Guatemala, 26 de febrero de 2008
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Por g. palencia
Una de cada 10 mujeres indígenas en edad reproductiva se ha hecho la prueba de Papanicolaou, que permite detectar cáncer de cérvix, el de mayor incidencia en el país.
Rossana Cifuentes, de la Asociación Guatemalteca de Mujeres Médicas, afirmó que este índice de cobertura es demasiado bajo, y que es necesario un plan nacional que permita el acceso a la detección temprana, especialmente a mujeres del área rural.
Los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del 2006 muestran que sólo 16.5 por ciento de mujeres indígenas en edad reproductiva se ha practicado el papanicoláu, que permite detectar el cáncer de cérvix y otras lesiones.
A escala nacional, la cifra es de 31.1 por ciento de mujeres que se examinaron.
El Ministerio de Salud ha puesto en marcha programas de tamización con exámenes de ácido acético, para detectar cáncer de cérvix en Guatemala, Escuintla, Zacapa y Quetzaltenango, pero no hay una estrategia para todo el territorio nacional.
Cifuentes afirmó que estas pruebas son más económicas, pero no las adecuadas para identificar este tipo de afecciones.
“No se le pone el interés necesario a la prevención, y cuando se detectan los casos, es ya muy tarde”, añadió Cifuentes.
El cáncer de cérvix es el de mayor incidencia en mujeres del país. Según datos del Instituto de Cancerología, cada año se detectan dos mil 500 casos nuevos.
Desde el año último se comercializa en el país una vacuna para prevenir esta enfermedad, pero su alto costo —entre US$600 y US$700— impide que Salud la facilite.
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