Guatemala, 6 de julio de 2008
Para la Comisión de Arbitraje, hay medidas urgentes que deben implementarse.
• Un compromiso claro por parte de cuerpos técnicos, jugadores y representantes de los equipos de acabar con las agresiones.
• Concienciación por parte de los medios de comunicación sobre la importancia de tener juegos sanos y evitar acciones violentas.
• Mayores medidas de seguridad en los campos de futbol, dados los antecedentes de violencia.
• Impedir la portación de armas de fuego dentro de los estadios y controlar que esta norma se cumpla.
• Sanciones más drásticas contra las personas que agredan a árbitros o jugadores.
• Retomar el verdadero sentido de la competencia sana, y la tolerancia hacia los errores humanos que pueden cometer los árbitros al juzgar el juego.
Por luis barrios y lorena seijo
Aunque no existe ninguna investigación que lo corrobore ni nadie lo puede afirmar con certeza, en el aire ha quedado la sospecha de que la muerte del joven Víctor Amaya puede tener algo que ver con su trabajo como árbitro de la Tercera División del futbol guatemalteco.
Amaya se enfrentó a golpes con un jugador, después de que éste lo insultara en el último partido que arbitró, en Amatitlán, el 25 de mayo último. Después del encontronazo, hubo amenazas por parte del jugador, pero todo hacía suponer que el incidente había quedado allí. Sin embargo, dos días después, dos hombres llegaron a casa del árbitro, en el mismo municipio, y le dispararon a quemarropa. El jugador de futbol involucrado en la pelea ha asegurado a varias personas de su entorno que no tiene nada que ver con ese hecho.
Después de eso, el fin de semana del 31 y 1 de junio, se suspendieron los partidos de aquella liga, como muestra de solidaridad con el árbitro, que se había ganado el cariño de muchos de los vecinos.
Algunos de ellos también comentaron que, aunque en general casi todo el pueblo apreciaba a Amaya, era un joven muy impulsivo que había discutido con más de alguno.
Autoridades investigan el caso, pero en los campos de futbol de todas las ligas prevalece la impunidad, por lo que ser árbitro es una profesión de tanto riesgo que puede costar incluso la vida.
Para Geovanny Salazar, director de la Comisión Arbitral de la Federación Nacional de Futbol, más allá de la muerte de Amaya, ese caso refleja la violencia en los campos de futbol y cómo aficionados, jugadores y los propios directivos de los equipos se tornan agresivos cuando el marcador no los favorece.
De eso dan cuenta los casos documentados de agresión, soborno y acoso hacia los árbitros federados en las cuatro ligas del futbol nacional.
El árbitro Livio Paz denunció que el 1 de febrero de este año, en el estadio Pedro Coronado, de La Gomera, Escuintla, mientras se disputaba el encuentro entre Xinabajul y Deportivo La Gomera, hombres armados ingresaron en su camerino y le dijeron que el equipo local debía ganar el encuentro, y que, si no, pagaría las consecuencias.
Además de la amenaza, dejaron sobre la mesa Q1 mil, que el propio colegiado consignó como prueba.
El encuentro terminó 4-2 a favor del cuadro local, resultado que el árbitro promovió por miedo a represalias, como reconoció en su informe posterior. El caso terminó en multa, y no se denunció en el Ministerio Público (MP).
En el encuentro Jalapa contra Marquense del 17 de febrero recién pasado, el árbitro asistente, Ronaldo De la Cruz, fue agredido por un dirigente del club jalapaneco, quien le lanzó una piedra al rostro. El caso terminó en suspensión del dirigente y multa para el club, pero la agresión nunca fue denunciada a las autoridades.
Las armas son cada vez más habituales en los estadios. Disparos al aire y amenazas ya no sorprenden. El 21 de febrero, en el estadio de San José, Petén, el entrenador del Deportivo Jalapa, Julio González, fue agredido con la cacha de una arma de fuego al ingresar en los camerinos, lo que le causó fractura en el tabique nasal, y debió ser sometido a una cirugía.
El incidente se produjo al final del juego entre Heredia y Jalapa.
Al final, hubo sanción económica contra el equipo, pero el caso nunca fue denunciado, por temor a represalias.
El domingo 9 de marzo del 2008, el árbitro Élmar Rodas y su equipo fueron agredidos tras haber concluido el juego Zacapa-Comunicaciones. Tuvieron que ingresar en su camerino en medio de una lluvia de piedras lanzadas por aficionados del club zacapaneco, que además ocasionaron daños al autobús de Comunicaciones.
El informe del colegiado consigna que hubo disparos al aire y que a la salida los árbitros fueron seguidos por sujetos armados que se trasladaban en un moto.
El caso concluyó en multa de Q7 mil 500, y posteriormente fue sancionado el club al comprobarse que continuaron ingresando personas armadas en el recinto deportivo.
Salazar refiere que hay gran cantidad de agresiones contra los árbitros, sobre todo de la Tercera División. “En Bárcenas, hay un equipo, y los asistentes del árbitro corren muy cerca de la malla, exponiéndose a todo el público, sin que nadie los ayude”, dice.
Igualmente, afirma que en los partidos de Primera División de algunas áreas del país, los guardaespaldas de los dueños de los equipos amenazan a los colegiados y les enseñan sus armas.
Salazar justifica la falta de acciones judiciales en que el reglamento de la FIFA ordena que ese tipo de cuestiones se resuelvan internamente con el reglamento disciplinario, excepto que haya intimidaciones más graves.
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