Guatemala, 14 de julio de 2008
La situación económica mundial ha entrado en un período difícil y se ha reflejado profundamente en Guatemala, sobre todo, en las familias de escasos recursos.
El 93 por ciento de los entrevistados asegura que ha tenido que ajustarse el cinturón en los últimos meses. El porcentaje aumenta a medida que disminuyen los ingresos de los encuestados, pero se puede determinar que la gran mayoría de la población ha sentido la crisis.
La diferencia entre las áreas urbana y rural también se hace notar, con seis puntos de diferencia entre ambas, de las cuales la rural es la más afectada por el alza.
Unido a esto, el 83.4 considera que la administración de Colom le falta mucho por hacer para paliar los efectos de esta crisis, frente a 16.3 por ciento que dice que ha hecho todo lo posible.
En relación con la reforma fiscal, la respuesta a si estaría dispuesto a que se aumentaran impuestos para poder recibir mejores servicios básicos es no entre el 86.3 por ciento, frente a un 13.6 por ciento que estaría de acuerdo. No obstante, la medida es más favorable a mayor nivel educativo del encuestado.
Los encuestados no tienen mucha claridad sobre la gestión gubernamental, así que no han podido responder con certeza cuál ha sido la mejor acción de esta administración en los últimos seis meses. El 58.9 por ciento no puede identificar ningún logro; 14.8 por ciento no sabe o no responde, y los pocos que dan una respuesta positiva no superan 3 por ciento por respuesta.
Aún así, entre ese reducido baremo de 3 por ciento, se encuentra combatir la delincuencia y ayudar a los pobres.
Si se tienen en cuenta solo las repuestas de los indígenas o de las personas mayores de 56 años, hay un poco más de reconocimiento por las medidas para luchar contra la pobreza.
Pero ni siquiera al analizar las respuestas por nivel de escolaridad de encuestados hay diferencias sustanciales. Los universitarios responden en 4.6 por ciento que el logro ha sido intervenir en la educación, pero las demás respuestas son igual de vagas que las de los encuestados con escasa escolaridad.
Cuando la pregunta se realiza a la inversa, es decir, qué es lo peor que ha hecho el gobierno de Álvaro Colom, curiosamente las respuestas son las mismas, pero ahora sí, en mayor porcentaje de certidumbre.
Veintidós por ciento dice que el alza de la canasta básica, 13.5 por ciento, el incremento de la violencia y 7.4 por ciento, no cumplir con sus promesas.
El porcentaje más alto de respuesta es la de no sabe o no responde, con 25 por ciento de la muestra.
En el área rural, como ya ha quedado reflejado en encuestas previas, lo recriminan más por el alto costo de vida que por la inseguridad, mientras en el área urbana ambos problemas están casi al mismo nivel.
Apesar de que en varias ocasiones el presidente Álvaro Colom ha afirmado que había un ensañamiento mediático contra su esposa, Sandra Torres de Colom, parece que los guatemaltecos no lo han percibido así.
El 50.5 por ciento tiene una buena opinión de Sandra Torres, frente a 36.6 por ciento que tiene mala opinión y 12.9 que no sabe o no contesta.
Lo que sí se destaca es que la percepción sobre Torres de Colom es mejor en el área rural, con un 56.3 por ciento de aprobación, que en la urbana, con un 45.8 por ciento. Su popularidad sube de forma notable en la región norte del país y en el sur, y entre las personas de menos recursos económicos.
Torres ha sido una de las caras más visibles de este gobierno, debido a que encabeza todos los proyectos de Cohesión Social y ha ido a entregar las ayudas en las comunidades más alejadas del país. No en vano ha gastado Q800 millones del presupuesto en los programas de salud, educación y alimentación promovidos por la entidad que dirige.
Para la mayoría de los entrevistados, el Gobierno no ha hecho mucho por paliar los problemas del país, que siguen siendo, en su mayoría, los mismos. La inseguridad es lo único en que ven cambios: ésta ha aumentado en los últimos meses, consideraron.
A pesar de que en la última campaña electoral el presidente Álvaro Colom prometió combatir la violencia “con inteligencia”, y que los cambios se percibirían en las zonas rojas a partir del quinto mes de su administración, para 47.75 por ciento de encuestados este sigue siendo el principal problema del país.
El 69.9 por ciento de entrevistados estimó que en los últimos seis meses la delincuencia ha aumentado; 24.5 por ciento, que sigue igual, y solo 4.8 por ciento que ha disminuido. La percepción de inseguridad es mayor entre los ladinos (72.7 por ciento), los mayores de 56 años (75.9 por ciento), las mujeres (70.8 por ciento) y quienes habitan en áreas urbanas (74.2 por ciento).
