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Guatemala, 8 de julio de 2008

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Claro y Conciso: Estanflación, El peor escenario 

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La historia nos brinda la esperanza de que la crisis se resolverá… como ocurrió hace tres décadas, pero resulta mucho más importante aplicar medidas económicas tendientes a que el daño social de esta crisis, sea el mínimo posible.

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Ya se supera el prónóstico del barril a US$100.

Por césar garcia

Opinión

El 22 de marzo de 2005, la agencia de noticias AFX de España, publicó: “Las cotizaciones del crudo alcanzaron el jueves pasado en New York una máxima histórica de US$ 57.60 el barril” Las expectativas lucían oscuras… pero nadie se imaginaba que tres años después el barril de crudo llegaría a los US$ 119, duplicando así aquella “máxima histórica”.

Jeffrey Rubin, economista jefe de CIBC World Markets, declaró, empezando el segundo trimestre de este año: “El suministro no está creciendo y la demanda está aumentando fuertemente en el mundo en vías de desarroll.

Rubin pronosticó que el crudo cotizaría a un promedio de US$ 120 por barril en todo el 2008, en comparación con casi los US$98 del primer trimestre del año, y llegaría a los US$150 “a fines de la década”. Es obvio que todos los “pronosticadores” se han quedado cortos, pues hoy se habla que para finales de este año, probablemente el barril del petróleo alcanzará los US$200.

Queda clarísimo que la inflación que afronta gran parte del planeta, ha sido aportada –principalmente- por la escalada de precios del petróleo… es decir, es un fenómeno de inflación importada. Otra conclusión preliminar, es que nadie sabe que sucederá con el petróleo; podría ocurrir tanto que éste siga subiendo hasta niveles de los US$250 o US$ 300, pero también podría ser, el precio del petróleo esté próximo a su punto de inflexión, para luego caer.

Hace 35 años, el mundo enfrentó, una crisis petrolera importante, así como en la actual, los grandes demandantes de petróleo, son las crecientes economías de China e India, en aquellos años, los grandes demandantes eran Japón y los EE.UU., economías que entre 1945 y hasta finales de los setentas, consumieron más petróleo que nunca.

En EE.UU., el consumo se había duplicado entre 1945 y 1973, al extremo que con un 6 por ciento de la población mundial, ese país demandaba más del 30 por ciento de la energía de todo el mundo; la economía estadounidense aportaba una cuarta parte de la producción industrial mundial.

La crisis petrolera de los setentas, se inició como una vendetta de los países que conformaban la OPEP, en contra de las naciones que habían apoyado a Israel en la guerra del Yom Kippur.

En la crisis actual, aunque China e India demandan como nunca derivados del petróleo, indiscutiblemente los conflictos armados del Medio Oriente, aportan su parte, para exacerbar la crisis.

La historia nos brinda la esperanza de que la crisis se resolverá… como ocurrió hace tres décadas, pero resulta mucho más importante –al interno de nuestro país- aplicar medidas económicas tendientes a que el daño social de esta crisis, sea el mínimo posible. Es decir, conformándonos con que la crisis es mundial o haciendo lo que tecnócratas de otros países hacen, no contribuirá en nada a paliar los efectos de los precios del petróleo, los cuales indefectiblemente se traducirán en mayor pobreza.

Hace pocos días, Francisco De Paula, presidente del banco central costarricense, anunció un fuerte ajuste económico y pedió –a los ticos- “ajustarse a la crisis”.

Es lamentable cómo el tecnócrata en cuestión -en una tácita coordinación y afinidad de ideas- con nuestros tecnócratas, coinciden –neciamente- en que restringiendo la liquidez y propiciando el alza de las tasas de interés, resolverán la crisis o paliarán sus efectos.

Están absolutamente equivocados y lo que están provocando ya, es pánico en los inversionistas y desconfianza en los consumidores.

Así las cosas, serán los responsables del crecimiento del desempleo, el cierre de empresas y finalmente del estancamiento económico con inflación; combinación fatal que provoca el peor de los escenarios… la estanflación.

Nuestros tecnócratas centroamericanos, están casados con una fórmula de muerte… el manipuleo sempiterno de las tasas de interés y del tipo de cambio ¿Por qué no dejan flotar libre el usdólar y si nuestras monedas se aprecian frente a éste, se abaratarán las importaciones, incluidos los carburantes? ¿Por qué no cancelan la doble tributación de los combustibles que los encarece?... vaya usted a saber.

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