Guatemala, 7 de marzo de 2008
Llega la Cuaresma de 1994 y se nos ocurre tener un programa de radio.
Basado en el nombre de un artículo de Juan Fernando Girón, que aparece en noviembre de 1993, en el primer número de El Turno, nace el programa “Se levantan las andas”, que este año cumple su temporada número quince en el aire.
Desde el inicio se trató de presentar algo distinto. Entre otras cosas, se nos ocurre un concurso de preguntas sobre la Cuaresma y Semana Santa, y entre los que participan estuvo don Guillermo Lira, otro de los personajes de la época y a quien tanto se le debe. Por cierto, él fue el ganador de aquél concurso.
Llegan también aquella primera temporada el licenciado Celso Lara Figueroa, y ya finalizando la época, Juan Alberto Sandoval llegó a contar cómo fue ser romano el año anterior, en la Consagración de Jesús de los Milagros.
También estuvo don Salvador Avelar, quien nos relató como produce la primera serie de discos de marchas fúnebres. Aquella Cuaresma, al terminar nuestro espacio, seguía “Al paso del Divino Nazareno”, sin duda, el programa consentido de los radioyentes.
Tan es así, que era el único de la jornada nocturna que duraba una hora. Eso nos dio la oportunidad de conocer a una persona que vivía lo que predicaba: don Julio García Córdova, quien ya descansa en el regazo del divino Nazareno.
Al año siguiente rendimos homenaje al maestro Víctor Manuel Lara. Agradecido, el autor de “A los pies del Maestro” y “Dios es Amor”, nos regala la partitura original de esta marcha, la que usa el director de la banda.
Ahí aparece tachado el nombre original de esta singular marcha: “Dios se los pague” y abajo, escrito a mano en letra de molde “Dios es amor”, el nuevo nombre con el que se conoce hasta hoy. Y es que cuando don Salvador Avelar la grabó, don Mario Ruata le sugirió que cambiara el nombre por el que hasta hoy tiene.
Pasan las cuaresmas y llega la de 1996. El sábado 26 de febrero de ese año fue inaugurado un espacio en el Museo Nacional de Historia, la Sala Histórica de la Semana Santa, antecedente del Museo de la Semana Santa. Varios personajes de esta época se dieron cita: doña Graciela Silva, la famosa “Chela”, más cucurucha que cualquiera, y don Alberto Flores, el autor del poema “Semana Santa en Guatemala” estaban entre los asistentes.
Aún conservamos una foto en donde don Alberto está parado junto a don Otto René Mancilla. Cada vez que la veo escucho: “la temperatura del medio ambiente se torna sofocante”. El genio escritor con la voz prodigiosa, juntos en esa foto. Sinceramente, no habrá jamás mejor prosa que describa nuestra Semana Santa.
Como ese año se cumplían 20 del terremoto del 76, invitamos a una serie de programas de radio que denominamos “Crónicas de San Gilberto” a los responsables de hermandades y asociaciones en aquél año.
Ahí fue donde muchos de nosotros conocimos Carlos Arturo Zebadúa, nuestro querido Chito, que nos cuenta cómo participó en el rescate de Jesús de los Milagros, la mañana del 4 de febrero de aquel año.
Desde entonces, Chito fue un gran y desinteresado colaborador del Consejo. La última vez que estuvimos con él fue una semana antes de que ingresara al hospital, preparando la actividad de noviembre pasado en el Musac.
Pues volviendo a 1996, se nos ocurre cerrar el viernes de dolores transmitiendo, dentro de nuestra media hora, desde distintos templos todos los preparativos para la inminente Semana Santa. Así nace “En la Víspera”.
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