Guatemala, 8 de marzo de 2008
Masas de aire frío provienen del hemisferio norte.
• Ayer llegó un frente frío débil, y su duración es de 48 horas.
• La semana próxima podrían llegar uno o dos frentes fríos más.
• El frío se siente en las madrugadas.
• A partir de la segunda quincena de marzo no habrá frío.
• La capital registra 16 grados centígrados mínimo y 26 máximo.
• Quetzaltenango está a ocho grados mínimo y 22 máximo.
• Cobán tiene 15 mínimo y 24 máximo.
Por Alberto Ramírez periodismo comunitario
Para la población, los días están cada vez más locos, pero para los científicos, este período de mucho calor en el día y frío por la madrugada es una evidencia de la variabilidad climática que afecta el país y que en el futuro puede ser más frecuente.
Eddy Sánchez, director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, explicó que los capitalinos viven las condiciones de desierto, con rayos solares quemantes durante el día y bajas temperaturas en la noche.
Esto se debe a que los cielos están despejados, dejan pasar los rayos solares, y el calor acumulado durante el día se disipa rápidamente de noche, lo cual propicia que las bandas de aire frío bajen al suelo.
Sánchez destacó que desde 1976 no se repetía este fenómeno, debido al cual siguen llegando frentes fríos hasta la primera quincena de marzo.
Subrayó que todavía para la próxima semana se esperan uno o dos frentes fríos débiles modificados que causarán bajas temperaturas en la noche y madrugada.
Carlos Mansilla, director de la Oficina de Cambio Climático, del Ministerio de Ambiente, aseguró que los valores extremos de temperatura son cada vez más frecuentes.
Estos eventos evidencian la transición de la época seca fría a la seca calurosa, solo que ahora es con mayor fuerza, agregó.
Mansilla enfatizó en que se debe poner atención a otros impactos por esa variabilidad climática, tales como un posible incremento de casos de enfermedades respiratorias agudas, porque los vectores que los producen aumentan con esas temperaturas.
También existen otros efectos, como disminución de caudales de ríos, y eso implica que se debe ahorrar agua, agregó.
Mansilla destacó que los problemas aumentan en la capital porque es cabecera de cuenca, y que, al incrementarse la urbanización y las calles asfaltadas, se impermeabiliza el suelo y no hay filtración a los mantos acuíferos.
Raúl Maas, investigador del Instituto de Incidencia Ambiental, de la Universidad Rafael Landívar, destacó que estas alteraciones del clima afectan a los animales y las plantas en sus ciclos biológicos.
Maas refirió que en Europa se ha observado que la aves tienen pichones justo en la época en que los insectos empiezan a salir. Sin embargo, por esta variabilidad climática, los insectos salen y no hay pájaros, o nacen las aves y no encuentran insectos para alimentarse.
El investigador dijo que, en Guatemala, esta variabilidad es visible y afecta la agricultura, porque el campesino sabe que cuando llegan las primeras lluvias hay que sembrar, pero ocurre que después ya no llueve y esa semilla se pierde.
Los entrevistados afirmaron que se deben tomar medidas concretas, porque esos cambios afectarán la seguridad alimentaria y la estabilidad económica del país.
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