En relación con los secuestros, 42.8 por ciento opinó que también han ido en aumento; 41.6 por ciento, que siguen igual que antes, y 12 por ciento, que han disminuido. En este caso, es en el área rural donde más han impactado, pues 46.1 por ciento aseguró que se han incrementado y 43.8 por ciento, que siguen igual. En el sur del país, 61.8 por ciento afirmó que hay más secuestros que antes, y, en el altiplano, 53.2 por ciento.
Solo 11.2 por ciento consideró que el narcotráfico ha disminuido.
Durante la campaña, Colom ofreció combatir la inseguridad con el incremento de las oportunidades laborales y el acceso de la población a los servicios básicos, como salud y educación. Para el 56.3 por ciento de la población, la cobertura y la atención en salud sigue igual que siempre; 17.4 por ciento cree que ha empeorado, y 23.3 por ciento, que ha mejorado.
En cuanto a la educación pública, 62 por ciento aseguró que sigue igual; 14.2 por ciento, que ha empeorado, y 21.7 por ciento, que es mejor. La percepción es similar entre indígenas y ladinos, y entre quienes habitan áreas rurales y urbanas.
En cuanto a empleo, 5.3 por ciento estimó que hay más empleos que antes; 47.2 por ciento dijo que se mantiene igual, y 45.1 por ciento, que hay menos oportunidades. De los ladinos, 50.1 por ciento respondió que la situación ha empeorado.
La situación de los indígenas tampoco ha tenido mejoras, según el 53.3 por ciento de entrevistados; 16.1 por ciento cree que ha empeorado, y 19 por ciento, que ha mejorado. El 56.2 por ciento de los indígenas encuestados cree que siguen igual; 20.9 por ciento, que sus problemas son peores, y 18.4 por ciento, que sí hay mejoras. Este fue uno de los sectores en los que el mandatario enfocó su campaña y de los que recibió mayor apoyo.
A 36.3 por ciento les preocupa el alto costo de la vida.
Por Ana Lucía Blas y Lorena Seijo
El desánimo parece haber calado en la población guatemalteca, cuyo 87 por ciento opina que el país va por mal camino.Este pesimismo se traslada a la opinión que tienen del gobierno de Álvaro Colom en sus primeros seis meses, el cual es desaprobado por 68.5 por ciento de los encuestados.
Aunque los funcionarios públicos consideran que seis meses es muy poco tiempo para poder evaluar su trabajo, el 64.8 por ciento de los entrevistados opinan todo lo contrario, que ya se deberían ver cambios positivos, frente a 35.3 por ciento que lo consideran algo apresurado.
Pareciera, por las respuestas de la encuesta, que los guatemaltecos se han vuelto más exigentes o que se les ha terminado la paciencia.
En el área rural, los porcentajes de negativismo son mayores, y la gestión del mandatario sale peor evaluada en el campo que en la ciudad, a pesar de que el bastión de voto de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) ha estado siempre en la provincia.
Mientras 85.7 por ciento general dice que el presidente ha hecho menos de lo que esperaban, en el área rural sube el porcentaje dos puntos. Lo que podría entenderse, unido a otras respuestas que van en la misma tónica —subidas de dos puntos en el nivel de exigencia del área rural sobre la urbana—, como mayor esperanza de la gente del campo en la administración de la UNE.
Igualmente sucede cuando se analizan por separado respuestas de indígenas y de ladinos. Aunque Colom se ha mostrado públicamente muy cercano a las demandas de los pueblos indígenas, éstos se sienten decepcionados por la falta de cumplimiento de las promesas de campaña.
El 79.3 por ciento de los entrevistados asegura que Colom no ha cumplido con lo prometido, pero el porcentaje sube un punto entre los indígenas, y entre los ladinos, baja. La misma línea sigue la respuesta sobre la gestión del presidente, la cual es mejor vista entre ladinos que entre indígenas, con tres puntos de diferencia entre ambos colectivos.
La gestión de Colom es calificada como regular por 67 por ciento. Aunque también habría que destacar que el 55.3 por ciento de los encuestados le da poca importancia a las decisiones o actividades del mandatario, frente a 43.8 por ciento que afirma que sí la tiene.
A medida que disminuye la escolaridad de los entrevistados, se reduce la importancia que le dan al presidente.
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