Guatemala, 6 de julio de 2008
El Mucyt lleva 19 años de funcionamiento.
• El Museo de Ciencia y Tecnología se inauguró en 1989. Es el primer museo interactivo en Centroamérica.
• En sus inicios, estaba localizado en el sótano de la municipalidad capitalina.
• En 1999 resurgió como museo itinerante, y visitó varios departamentos, desde Jutiapa hasta Quetzaltenango.
• Durante esa etapa, llegó a escuelas, colegios y centros comerciales.
• Se trasladó en el 2005 a su sede actual, localizada en el segundo piso de Hiper Paiz Puerta Parada, kilómetro 15.5 de la carretera a El Salvador.
• Está abierto de martes a domingo, por las tardes.
• El precio de la entrada es de Q20 por persona.
• Grupos escolares pueden reservar espacio para que se les atienda en la mañana o la tarde.
Por juan fernando estrada
Observar cómo dos personas de distinto tamaño cambian de estatura —según principios ópticos— en una habitación cerrada, y medir la carga electrónica que tiene el cuerpo humano mediante la creación de un circuito con las manos, son algunas de las actividades que se pueden experimentar en el Museo de Ciencia y Tecnología de Guatemala (Mucyt).
En este lugar, niños y adultos pueden dar rienda suelta a su imaginación y conocer los principios básicos de varias ciencias y el aporte de éstos para la tecnología.
Durante el recorrido por los 800 metros cuadrados del Mucyt, los visitantes pueden interactuar en al menos 200 áreas temáticas y conocer el cómo y el porqué de diversos fenómenos físicos, ópticos, mecánicos y electrónicos.
“Prohibido no pensar y obligatorio tocar”, es el lema del Museo, pues su objetivo principal es fomentar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país.
Los niños, estudiantes y adultos “se interesan en aprender tocando y jugando, más que leyendo”, afirma Alcira García-Vassaux, directora administrativa del Mucyt.
García-Vassaux recuerda que, normalmente, para un niño, visitar un museo no es algo muy agradable, porque lo primero que le viene a la mente es un recorrido aburrido en el cual solamente el guía es quien habla; por eso, han querido hacer algo diferente donde todos aprendan y a la vez se diviertan.
“De esta manera se les despierta el interés, y son ellos mismos los que se ponen a investigar”, explica la directora.
Tal parece que lo han conseguido: la experiencia de visitar el museo es diferente y enriquecedora. Al ingresar, los visitantes se dividen en grupos y, una a una, van visitando las diferentes áreas temáticas, donde un guía les explica el fenómeno que observan.
Sombras de Colores, Una Mirada al Infinito, El Túnel del Eco, El Movimiento Perpetuo, La Esfera Flotante, El Cubo de Origami, El Calidoscopio Abierto, La Estación Espacial, El Estroboscopio, La Esfera de Plasma, Persistencia de la Memoria y La Estación Espacial son parte de las muestras.
Algunas, como el cuarto distorsionado, el intercambio de rostros y el armonógrafo, son únicas en Centroamérica. Las dos primeras presentan, de manera creativa, dos principios básicos de la óptica, rama de la Física que estudia el comportamiento de la luz; mientras que el tercero es un ingenioso instrumento capaz de dibujar los sonidos y revelar las bellísimas figuras ocultas en los acordes musicales.
Como suele ocurrir en los espacios que resultan enriquecedores y brindan experiencias diferentes, el tiempo transcurre muy rápido. Pero, al marcharse, el visitante confirma que no hay mejor forma de aprender que tocando.
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