Guatemala, 1 de junio de 2008

TIEMPO Y DESTINOLa reducción del CongresoLuis Morales Chúa

SENTIDO COMÚN¿Qué pasó con las adopciones?Manuel F. Ayau Cordón

COLABORACIÓN¿De qué lado está usted?Alejandro Sinibaldi

COLABORACIÓNUna medida que debe analizarseTomás Rosada

LA BUENA NOTICIA Sociedad y religiónMario Alberto Molina

ESCENARIO DE VIDAVida Amor de PazRespondiendo al cambio climático
Esta vez, me encuentro en Belice, rodeada de un ambiente de palmeras, suave brisa y vista panorámica tropical, donde las pericas y tucanes se suman a la música caribeña que termina por despertar nuestros sentidos. Estoy en el campamento “Respondiendo al cambio climático”, un taller de World Wildlife Fund (WWF) que busca una buena adaptación al cambio climático en nuestra región.
Se habló sobre el arrecife mesoamericano, una barrera formada por cientos de kilómetros de corales sumergidos frente a las costas del Caribe de México, Guatemala, Belice y Honduras; el segundo arrecife más grande del mundo. Durante miles de años, estos arrecifes y manglares han frenado la violencia del viento y las grandes olas. Ante el incremento de huracanes por el cambio climático, el impacto es ahora mayor, y los manglares y arrecifes de coral son la mejor protección para las poblaciones costeras. Pero el desarrollo de nuevos complejos turísticos, que no miden estas bondades y por ignorancia se deshacen de ellos, sufrirán las mismas consecuencias porque la naturaleza, llena de rabia, no contempla a quien castiga.
Después de las últimas cumbres de presidentes: “Pobreza y cambio climático” y “Cumbre de la sociedad civil por el cambio climático y ambiente”, celebradas en Perú y Honduras, respectivamente, no cabe la menor duda de que el papel de Guatemala es protagónico. A pesar de que no se aprobaron todas las peticiones que miembros de la sociedad civil habíamos hecho a los presidentes, es de notar que hemos logrado incidir.
Tanto en la Cumbre de Perú como en la de Honduras vimos que Guatemala ya empieza a tener protagonismo, especialmente al ver que algunas de las propuestas del presidente Colom, con la excelente asesoría del ministro de Ambiente, Luis Ferraté, fueron clave para la aprobación de lineamientos, políticas y planes orientados a reducir la vulnerabilidad de las fuentes de agua, los ecosistemas costeros-marinos, y los sistemas de producción agropecuaria y de salud.
Lo que más me llamó la atención es que no hicieran oídos sordos a nuestra petición de dejar un fondo importante para la elaboración de una estrategia de mitigación y adaptación en Mesoamérica. Esta iniciativa, junto al Fondo de Japón para países en vías de desarrollo y sumado al Fondo Verde, propuesto por México y dotado inicialmente por US$1 mil millones, es uno de los mayores adelantos. En cuestión de educación, el tema estará en los planes de estudio de todos los niveles educativos, lo que me llena especialmente de alegría.
A pesar de que la Declaración de San Pedro Sula fue todavía muy “tibia” para mi gusto, por lo menos quedó definida una estrategia para luchar contra los efectos del cambio climático.
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