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Guatemala, 18 de febrero de 2008

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Cultura

El retratista de la luz 

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El maestro Álvarez lleva ya más de 30 años de vivir en Antigua Guatemala.

La prodigiosa luminosidad del paisajista José Luis Álvarez sólo se compara con su humildad y gran amor por La Antigua

En detalle

El homenaje

Mosaico Cultural de Claro dedicará sus actividades del mes de marzo al maestro Luis Álvarez.

• Del 1 al 31 de marzo la Sala Aycinena, del Colegio Santo Tomás de Aquino, Antigua Guatemala, alberga una muestra pictórica del maestro.

• El sábado 15 de marzo, a las 19 horas, en el Parque Central de Antigua se llevará a cabo un concierto cuaresmal como parte del homenaje. .

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Por lucía herrera

La Antigua Guatemala fue su sueño sin haberla conocido y llegó a ella, por primera vez cuando tenía alrededor de 20 años de edad, en 1938. Se enamoró de ella, al punto que se instaló allí desde 1976 y ha pintado allí “hasta el callejón más recondito”.

José Luis Álvarez nació en la ciudad de Guatemala en 1917; cuando tenía 14 años estuvo en un taller de pintura comercial, y a los 15 entra a estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Algunos de sus maestros fueron Humberto Garavito, Enrique Acuña y Tejeda Fonseca, entre otros. A partir de allí su trabajo ha sido reconocido como uno de los mejores paisajistas que ha tenido Guatemala, sobre todo de la ciudad colonial.

“Yo soñaba con Antigua y con Quetzaltenango. A Antigua la conocí en 1938 y venía periódicamente a pintar, pero me acerqué más cuando vine a trabajar por parte del arzobispo a San Juan el Obispo, y en 1976, después del terremoto, me vine a vivir acá, y me traje mi taller de restauración de imágenes”, dice José Luis Álvarez, quien estudió restauración por parte de la Unesco, especialidad que lo llevó a realizar importantes trabajos en restauración, talla y dorado para iglesias y personas particulares.

Durante muchos años realizó trabajo decorativo con el maestro Julio Urruela, pero después se dedicó por completo a sus cuadros y taller de restauración.

Tiene el don de la luz

El fotógrafo Ricardo Mata comenta: “Don José Luis es ‘el retratista de Antigua o pintor antigüeño’, porque aunque no nació allí fue una de las primeras personas que salió a pintar las calles de la ciudad colonial”.

Al principio recorría las calles en bicicleta, pero después compró una moto Honda. “Era simpático verlo en ella, se sentaba todos los días a pintar, usaba el asiento de la moto como banco y colocaba su lienzo en un atril tapado con una sombrilla”, agrega Mata.

“Para mi la Antigua ha sido muy favorecida y amable, me han estimulado mucho, son muy especiales”, comenta Luis Álvarez.

El maestro es “reconocido por su constante dedicación al paisajismo y al ambiente natural guatemalteco, de estilo impresionista. Su obra traslada su interés por la armonía cromática, la definición de temas, y la objetividad del lenguaje pictórico. Ha hecho caso omiso de los cambios constantes que se dieron en la plástica durante el siglo XX, permaneciendo de manera reposada en el mundo sereno del paisaje”, anota el libro Joyas artísticas del Banco de Guatemala, ya que uno de sus cuadros más conocidos´s Corte de cafe, pintura que está en el billete de Q50. “Yo trabajaba restaurando y enmarcando unos cuadros en el Banco de Guatemala, y me encargaron que hiciera esa pintura”, cuenta Álvarez.

El crítico de arte Guillermo Monsanto comenta que “una de las características determinantes en las pinturas del maestro es la forma en que capta la luz. Si sale a pintar un cuadro a las 10 de la mañana, regresa el siguiente día a la misma hora, y así hasta que lo termina, de esa forma el color es fehaciente en sus cuadros: cuida todos los detalles”.

Sobre el color Mata acota: “La transparencia que le da a la pintura (al óleo) es impresionante. Parecen acuarelas, la suavidad con la que trabaja no la da nadie, es sólo de él”.

Obra preciada

A pesar que Luis Álvarez no evolucionó en las corrientes que se desarrollaron en el siglo XX, su obra no ha creado controversia, al contrario su estilo ha sobrevivido invariable sustentado en su técnica luminosa.

Entre sus lugares favoritos en Antigua se encuentra la Calle de los pasos, la calle Vía Paquita, El Calvario y las Ruinas de San Jerónimo. “En la Antigua donde uno se pare mira algo que se puede pintar”, agrega el maestro.

A lo largo de su carrera a sido homenajeado con diversos premios y reconocimientos, entre ellos los que él más recuerda son: un segundo lugar en la Feria de Noviembre, tres primeros premios, en oportunidades distintas, en Quetzaltenango.

Por su carácter “querendon”, dice Monsanto, el paisajista ha sido apreciado y respetado en el gremio artístico y coleccionistas.

Mata agrega: “Es una persona sumamente humilde, humilde cuando se expresa, cuando habla, cuando saluda. No es esa gente pretenciosa, sino un hombre con los dones que le dio Dios, por eso todos le tenemos mucho cariño”.

Actualmente con más de 90 años de edad y algunos problemas de salud, don José Luis aún puede ser visto pintando en alguna calle antigüeña. Al momento de esta nota, estaba pintando unas Jacarandas ubicadas en la antigua Compañía de Jesús, algo que él considera un regalo: “Le doy gracias a Dios de vivir en la Antigua, vivo enamorado de ella”.

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