Guatemala, 6 de julio de 2008
“La tarjeta prepago conllevaría habilitar nuevas rutas y paradas específicas con dispensadores de tarjetas, e instalar equipo en los buses. Todo esto se llevaría entre seis y 12 meses. Entre septiembre y diciembre podría estar el sistema prepago instalado y funcionando. El total de la inversión se calcula en unos Q350 millones”, expresó Noé Orellana, presidente de la Comisión de Transporte del Congreso.
“El sistema que utiliza el Transmetro se llama Rapid Bus Transit; éste permite superar todas las limitaciones que tiene el sistema actual. Ya no hay guerra del pasaje, el vehículo no transita en vías congestionadas, porque viaja en carril exclusivo. El tiempo de viaje y el costo por viajero se puede disminuir”, aseguró Eduardo Velásquez, director del Centro de Estudios Urbanos y Regionales.
“Tenemos casi listas las bases de licitación para sacarlas a concurso en Guatecompras; lo que no tenemos son los recursos. Gestionamos en el Ministerio de Finanzas. En términos generales, no pasa del próximo año para que esté implementado el sistema”, asegura Lucrecia Ruiz, viceministra de Comunicaciones.
“El sistema prepago lograría evitar el cobro sin control que hacen pilotos y sus ayudantes; su función principal es suprimir la práctica de que los empresarios arrienden los autobuses a pilotos, pidiéndoles cuota diaria”, asegura Luis Linares, analista de Asociación de Investigación y Estudios Sociales.
Por ALEJANDRA ÁLVAREZ Y juan fernando estrada
Apesar de que el Gobierno desembolsa Q33 millones al mes como subsidio al transporte urbano de pasajeros, los usuarios aseguran que ellos no perciben ninguno de los supuestos beneficios. Si la situación es complicada para los usuarios de la capital, aquellos que deben recurrir al transporte extraurbano lo pasan aun peor.
Ese es el caso de Timoteo Hidalgo, guardia privado que viaja todos los días desde Ciudad Quetzal, San Juan Sacatepéquez, al centro capitalino, y su gasto promedio diario es de Q13, el cual se divide de la siguiente manera: en el viaje de ida, el bus extraurbano le cobra Q5, y al transbordar paga Q1 por la ruta urbana, pero el mismo bus le cobra Q2 en la tarde, supuestamente por la hora, y más de una vez le ha tocado viajar apretado en las escalinatas de la unidad, pues los buses son escasos. Al llegar al punto de transbordo, debe pagar otros Q5 por el bus extraurbano y encomendarse a Dios para que la unidad no sea asaltada en el camino y pueda llegar a casa sin novedad.
Como él, miles de usuarios afrontan a diario las carencias de un sistema de transporte cuyo modelo ha fracasado y para el cual se analizan cambios que no llegarán en el corto plazo.
En la actualidad, una familia de cuatro personas que debe combinar el transporte urbano y extraurbano puede llegar a gastar Q52 diarios o más de pasaje para transportarse, desde alguno de los municipios aledaños hacia la capital, y quienes residen en ésta gastan en promedio Q10 diarios, lo que deben multiplicar por cada miembro de su familia.
Hugo Maúl, analista económico, opina que es criticable que el transporte de la Ciudad de Guatemala tenga un privilegio con el que no cuentan otros departamentos. Asegura que el subsidio es importante en términos políticos, porque calma tensiones sociales en la capital, pero no ayuda a las personas de provincia, que, por mucho, están en condiciones de pobreza más críticas.
“Subsidiar la oferta siempre es un problema, ya que al hacerlo se terminan dando los fondos al productor, y eso no necesariamente se traduce en beneficio para el usuario”, aseguró.
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