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Guatemala, 18 de febrero de 2008

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Informe Seguridad está en riesgo por problemas en la pistas de aterrizaje y rodaje, poca señalización y obstáculos en los alrededores

Aeropuerto incumple normas de la OACI 

José Manuel Moreno, director de Aeronáutica.

Remodelación

El proyecto

El megaproyecto quedó establecido de la siguiente manera:

• El costo de la segunda fase es de US$98 millones, más aeropuertos internacionales y aeródromos, por US$36 millones más.

•  Destaca la construcción de la pista de taxeo, para permitir operaciones simultáneas; es decir, aeronaves que aterrizan mientras otras buscan aproximación, algo que representa costos para las aerolíneas, por el tiempo de espera, y consumo de combustible.

• Siete puertas más para el abordaje en el área sur, y dos posiciones remotas, para contar con 33, para atender a igual número de aeronaves de manera simultánea.

•  Adiciona 13 aeropuertos, dos internacionales y 11 aeródromos.

•  La creación de la central de carga aérea permitirá que, comparado con la actual, se duplique la capacidad, lo que puede posicionar al país como la central regional logística para exportaciones e importaciones aéreas.

• Tres viaductos para poder tener acceso al aeropuerto.

Opinión

“Lo más importante se va a construir al final” 

José Manuel Moreno, director de Aeronáutica Civil, opinó que la segunda fase del aeropuerto es vital, porque “lo último que se va a construir es lo más importante”.

Recordó que el aeropuerto fue construido en 1969, y la pista, en los años 1950, por lo que no fue diseñada para el tipo de aviones que existen en la actualidad. “El largo y ancho de la pista de aterrizaje están bien, cumplen con la normativa, pero hay que darles mantenimiento”, dijo.

Moreno reconoció que la calle de rodaje es un gran problema, porque no cumple con ninguna de las normas.

“No podemos tener operaciones simultánea, por este problema, por lo que se forma una cola de hasta 35 minutos de espera para despegar”, añadió.

El funcionario dijo que desde el principio se sabía que éste era uno de los puntos más importantes, pero no había espacio para ejecutarlo.

“Teníamos que mover la terminal, porque la calle de rodaje hubiera topado con el edificio antiguo. Ahora lo hemos construido paralelo a la pista, para ganar más espacio. Además, en la segunda fase tiene que irse el Aeroclub, los hangares, los bomberos, las empresas de combustible y Combex”, apuntó.

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Por lorena seijo

Pese a las reformas efectuadas al Aeropuerto Internacional La Aurora, un informe interno de la Dirección General de Aeronáutica Civil establece que aún carece de una pista de aterrizaje adecuada y de un sistema de iluminación y espacio físico suficientes, entre otras carencias, para ser una terminal segura. Las autoridades no prevén corregir esas deficiencias hasta el 2009.

El referido informe, con sello de la Dirección General de Aeronáutica Civil y fecha 10 de noviembre del 2007, fue remitido por el arquitecto Erwin González, gerente de Infraestructura, a Francisco García, gerente de Operaciones.

En el documento original, al que tuvo acceso Prensa Libre, se detallan las fallas más graves de la infraestructura del aeropuerto, las cuales “contravienen el reglamento de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)”, entidad encargada de ejecutar los trabajos de modernización de esa terminal aérea.

Rubén Gallego, delegado de esa organización, confirma que hay que arreglar y ampliar la pista, lo cual está contemplado para la segunda fase de la obra.

El informe deja claro que está previsto que todas estas deficiencias sean reparadas a partir de enero del 2009, si el megaproyecto sigue su curso, pero se necesitará que el gobierno de Álvaro Colom otorgue más recursos, ya que el dinero que se había presupuestado para las obras se invirtió en la primera fase, que consistía en el cambio de cara de esa terminal.

Las fallas

Una de las fallas más graves que señala el documento, en cuanto a seguridad, es que la distancia entre la calle de rodaje y la pista de aterrizaje es demasiado estrecha. Las propias autoridades reconocen que se tiene que ampliar el espacio entre la calle de rodaje y la pista principal, de 70 a 182 metros, para evitar accidentes entre los aviones que esperan y los que están a punto de elevarse o de aterrizar.

