Guatemala, 10 de marzo de 2008
07:00 | 10/03/2008
Silvia Quiñonez, una guatemalteca de 25 años, quien lleva tres años viviendo en Estados Unidos, extraña su país, pero ella olvida la nostalgia por su terruño con los platillos caseros cocinados y enviados por su familia cada mes, según un reportaje del diario Stamford Advocate.
“Me gusta la comida de Guatemala, disfruto mi comida porque es diferente a la de acá”, dice Quiñonez, una residente de Stamford, Nueva York, quien recibe tamales y pollo cocinados con la receta de su madre.
Quiñonez no está sola. Los guatemaltecos en la parte baja del condado de Fairfield y en el condado de Westchester, en Nueva York, reciben comida de su nativa patria, enviadas a través de Marinero Express, un negocio familiar que ofrece los servicios de embarque, transferencias de dinero, centro de pagos y una agencia de viajes, en dos localidades de ese estado.
El negocio trabaja con una empresa de transporte de carga en Guatemala que recoge y empaca las comidas. Un embarque llega a una tienda cada sábado.
José Marinero, el dueño del negocio, dice que alrededor de 60 clientes recogen la comida congelada cada semana.
Los platos incluyen tortillas, queso guatemalteco, rice and beans, vegetales cocidos, pan y pollo rostizado.
Los clientes en Guatemala no tienen que pagar nada para enviar paquetes, pero quienes lo reciben en Stamford pagan entre 12 y 20 dólares, dependiendo del peso.
“Mucha gente llora (cuando reciben los paquetes) porque llevan sin ver a sus familiares ocho o diez años. Veo sus rostros cambiar”, dice Marinero.
El empresario es hondureño y explica que inició el servicio hace cinco años luego que varios de sus clientes guatemaltecos se lo pidieron. El negocio ha crecido de 10 a 60 clientes desde que empezó a funcionar. La Navidad y la Pascua elevan los envíos hasta a 250, señala Marinero.
De sus cinco mil clientes, Marinero estima que cerca de la mitad son guatemaltecos. El negocio sólo ofrece el servicio desde Guatemala por el relativo bajo costo y la alta demanda.
“Ecuador y otros países son diferentes, debido a la política aduanal, es demasiado caro. Necesitamos tener muchos clientes para que el negocio sea rentable”, concluye Marinero.
El hijo de Marinero, José, dice que la compañía proporciona el servicio porque los clientes lo aprecian.
“Para nosotros es costoso, pero lo hacemos por los clientes. Es un complemento para ellos y así continúen apoyándonos”, señala el joven empresario.
Mario Galeano, un mecánico y paisajista guatemalteco que vive en Stamford, recibía comida enviada por su madre hacia Port Chester, Nueva York o en Norwalk por medio de otro servicio, hasta que hace dos años se dio cuenta de que Marinero Express se lo llevaba a un costo más bajo.
La madre de Galeano le envía cada mes comidas que incluyen pollo, queso, crema y chiles pimientos a él, su esposa y sus dos hermanos.
“Esto es excelente. Mi mamá siempre dice que quiere que pruebe algo y que quisiera que estuviera allá. Eso es imposible. Pero ahora ella puede enviarme comida y sentirse feliz”, dice Galeano, quien ha vivido por 16 años en EE. UU.
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