Guatemala, 7 de marzo de 2008
Aparte del sol, nada es gratis. Tal vez el agua del mar... pero para llegar, hay que pagar.
Es mejor ir preparados que decir: ¡Mejor lo hubiera traído!
• Toallas
• Playeras
• Ropa interior
• Calcetines
• Zapatos y/o tenis
• Pantaloneta
• Pantalones
• Traje de baño
• Gorra o sombrero
• Lentes de sol
• Sandalias
• Suéter (si acaso hace frío)
• Sombrilla (podría llover)
• Bolsas para guardar ropa mojada
• Toallas sanitarias
• Cepillo de dientes y dentrífico
• Crema humectante
• Jabón
• Papel higiénico
• Para las mujeres, maquillaje
• Cargador de celular
• Botiquín de primeros auxilios: Alcohol, algodón, gasas, agua oxigenada, metafen, colirio, micropor, aspirinas, acetaminofen, antidiarreico.
Indispensable para refrigerar toda clase de bebidas y productos perecederos.
La hielera sin hielo no tiene sentido. En los días pico del descanso hasta escasea.
Depende si se trata de gaseosas, jugos naturales o cervezas. Combo de seis.
Servilletas, cubiertos, cuchillos, cucharas, vasos y platos plásticos. Un juego para cinco personas.
Abrelatas y destapador de buena calidad.
Bloqueador para no quemarse y bronceador para lograr el color y presumir después de la Semana Santa.
Armar un emparedado con jamón, lechuga y queso no toma más de dos minutos (precio calculado para los ingredientes para cinco personas, incluidos algunos snacks, sardinas y atún).
Para un pequeño relax en la arena, sin exponerse directamente al sol.
Útil para pasar un momento alegre dentro de la piscina.
Con ellos se puede estar dentro o fuera del agua, sin necesidad de quitar y poner a cada momento, pues siempre se llevan puestos.
Para apaciguar el hambre, comprar algunas frutas como bananos, naranjas o manzanas. Tampoco olvidar los limones.
La clásica cubetilla, con pala incluida, no debe faltar. Ideal para modelar castillos de arena.
Para evitar el ataque de los molestos bichos, sobre todo en las noches, conviene llevar un repelente.
También hay que pensar en las comidas que se antojan durante el paseo: ceviche, caldo de pescado o caldo de mariscos.
Por roberto villalobos
Es inevitable pensar en el paradisíaco día en que comienza el descanso, en algún lugar idílico rodeado de arena, mar, sol y un coco frío.
Por supuesto que cada gusto tiene un precio, sobre todo si éste se multiplica por el número de integrantes de la familia. El costo de los accesorios como la clásica sombrilla de playa, el bronceador o los lentes de sol están incluidos ya con sólo el hecho de tener la idea salir de paseo; eso por no mencionar la gasolina.
En fin, aunque el “viajecito” tenga su precio, valdrá la pena, siempre y cuando se tomen las precauciones y también se tenga responsabilidad con el presupuesto familiar. Obviar alguno de los gastos añadidos sólo conseguirá incrementar los costos. Como mínimo se necesita alrededor de Q1 mil 200; el máximo queda al gusto y posibilidades del veraneante y su combo de acompañantes.
Fuentes consultadas:
Sport City, tel.: 2474-2689 y 90;
Sears Majadas;
www.misuper.com
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