Guatemala, 27 de febrero de 2008

CATALEJOLa apertura de archivos castrensesMario Antonio Sandoval

UCHA ´XIK¿Mayanización?Sam Colop

COLABORACIÓNEl visitante africanoDanilo Arbilla

ECLIPSELa Cicig y su retoIleana Alamilla

CARA PARENSEncíclica Spe SalviLarry Andrade-Abularach

A CONTRALUZHaroldo ShetemulDe futbol y militares
EN LOS ÚLTIMOS DÍAS recibí dos misivas cuyo contenido considero importante darlo a conocer; por razones de espacio, sólo reproduciré fragmentos. La primera está suscrita por Óscar Arroyo Arzú, presidente del Comité Ejecutivo de la Federación Nacional de Futbol de Guatemala, quien se refiere a mi columna “El Bolillo, historia de una estafa”. En su nota, el señor Arroyo me hace una crítica: “El problema de fondo cuando se analiza nuestro futbol es que usted, al igual que la mayoría de quienes lo evalúan, cometen el mismo pecado que denuncian: su análisis de todo el futbol se circunscribe a hechos y circunstancias que rodean a la Selección Nacional absoluta o mayor. Siempre se alega que se debería trabajar ‘desde abajo’, sin embargo, no mencionan nada de lo que efectivamente se hace en formación y se juzga todo desde la perspectiva de esta Selección Mayor. En la Federación estamos convencidos de la necesidad de trabajar a largo plazo, un trabajo de años; sin embargo, no puede haber largo plazo sin trabajo a corto plazo, y el corto plazo es cabalmente la Selección Mayor”.
EL SEÑOR ARROYO SEÑALA: “En lo que se refiere al caso de Hernán Gómez, debo decir que es bien cierto que la experiencia no ha sido buena para nadie en Guatemala, principalmente para quienes en su momento confiamos en su capacidad y profesionalismo (…) En cuanto al salario del profesor Gómez, usted repite una leyenda urbana sin fundamento: Bolillo no ganaba 40 mil dólares al mes. Sus honorarios fueron de 15 mil dólares mensuales, que no es una bicoca, pero tampoco son comparables con el más de un millón de dólares que se pagó a Salvador Bilardo y menos de la mitad que se pagó a Miguel Ángel Brindisi hace ya varios años. Me atrevo a decirle que los honorarios pactados con Hernán Gómez eran los de mercado para un técnico de esa categoría”.
AGREGA: “QUIERO TAMBIÉN SEÑALAR que el salario de Hernán Gómez no se pagaba con dinero del Estado ni de sus impuestos. Casi el 75 por ciento del presupuesto de la Federación proviene de ingresos propios generados, en su mayoría, por medio de patrocinios de empresas del sector privado. Y en el caso de la selección mayor, la misma funciona únicamente con sus propios ingresos. La Federación Nacional de Futbol recibe poco más de tres millones de quetzales al año, de los más de 500 millones destinados anualmente por el Estado al deporte. Este dinero se destina exclusivamente al desarrollo del futbol, principalmente a través de las Asociaciones Departamentales”.
TAMBIÉN RECIBÍ UNA CARTA de quienes se hacen llamar “Oficiales del Ejército de Guatemala”. Debido a que no tiene firma responsable y no es correcto dar espacio a anónimos, únicamente referiré que en esta misiva se afirma que existe descontento en las filas castrenses por el nombramiento del Ministro de la Defensa. Se indica que el presidente Colom habría pasado por encima de antigüedades y jerarquías y eso ha provocado malestar entre la oficialidad. Según los descontentos, en la designación del general García Franco, como titular de la Defensa, habrían influido “Ortega Menaldo, Jacobo Salán y Napoleón Rojas, con la asesoría de Ricardo Bustamante”. Este sector militar afirma que en esas relaciones hay intereses ocultos, tráfico de influencias y vínculos con mafias.
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