Guatemala, 1 de julio de 2008
Incrementar el programa de transferencias monetarias condicionadas de Mi Familia Progresa, expandir el plan para la reducción de la desnutrición crónica y coordinar la entrega de alimentos en los municipios con más pobreza son las tres formas en que el Gobierno ha planeado combatir la pobreza en el país.
Según Juan Rodolfo Aguilar, encargado de la Secretaría de Seguridad Alimentaria, espera para finales de agosto próximo que 77 mil familias reciban las transferencias monetarias.
Aunque reconoció que el problema es demasiado grande para las medidas que están implementando, confía en que hacen lo correcto. Otra de las medidas que pretenden llevar a cabo es la expansión del programa para la reducción de desnutrición crónica.
Actualmente, están en 83 municipios, pero esperan llegar a los 45 priorizados y los 125 que le siguen en desnutrición, pero para ello aseguró que necesitan que el Ministerio de Salud aumente su presupuesto.
Para otro de los proyectos que Aguilar pide fondos es para la distribución de alimentos en los municipios con más problemas de pobreza y pobreza extrema, para lo cual aseguró necesitan Q90 millones, de los cuales el Programa Mundial de Alimentos ya les ofreció US$2 millones.
Verónica Spross, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, opinó que hay dos razones por las que se da la pobreza: la inflación que se refiere a la pérdida de poder adquisitivo y la disminución de empleos, porque la gente pasa a la economía informal.
Según Ramón Parellada, del Centro de Estudios Económico-Sociales, lo que primero se deja de comprar es lo que menos sirve, y la carne entra en ese rubro. Se debe a que, aunque la persona tenga la misma cantidad de dinero, le alcanza para comprar menos.
Según el Informe Nacional de Desarrollo Humano, del PNUD, los departamentos más afectados con pobreza en el 2005 eran:
• Quiché, con 84. 6 por ciento de pobreza y 33.2 de pobreza extrema.
• Alta Verapaz, con 84.1 por ciento de pobreza y 41.2 de pobreza extrema.
• Huehuetenango, con 78.3 por ciento de pobreza y 30.3 de pobreza extrema.
• Sololá, con 77.5 por ciento de pobreza y 29.2 de pobreza extrema.
• San Marcos, con 73.1 por ciento de pobreza y 25 de pobreza extrema.
• Baja Verapaz, con 73.2 por ciento de pobreza y 23.5 de pobreza extrema.
• Jalapa, con 72 por ciento de pobreza y 30 de pobreza extrema.
El país tiene ante sí un desafío para que las cifras de pobreza y pobreza extrema no alcancen índices irreversibles. (Foto Prensa Libre: Archivo).
Por Sandra valdez y corresponsales
El costo de la vida y el alza de los productos de la canasta básica, como consecuencia de los precios del petróleo en el ámbito mundial causarán que 700 mil guatemaltecos que estaban en condiciones vulnerables se sumen a las cifras de pobreza, y que 500 mil que ya vivían en pobreza pasen a la pobreza extrema, según la proyección del PNUD.
El país tiene ante sí un desafío para que las cifras de pobreza y pobreza extrema no alcancen índices irreversibles, dado el incremento desmesurado en los precios de los productos derivados del petróleo, que repercuten en la posibilidad de la población de acceder a productos de la canasta básica y, en especial, a los granos básicos, como frijol y maíz.
La situación de miles de familias que ya eran vulnerables comienza a reflejarse en las proyecciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Según Gustavo Arriola Quan, consultor de estadística de esa organización en Guatemala, señaló que, de noviembre del 2007 a la fecha, el ritmo inflacionario —de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor— no ha bajado de 8 por ciento, y que en mayo reportó el más alto —12.24 por ciento—, comparado con el mismo mes del año anterior; las regiones Occidente y Petén son de las más castigadas.
De esa cuenta, es posible establecer una proyección de cómo cambiarán las más recientes cifras reportadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), efectuada en el 2006, la cual incluyó un cuestionario exhaustivo sobre la situación de cada familia.
Según Arriola, se calcula que 700 mil personas que no eran pobres pasaron a serlo, debido a la vulnerabilidad que presentaban antes de que se agudizara la crisis del petróleo. Esto, tomando en cuenta sus ingresos y forma de vida.
Arriola afirmó que la pobreza se cataloga como posibilidad de sobrevivir por sus propios medios, algo que a la vez la diferencia de la pobreza extrema.
Según estándares internacionales de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en inglés), son consideradas pobres las personas cuyos ingresos están por debajo de lo que les permitiría obtener la canasta básica por completo.
También existe otro parámetro internacional, que considera pobres a las personas que tienen ingresos de US$2 diarios.
De acuerdo con las cifras reportadas por Encovi del 2006, la mitad de los 13 millones de habitantes del país continuaba por debajo de la línea de la pobreza, y 1.5 de cada 10 guatemaltecos sobrevivían con Q8.77 al día. La tasa de pobreza general en Guatemala era del 56 por ciento para los 13 millones de habitantes.
Pero la proyección de 700 mil nuevos pobres en el país no es la más alarmante. Según Arriola, se calcula que al menos medio millón de habitantes pasó de la pobreza a la pobreza extrema, también debido a la vulnerabilidad en que se encontraban antes de la crisis del petróleo.
Las personas en extrema pobreza no cuentan con nutrición mínima para mantener salud adecuada, por lo cual pueden llegar a morir de hambre, sufrir desnutrición o vivir en situaciones precarias. Este grupo necesitará ayuda para salir adelante, y la mayoría se ubica en el área rural indígena.
Según Encovi del 2006, la población que vivía en extrema pobreza, con menos de Q3 mil 206 por año —Q8.77 diarios—, representaba 15.2 por ciento.
Frente a esa situación, Arriola refirió: “Si el Gobierno no hace nada al respecto o no los atiende, puede llegar a aumentar el número de muertes por hambre, pues por sí solos no serán capaces de salir de esa situación”.
Según Arriola, el Estado debe dar asistencia alimentaria a este grupo de personas porque, en su opinión, que una persona muera de hambre debería ser motivo de indignación y vergüenza para un país.
“No se puede permitir eso”, puntualizó.
La crisis del petróleo sigue impactando los precios de los productos de la canasta básica y el poder adquisitivo, lo que hace que los ingresos con los que se contaba antes tengan menos valor.
Según el INE, en mayo último, el valor del quetzal era de Q0.57, comparado con el cien por ciento del 2000.
Ello ha originado que los precios se disparen, como ha ocurrido con el maíz y el frijol.
Según el monitoreo de precios de la FAO, en mayo último, el quintal de maíz costaba Q118 en el occidente, y en junio subió a Q137.
Los precios del frijol también variaron. En mayo, el quintal se vendía en oriente a Q344, y en junio subió a Q354, mientras que en occidente, en mayo costaba Q499 y en junio subió a Q525.
Esto ha llevado a que cada vez más familias tengan menos posibilidades de satisfacer sus necesidades de alimentación.
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