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Guatemala, 8 de julio de 2008

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Provincia: Hagamos conciencia 

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Por Manolo García

¿Sabía usted que cuando los periodistas toman una foto a las autoridades locales en el momento en que inauguran un “chorrito” se muestran halagadas y complacidas de la labor informativa?

Lo contrario sucede cuando algunos funcionarios son objeto de investigación, y se descubre que han sido partícipes de algunas anomalías que dañan los intereses del pueblo.

Entonces, los periodistas, sobre todo los corresponsales departamentales, son señalados de servir a grupos interesados en desestabilizar la gestión administrativa gubernamental.

Alcaldes, gobernadores, directores, secretarios y jefes de cualquier institución oficial todavía no aceptan que, como funcionarios públicos, están bajo la lupa de la población, y que la prensa cumple una labor fundamental al mantener informada a la comunidad de algunas acciones que ellos ocultan.

La semana recién pasada estuvimos reunidos con nuestros corresponsales de todo el país y participaron en un taller sobre periodismo informativo, que fue impartido por el periodista estadounidense Tracey Eaton.

Durante su exposición de experiencias de cobertura informativa, abundaron nuevamente reclamos contra funcionarios gubernamentales y municipales, policías y bomberos, y algunos vecinos que en ciertas ocasiones también tachan de “vendidos” a los periodistas.

Según testimonios conocidos el viernes último, los corresponsales siguen siendo objeto de intimidaciones, cuando no amenazas directas.

Son acosados de diversas formas por empleados públicos, entre éstas se menciona que algún integrante de la familia de algún periodista podría ser afectado por sus publicaciones, o les ofrecen prebendas (“fafas”) a cambio de que no publiquen lo que saben.

Afortunadamente, la mayoría de comunicadores ha logrado mantenerse con la frente en alto, sin caer en las garras desafortunadas de la corrupción.

Eso, sin embargo, no los libra de otro obstáculo: que algunas personas amparadas en el artículo 35 constitucional, la Libre Emisión del Pensamiento y del derecho de informar y ser informado, se han convertido en seudoperiodistas que le siguen la corriente a funcionarios corruptos.

Algunos alcaldes montan conferencias de prensa para esos reporteros que nada tienen qué ver con medios de comunicación, pues no trabajan ni para la radio ni para la televisión.

Hemos conocido casos en integrantes de esta rara especie, han hecho contacto con funcionarios municipales para venderles la idea de que pueden hacer relaciones públicas y garantizarles que su información será publicada en Prensa Libre.

Queremos pensar que por ingenuidad y desconocimiento algunos alcaldes han caído en esa mala jugada, pero nosotros no.

Creo que todavía falta madurez en la provincia para tener plena conciencia de lo que significa ser periodista de verdad, corresponsal en serio y representante con responsabilidad de un medio de comunicación con cobertura nacional.

La prensa departamental está seriamente cuestionada por malos periodistas que aparentan dignidad, honestidad y ética profesional.

Ojalá les llegue el día y la hora en que sienten cabeza, y aprendan que comunicar no es simplemente de “soplar y hacer botellas”.

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