Guatemala, 06 de julio de 2008
06-07-2008 | 14:45:37 ( © 2008 AFP )
Francois Guillot - (AFP)
PARIS (AFP) - La ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt intentó este domingo dedicarse tiempo y disfrutar de amigos y familiares lejos de las cámaras, pero al final le ha costado despojarse del torbellino mediático que la acompaña desde su liberación.
Poniendo en práctica sus ganas de "desconectar un poco", almorzó en un restaurante parisino con el ex primer ministro francés Dominique de Villepin, su "amigo" y antiguo profesor de Ciencias Políticas que no había asistido a ninguna recepción oficial en honor de la ex rehén desde su llegada el viernes a París.
"Esta alegría, si quería compartirla con alguien, es evidentemente con él", declaró Ingrid Betancourt antes de desplazarse a la céntrica iglesia de San Sulpicio para rezar.
Muy devota, la ex rehén, que ya agradeció a Dios en otras ocasiones el "milagro" de su liberación, tenía previsto ir a misa por la tarde con su familia a la iglesia del Sagrado Corazón de Montmartre, pero tuvo que renunciar a ello y regresar al hotel donde se aloja porque estaba agotada, declaró a la AFP su hermana Astrid.
De vuelta al hotel, respondió una vez más a las preguntas de los medios de comunicación.
Por la mañana Ingrid Betancourt quiso transmitir un mensaje a los rehenes que siguen en la selva en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Lo hizo en declaraciones en directo a radio Caracol, en el programa que los rehenes pueden seguir desde la medianoche hasta las cinco de la madrugada y a través del cual ella recibió los mensajes que le envió su madre durante sus seis interminables años y cuatro meses de cautiverio.
Ingrid Betancourt dice que quiere pasar más tiempo "a solas" con sus hijos Melanie, de 22 años, y Lorenzo, de 19.
"Estamos ansiosos por estar juntos con horas por delante para contarnos muchas cosas", declaró el sábado por televisión.
Entre declaraciones públicas, entrevistas y recepciones oficiales, la ex rehén no para de contar las vivencias de su cautiverio, su alegría por haber recobrado su libertad el miércoles en una operación del ejército colombiano y de dar gracias a todos aquellos que han luchado por su causa.
Este fin de semana explicó que tenía "necesidad" de ese contacto voraz con el mundo exterior.
"Quería decir a los franceses cuánto los quiero, poder estar ahí con ellos físicamente. Lo necesitaba tanto como el descanso", confesó.
Los médicos que la examinaron el sábado en un hospital militar de París le recomendaron descanso y la "colmaron de buenas noticias", aseguró Ingrid Betancourt, "sorprendida" por no tener secuelas físicas tras las numerosas enfermedades que padeció y los malos tratos a los que fue sometida.
De todos modos la agenda de la ex rehén, que planea "regresar a Colombia dentro de unos días", sigue estando cargada.
Es posible que acuda a la Asamblea Nacional francesa y quiere viajar la próxima semana al Vaticano y al centro de peregrinación mariana de Lourdes, en el suroeste de Francia.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, también la invitó al desfile del 14 de julio, la fiesta nacional, en la avenida de los Campos Elíseos para ser condecorada con la legión de honor.
A un plazo más largo, Ingrid Betancourt desea dar preferencia a la "lucha para hacer que se libere a los rehenes en Colombia y en el resto del mundo".
La ex rehén también piensa escribir una obra teatral "para que la gente comprenda (...) lo que somos en el fondo. Podemos ser ángeles pero también podemos ser demonios para los demás", explicó.
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