casos terminan en la condena de los hechores, como consecuencia de muchos factores, entre ellos, la negativa de las personas a participar como testigos, y por ello quedar a merced de los delincuentes liberados y con deseos de revancha, y de dar lecciones a fin de desalentar la participación de los testigos. No puedo saber cuál es el porcentaje de este tipo de casos, pero no me cabe duda: existen y van en aumento.
EN VARIAS OCASIONES se ha mencionado la necesidad de convertir a la reincidencia múltiple de hechos criminales en un factor agravante para tomar en cuenta en las fianzas y en la aplicación de las penas de prisión. Ciertamente, uno de este tipo de criminales puede ser inocente de un hecho del cual lo acusan, pero, sin duda, cuando es culpable de un hecho delictivo, debe ser un factor por tomar en cuenta. Esta medida es una de las justificadas y necesarias para permitirle a la sociedad defender a la mayoría de la población de las acciones de la minoría delincuencial. El meollo filosófico del asunto es decidir si los derechos de la mayoría son superiores a los de la minoría.
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