Expertos consultados, entre ellos, un ingeniero civil que ocupó durante muchos años un puesto relevante en el aeropuerto y que pidió no ser citado, explicaron que esta deficiencia se conoce desde hace tiempo, y se debe a que cuando se construyó el aeropuerto, cuyas primeras actividades datan de 1969, las aeronaves eran mucho más pequeñas que las actuales. “Con el tamaño de los aviones transoceánicos se corre mucho riesgo de que haya choque de alas cuando recorren la pista y otro está aterrizando”, expusieron.

El problema es que este error no se puede subsanar si no se gana más espacio físico, algo que resulta casi imposible sin sacar de la zona al Aeroclub y a la Fuerza Aérea Guatemalteca.

Otras deficiencias

Además de la longitud, el informe habla de grietas, fisuras y ondulaciones en el pavimento. Trabajadores de Aeronáutica que pidieron no ser citados dijeron que, cuando llueve, las condiciones de la pista no son buenas, ya que no hay calidad en el frenado.

La franja de pista está invadida por edificios, plataformas y aeronaves civiles, los cuales suponen un obstáculo para los vuelos.

En el sector este, los mayores impedimentos son los árboles y los edificios de la Zona Militar, a lo que se unen las numerosas aeronaves abandonadas.

En el sector oeste, la plataforma de carga y el edificio del Aeroclub dificultan la movilidad de los aviones. El documento destaca que en la franja de pista hay grandes desniveles, zanjas para desagües y objetos de concreto que podrían aumentar los daños si un avión se saliera de la pista.

Otro de los problemas es la altura de los edificios que circundan la terminal aérea, muchos de los cuales exceden los 45 metros de altura máxima establecidos por la OACI. Incluso, la propia torre de comunicaciones mide 60 metros. Para minimizar los riesgos, se ha intentado cambiar la ruta de entrada al aeropuerto.

Según el experto consultado, la construcción de esa torre fue un grave error, aunque se advirtió de ello antes de que fuera edificada. “El problema es que a veces los directores, más políticos que técnicos, ponen oídos sordos”, añadió.

El ingeniero asegura que el obstáculo que representa mayor riesgo para el aterrizaje de los aviones es la Torre del Reformador, lo cual no han querido solucionar. “Cuando hay mal clima y el avión tiene que entrar en el aeropuerto por esa área, la torre le impide descender, y tiene que aterrizar bruscamente y a mucha velocidad”, comentó.

En abril de 1993, un Boeing 767 de TACA se salió de la pista. En abril de 1995 ocurrió lo mismo a un DC-8 carguero, de Líneas Aéreas Mayas, y en diciembre de 1999 ocurrió el accidente de Cubana de Aviación, en el que murieron 23 personas. En los tres casos, posiblemente influyeron las malas condiciones de la pista.

El documento también critica la falta de mantenimiento en las señales, ya que están resquebrajadas y no son reflectantes. Además, destaca que el sistema de iluminación es deficiente, ya que no poseen luces en condiciones RVR entre 550 y mil 200 metros.

Debido a la localización del aeropuerto —en una zona baja y próxima a urbanizaciones—, la luz que proyecta el faro del aeródromo rebota sobre los edificios.

También hacen falta calles por donde puedan pasar los equipos de seguridad y de urgencias. La estación de bomberos no cuenta con equipo y personal necesarios para una emergencia. Según el comandante de los socorristas, Saúl Salazar, los instrumentos de trabajo están por venir, pero el aumento del personal fue suspendido, por el escándalo alrededor de los trabajos. “Tantos años que tiene el aeropuerto, y nunca se le ha puesto atención a la seguridad, pues hasta que pasa algo grave se dan cuenta de que es importante”, afirmó.

La gran pregunta es: ¿Por qué la primera fase del proyecto fue la remodelación de la terminal, y no el acondicionamiento de la pista y sus alrededores?

Analistas coinciden en tres razones: la primera, eminentemente económica, es que al agrandar la terminal el flujo de aviones aumenta, junto con los ingresos de Aeronáutica Civil, los que supuestamente servirían para financiar la segunda fase de remodelación.

La segunda razón es política, ya que el cambio de imagen de la terminal es mucho más fácil de publicitar que las mejoras en la seguridad. La tercera causa, y aparentemente la de mayor peso, es que, sin ganar más espacio para el aeropuerto, algo que no se ha conseguido aún, es imposible la ampliación de la pista.

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