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Guatemala, 1 de junio de 2008

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Informe Pasajeros guatemaltecos del vuelo 390 relatan el drama que sufrieron

Sobreviven de milagro 

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Apoyo en la urgencia

Esperan la lista oficial de la aerolínea 

Ángela Garoz, embajadora de Guatemala en Honduras, enfatizó que la tarea de esa misión diplomática ha sido facilitar todo el apoyo a los guatemaltecos que viajaban en el vuelo 390 de Taca, así como a los familiares que buscan información.

Además, les han extendido documentos temporales, pues éstos quedaron dentro de la aeronave y se dan por perdidos, ya que se esparció gran cantidad de espuma, para evitar que el avión se incendiara.

“Desde el día del accidente, recorrimos los hospitales públicos y privados de Tegucigalpa, para determinar si había ciudadanos guatemaltecos. Contactamos a algunos, pero la aerolínea aún no nos ha dado un listado oficial de los pasajeros por nacionalidad. Hasta ahora hemos encontrado a cinco guatemaltecos, como parte de nuestra propia investigación”, afirmó Garoz.

Añadió que la embajada estará abierta para brindar cualquier ayuda que requieran los familiares de los pasajeros, y que apoyarán el retorno de quienes lo deseen.

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Vista exterior del Honduras Medical Center, donde se recuperan dos pasajeras guatemaltecas del vuelo 390 de Taca, que se accidentó el viernes recién pasado.

POR gabriela barrios

A pesar de los golpes y fracturas que sufrieron en el accidente del avión de la aerolínea Taca, que el viernes último se estrelló al aterrizar en el Aeropuerto Internacional Toncontín, de Tegucigalpa, Honduras, dos guatemaltecas que permanecían en un hospital coincidían en que era un milagro haber sobrevivido a ese percance.

Sandra Mariela Bautista de Rodas sufrió conmoción cerebral, al haber impactado con el asiento de enfrente, tiene luxación en un hombro y varias suturas en el cráneo.

Viajaba sentada en la fila cinco de la clase turística, y recuerda que el avión tocó tierra a mitad de la pista. Aunque muchos de los pasajeros que estaban atrás aplaudieron por el aterrizaje, pues se anticipaba un vuelo complicado por las condiciones del clima, a raíz de la tormenta Alma, otros sabían sobre el riesgo de que la pista no alcanzaría para que el avión parara.

“Fueron momentos de mucha tensión, la gente comenzó a entrar en pánico, y después de estrellarnos el instinto de supervivencia nos hacía a todos buscar la salida”, recuerda De Rodas.

Ayer, cuando ella observaba las imágenes del avión, confirmó que era un milagro haber sobrevivido.

“Las fotografías del avión por fuera son impactantes, pues quedó destrozado, pero por dentro era peor. Era una maraña de hierros retorcidos, y nos tocó quitar escombros para poder salir. La peor parte la llevaron los pasajeros que venían en clase ejecutiva, pues fue donde el avión se partió”, expresó.

Aunque De Rodas reside en Tegucigalpa junto a su esposo e hijos, las autoridades de Taca ya habían hecho contacto con sus padres, que viven en El Estor, Izabal, para que pudieran viajar y acompañarla en la recuperación.

Añadió: “Estoy muy agradecida con Dios. Uno vuelve a vivir lo sucedido y confirma que pudo haber sido peor. En ese momento, se hace las paces con Dios y recomienda a sus hijos y esposo... y se llega a pensar que la muerte es inevitable”.

De Rodas bromea y dice que el próximo viaje a Guatemala lo emprenderá en triciclo.

“No puedo decir que nunca más me voy a subir a un avión, pero tomará tiempo”, comentó.

A la graduación de su nieto

Luz del Carmen Higueros de Futch, de 60 años, viajaba en la fila cuatro de la clase turística.

Durante un año esperó poder acudir a la graduación de sexto primaria de su nieto Lucas, quien estudia en la Escuela Americana, de Tegucigalpa, y le había advertido que no podía faltar. Por eso, planificó el viaje de viernes a lunes.

En el aeropuerto Toncontín la esperaba su hijo mayor, Edgares Futch, quien vio aterrizar el avión, pero a los pocos minutos escuchó las sirenas de los bomberos y divisó el humo.

Higueros tiene recuerdos confusos por el golpe que sufrió en la cabeza. Además, tiene fracturados los pies, uno a la altura del tobillo y el otro, en el talón.

Cuenta que el piloto de la aeronave había hecho un intento previo de aterrizaje, y por el altavoz les informó que las nubes estaban muy bajas y que lo volvería a intentar.

Su memoria solo llega al momento en que tocaron tierra y ella cerró los ojos para dar gracias a Dios. Despertó en una camilla, en medio de la agitación por evacuar a los heridos.

“Sentía como que estaba soñando, como que todo lo que ocurría no era real”, afirmó.

Mientras ella era trasladada al hospital, su hijo, lleno de desesperación, llegó hasta el ala del avión a buscarla, mientras en Guatemala, la familia rogaba que la noticia difundida en algunos medios no fuera verdad, pues la mencionaban entre la lista de los fallecidos.

“Fue algo muy duro para mi esposo y mis hijos, que están en Guatemala, pues todo el mundo llamaba a mi casa dando por hecho que estaba entre las personas que murieron”, explica.

Los médicos determinarán si una de las fracturas que sufrió Higüeros de Futch debe ser operada. De lo contrario, podría dejar el hospital en un par de días y comenzará a vivir de nuevo.

“No puedo dejar de agradecerle a Dios por estar viva. A los 60 años ya tengo algo más que contarles a mis nietos, que sobreviví de milagro a un accidente de avión”, dijo.

Información oficial

Hasta ayer, el Consulado de Guatemala, en Tegucigalpa, contactó con seis de los ocho pasajeros guatemaltecos que, de acuerdo con las listas de la aerolínea Taca, viajaban a bordo del vuelo 390.

En el sanatorio Honduras Medical Center, de Tegucigalpa, permanecían internadas en observación la politóloga Bautista de Rodas, esposa del economista Pablo Rodas Martini, quien labora para el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), e Higueros de Futch.

Los demás guatemaltecos fueron dados de alta.

Taca informó que, hasta ayer a las 11 horas, el número de personas internadas en los diferentes hospitales locales, se había reducido a 45; de ellas tres son tripulantes de vuelo.

La línea aérea también agradeció: “A las autoridades y a los grupos de rescate que apoyaron con responsabilidad y valentía las diferentes acciones inherentes a tan lamentable suceso. Cabe destacar el apoyo de las empresas: Camiones y Motores, S. A., y del Laboratorio Franceila, cuyos voluntarios demostraron extraordinaria capacidad de servicio”.

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