Guatemala, 7 de marzo de 2008
Comercio libre
Poreny mariane bake
Opinión
Siguiendo con el artículo de la semana pasada sobre la comparación de la situación de dos países latinoamericanos (Chile y Cuba), con dictadores (Castro y Pinochet) que impusieron su filosofía política o económica, restringieron las libertades civiles y enviaron al exilio, a la cárcel o al cementerio a quienes no coincidían con ellos.
Es momento que comencemos a analizar en forma crítica e imparcial a aquellas “vacas sagradas” que los remanentes de la Guerra Fría quisiesen mantener intocables. A ambos dictadores, guste o no a sus fans, la historia mundial en un siglo los catalogará como dictadores que representaron los dos espectros (derecha–izquierda) en Latinoamérica en un momento dado del tiempo. Como prometí en el artículo anterior, hoy comparo los cambios económicos que cada uno realizó en sus respectivos países. En el caso de Cuba, es de recordar el embargo establecido por EE. UU. hace varias décadas, pero también que recibió billones de dólares en ayuda de la antigua Unión Soviética. Cuba actualmente puede comerciar y recibir inversiones de cualquier otro país que no sea EE. UU., ejemplo, el caso de las inversiones españolas en turismo en la isla. Para el caso de este comparativo, lo interesante son los cambios económicos impuestos y la situación económica de sus pueblos hoy.
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