Guatemala, 8 de julio de 2008

DE MIS NOTASEl patético OrtegaAlfred Kaltschmitt

MIRADOREl negocio de PetrocaribePedro Trujillo

PUNTO DE ENCUENTROPetrocaribe solidario Marielos Monzón

WACHIK´AJEnredadoMartín Rodríguez

SIEMBRADesarrollo o pantallaCarlos Enrique Zúñiga Fumagalli

HOMO ECONOMICUSJosé Raúl González MerloPetrodeudas
El Gobierno oficializó sus intenciones de ingresar en el programa que Hugo Chávez ha denominado Petrocaribe. Mediante el mismo, el Estado de Guatemala pretende comprar derivados del petróleo en condiciones crediticias muy favorables. Como se está endeudando a la Nación, el programa debe ser aprobado por el Congreso, previa opinión favorable de la Junta Monetaria. Los diputados y el Banguat deben rechazar inmediatamente estas nuevas intenciones de endeudar a las futuras generaciones de guatemaltecos.
Petrocaribe es una oferta demasiado tentadora como para que nuestros gobernantes la dejen pasar. Si bien es cierto, Chávez no nos está dando ningún descuento en el precio de las gasolinas, los combustibles serían vendidos a crédito; a un plazo de 25 años, con una tasa de interés del 1 por ciento anual. Los medios de comunicación han estimado que el ritmo de endeudamiento puede ser de ¡Q11 millones por día! Según ellos, a ese paso, la deuda externa podría crecer en un 13 por ciento de un solo plumazo. ¿Qué político, en el poder, ha podido rechazar una oferta de tanto dinero barato? ¿Qué gobernante dejaría pasar esa gran oportunidad para aumentar el gasto público?
Ese es el gran peligro de Petrocaribe. La excusa es perfecta. La “generosidad” de Hugo Chávez (dicho sea de paso, con el dinero de los ciudadanos venezolanos), le permite al gobierno de Colom endeudarse en condiciones muy “favorables”. No se ha dicho específicamente en qué se gastará la plata, pero tampoco importa. Teniendo la plata, siempre se pueden inventar cualquier programa social que sea “indispensable” ejecutar. ¿Bonito, no? El Gobierno quiere endeudar a los patojos que todavía no han nacido pero no saben para qué van a usar los fondos. No me sorprende. Gastar nunca ha sido el problema. Para eso son especialistas los políticos. El problema será cuando los ciudadanos enfrenten la realidad y tengan que comenzar a pagar la deuda pública por la vía de los futuros incrementos de impuestos.
“Pan para hoy y hambre para mañana” —reza, sabiamente, el refrán—. No hay atajos en el desarrollo económico y social de los ciudadanos. Los países nunca se han desarrollado con base en el endeudamiento externo. Al contrario, la deuda generalmente ha sido un lastre que los ha preservado en la pobreza. Guatemala no debe cometer esos graves errores. No nos engañemos. El dinero “fácil” no es fuente de prosperidad, independientemente de las “necesidades” que queramos atender con el mismo. Guatemala no necesita comprar combustibles al crédito. No caigamos en la trampa que nos han tendido. La Junta Monetaria debe librar la batalla para dar un dictamen desfavorable, y los diputados deben detener inmediatamente este nuevo intento por endeudar a los guatemaltecos.
heconomicus@hotmail.com
Portada | Nacionales | Departamentales | Económicas | Opinión | Deportes | Cultura | Buena Vida | Espectáculos
© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.
Políticas de Privacidad | Contactos | Sus comentarios sobre el sitio